
Estas líneas de Concepción Lombardo de Partearroyo se refieren a las licencias educativas de las mujeres de la clase acomodada del México de antaño. Por lo general tenemos la idea de que durante el siglo xix estuvieron sometidas a la dominación masculina. Si bien de modo legal dependían del padre, del marido, del hermano, del tío o del hijo, también disfrutaron de cierta autonomía económica. Como apunta el investigador John E. Kicza en Familias empresariales y su entorno: eran ellas quienes administraban su dote, tenían derechos sobre la herencia, ejercían la autoridad de sus propiedades con plena libertad e incluso podían representarse a sí mismas en la corte.
Poco aprendí […] a corregir mi lectura, á escribir, á coser y á bordar, las conjugasiones y los numeros no entraban en mi pobre cerebro. Mi madre no se apercibia de nada de eso, por/que ella misma ¡pobrecita! con un claro ta/lento crecido en la ignorancia. Se pensó en la musica para adornar mi persona. Me pusieron de maestra de canto una Señora Mazini que habia tenido una hermosa vos de contralto y que habia cantado en el Teatro. ¡Que mala suerte tube! Tampoco [tachado] esa maestra sabia enseñar. Comensaba por no saber tocar el piano é iba acmpaña/da de un pianista, á quien ella dirgia y que no sabia una palabra de canto. Me hazia estudiar los ejersicios sin papel y como tenia yo buen oido, me metia en la cabesa piesas de primera fuerza sin que cono/siera yo la llave de Do, y sin saber llevar el compas. Asi estudié con ella mas de un año sin aprender absolutamente nada. No, se que amigo de casa le hiso la observación a mi madre, y le recomendó un maestro frances Monsieur Mihel, que habia sido director de coros de Paris en tiempos de la Malibran.1
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El cambio fue tan probechoso, que á los seis meses podia yo cantar algunas piesas fáciles tenia yo una vos de soprano bastante esten/sa y se me desarrolló una pasion tan grande por la musica, que cuando no estaba [tachado] en el piano, repetia mis escalas, y mis trinos á toda vos cantando por la casa, esto me salió el adquirir una gran agilidad de gar/ganta. Me exibi cantando la Cabatina2 de la Linda de Chamounix,3 un día del Santo de mi madre, y me hisieron tantos elojios, que ya me parecia ser una primadona4 en toda regla.
También me aficioné á la equitación, pa/ra poder montar tomaba yo un caballito muy manso de uno de mis hermanos, y me ponia á dar vueltas en el patio de la casa, pero al poco tiempo tomé tanto gusto á este ejercicio, y tanta confianza á los caballos, que montaba [tachado] sin miedo animales briosos, y había grandes corre/rias sin sentir la menor fatiga. No contenta con cantar y con montar á Ca/ballo, quise tambien tirar al blanco y tome por maestro al padrastro de mi madre, padre de la famosa Tomasa con quien me escapé a buscar las Aguilas en Tenancingo. Este señor Ocampo (así se llamaba) me que/ria mucho y apenas le indiqué mi deseo, me mando pintar sobre una gran tabla un grandioso Amorsito con un espejo en la mano para serbirnos de blanco, y me regaló una bonita pistola de salon con una gran cantidad de munisiones. Todas las tardes nos subíamos él y yo á la azotea de la casay nos pasabamos horas disparando, él era famoso tirador y con tan buen maestro, en poco tiempo hise notables progresos, llegando a meter mis tiros en la semilla de una rosa.

Memorias manuscritas de Concepción Lomabardo de Miramón, “Capítulo II°: Mi adolecencia, Tenancingo, Querétaro, vuelta á México”, Fondo DCCCII-2, T. 1, 1859-1917, Colección del Centro de Estudios de Historia de México CONDUMEX. La paleografía es autoría de quien escribió este artículo; es literal y respeta la ortografía del documento primario. |
1 María de la Felicidad García (París, Francia, 1808 – Manchester, Reino Unido, 1836) fue una famosísima cantante española, conocida como la Malibrán. Hija del tenor Manuel del Pópolo Vicente García, debutó en Londres en 1825. Su voz de contralto tenía una extensión prodigiosa. Sobresalió en la interpretación de la ópera romántica. 2 Cavatina es un término musical que originalmente designa a una canción corta de carácter simple, sin un segundo esfuerzo. El nombre es una derivación en diminutivo de la voz italiana cavata, la cual designa la producción tonal de un instrumento. 3 Linda di Chamounix del compositor italiano Gaetano Donizetti (Bérgamo, Italia, 1797 – c. 1848), se estrenó en el Kärntnertortheater de Viena el 19 de mayo de 1842. La obra se desarrolla en la Francia en 1670. El libreto es de Gaetano Rossi basado en la obra La grâce de Dieu de Adolphe-Philippe d’Ennery y Gustave Lemoine. Entre otras óperas del autor contemporáneo a Rossini y Bellini, se encuentranAnna Bolena, L’elisir d’amore, Maria Stuarda y Lucia di Lammermoor, aunque la crítica favoreció a su última creación Don Pasquale, que se dio a conocer en París en 1843. 4 Prima donna es la protagonista femenina de una ópera. 5 En las prácticas de tiro al blanco para mujeres durante la segunda mitad del siglo XIX, eran usuales las representaciones de Cupido sobre el objetivo. Se jugaba con el mito grecolatino, y en vez de ser el Amor quien lanzara sus flechas inflamadas al corazón de los hombres, eran las mujeres las únicas en controlar las pasiones humanas. 6 Las armas retrocargadas de pequeño calibre coloquialmente se conocen como armas de salón. Su inventor fue el francés Louis-Nicolas-Auguste Flobert (París, Francia, 1819 – 1894). En 1844 estableció su taller en la calle Racine de Paris. Conforme a la pistola descrita por Alejandro Dumas en la novela El Conde de Montecristo, creó una que tuvo un gran éxito en toda Europa y en los Estados Unidos. México las adoptó desde mediados del siglo XIX.
Anónimo | Retrato del Capitán Pedro Marcos Gutiérrez y su familia (detalle) |1814 | Óleo sobre lienzo | 132.4 x 190.2 cm
Obra en préstamo temporal para la exposición Revelaciones. Antiguo Colegio de San Ildefonso (febrero-junio 2007)
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