LA VIDA DE CONCHA MIRAMÓN

BORDANDO AMORES


Alfonso miranda márquez | dirección

 

En 1843 se proyectó que en la Plaza de Armas o Plaza Mayor se elevaría una columna para evocar la gesta libertaria de México. No obstante, sólo se cimentó la base, llamada también zócalo. La sociedad de fines del siglo xix acuñó frases como: Nos vemos en el Zócalo, que vincularon al corazón de la capital con ese vocablo. Durante el México independiente abundaron las ferias nacionales en las que, si bien no se reunían todos los estados, la ciudad se iluminaba con la talavera poblana, el barro oaxaqueño, la cerámica del actual Guerrero o los bordados del Bajío. En diciembre de 1850, una feria y una verbena popular marcaron el destino de la joven de quince años Concepción Lombardo.

 

El Señor Ocampo [padrastro de doña Germana Gil de Partearroyo] tenia un buen empleo en Mazatlan, y casi siempre estaba fuera de México, pero cuando volvia de sus viages, llegaba cargado de regalos […] Una vez le trajo á mi abuela unos pañuelos primorosamente bordados […] imposible parecia que aquel trabajo fuese hecho con la aguja, yo me entusiasme por aprender […] pero ¿á quien dirijirme? ¡nadie lo sabia hacer en México! ¿y que me importaba? ¿porque no lo habria de aprender de mi misma? Me puse a la obra y comensé por uno verdaderos horrores, luego los fui perfeccionando, y acabé por imitarlos. Mi primera obra se la dediqué a mi madre, y por eso Dios me bendijo, hise regalos á todas mis amigas, y entre otros á nuestro viejo Doctor á quien borde un Barco de Bela en medio del mar. […] Hisieron en México una Expo/sision nacional, y como era una nobedad, habia un positibo entusiasmo por asistir á la premiacion. Nosotras estabamos in/vitadas para la fiesta, llegó el dia fijado y cuando nos preparabamos para asistir á ella, se presentó en casa un empleado del ayunta/miento trayendo un oficio dirijido á mi en el cual se me notificaba que tenia yo que asistir a la Exposicion. Al Princi/pio me asusté, luego lo tomé por una broma, pues no podia ser premiada no habiendo ex/puesto nada. […] En la plaza principal de la Capital, que llaman Plaza de armas, habian impro/visado un presioso jardin formado con infinidad de plantas y flores de todas las especies […] Los productos del pais estaban artisti/camente colocados en secciones […] en el Centro, habia un docel adonde estaba el Presidente que lo era entonces el general Santana, con todos sus ministros, gran numero de generales y hombres politicos y todo el cuerpo diplomatico. Armonisaban la fiesta varias bandas de musica, y formaban la guardia los a/lumnos de la Escuela Militar, en cuyas filas se encontraba el joven Miramon. […] Yo tenia un bestido color de rosa con muchos olanes, como era la primera [vez] que me vest/tia asi, me parecia ser la reina de la fiesta. El Presidente comensó á dar los premios […] cual seria mi sorpresa al oir gri/tar “La Señorita doña Concepcion Lombardo” primer premio de bordado”!? […] Yo premiada! ¿y porqué si nada habia presen/tado? Me reusé á alzarme de mi asiento […] ¡todas las miradas estaban encima de mi ¡que momento tan horrible pasé! El general don Santiago Blanco ministro de la guerra, me tomó del braso y me condujo a recibir mi premio. “Señorita, me dijo el Presidente felicito á usted por su artistico bordado”.Me dio un diploma y una medalla de plata que con gran cariño aún concerbo. […] yo ardia de deseos de saber porque me habian premiado, fui a al seccion de borda/dos y, ¿qué cosa encontre alli? Mi bar/co enmedio del mar que habia hecho poner alli nuestro viejo Doctor Torres! [falta un folio].

 

[…] con aquella ingenuidad que yo entonces tenia le contesté Papa/sito mio, si tu quieres me casaré con él, pero á los cuatro dias le pongo cuernos” y aseguro a mis lectores que no supe lo que dije y que igno/raba el verdadero sentido de aquella palabra. Mi padre se sonrió y me dijo “No, no, hijita mia, haz cuenta que nada te he dicho”. […] Don Fernando como todos los de su sexo, cuan/to vio que se le hacia oposicion á sus deseos se enamoró más y redobló sus asiduidades…

 

Hijuela | Fines del siglo XIX a principios del XX | Seda bordada con hilos de oro y aplicación de

lentejuelas planas;  punta bordada con hilos de seda y plata dorada y forro de lino | Diámetro: 9 cm

 

Memorias manuscritas de Concepción Lomabardo de Miramón, “Capítulo II°: Mi adolecencia, Tenancingo, Querétaro, vuelta á México”, Fondo dcccii-2, t. 1, 1859-1917, Colección del Centro de Estudios de Historia de México condumex. La paleografía es autoría de quien escribió este artículo; es literal y respeta la ortografía del documento primario. Las abreviaturas se han desatado y para su identificación están subrayadas.


Horarios Entrada Ubicación ¿Quiénes somos? Escribenos Plaza Loreto Atrás