
ALFONSO MIRANDA MÁRQUEZ | DIRECCIÓN

Vestido de luto| c. 1896 |
Tafeta de seda estampada con motivos florales, gasa de seda y encaje |
187 x 66 y 21 cm de cauda
[…] Nuestro querido Padre, cada dia se iba debilitando, y su enfermedad que era una laringitis, se agrababa mas, ¡Que tristes horas de dolor pasabamos cer/ca de él, viendolo sufrir y pensando que nos iba á dejar. El pobrecito nos consolaba, nos daba mil consejos y nos decia que teníamos que estar unidas y vivir solas, que asi lo dejaba dicho en su testamento, porque les tenia miedo á los tutores y á la familia. “Les dejo con que vivir”, “nos decia”, “á mi muerte encontrareis una fortu/na con la cual vivireis tranquilas”, “todo esto nos daba doble pena y aumentaba nuestro dolor. El mes de Marzo del año 1855 tubo mi padre un nuevo ataque, que lo postró en la cama y ya no se lebantó mas, esto se complicó con una pulmonía, y […] el 11 de abril de aquel año, tubimos el inmenso dolor de perderlo!... ¿Quien nos podía consolar en semejante pe/na? Quedabamos solas, huerfanas, desam/paradas!... […] habiamos perdido un buen amigo y un Padre cariñoso y bueno como pocos! Nuestros cora/zones quedaron en la soledad, nuestro hogar en la tristesa, y se abrió para nosotras el te/rrible libro de la vida, en el cual leimos la primera página que decia Adversidad.
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Francisco María Lombardo
(1799 – 1855) |
Nació en la Villa de Chilcuautla, Hidalgo en 1799 • Se graduó de abogado a los 19 años • Firmó el Acta de Independencia • Fue diputado en el Primer Congreso que convocó Agustín de Iturbide • Como criminalista logró indultar de la pena de muerte a 58 reos • En 1853 fue diputado del Congreso General • En 1847, Lombardo dirigió el Ministerio de Hacienda y Relaciones Exteriores • En una época donde el promedio de vida era de 60 años, Francisco Lombardo murió a los 56 por complicaciones de una gripa, la cual se trataba con caldos y herbolaria. |
Hacer las encomias de mi adorado Padre seria hazer ver á mis lectores las alabanzas de una hija cariñosa y tal vez las atribuirian á exa/geraciones dictadas por mi afecto, y por eso me limito á copiar las lineas de una Biografia de mi Padre que me encontré en una Biblio/teca de Paris, cuyo titulo es tratado de la re/copilación de Biografias de hombres celebres contemporaneos de todos los paises […].
La reseña termina diciendo:
Su pérdida fue verdaderamente una calamidad […] para la humanidad desgraciada que tantos serbicios le debió;
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para la patria, porque los hombres de su especie se producen raramente en las generaciones, y para su familia en la cual deja tres jovencitas huerfanas.
[…] Que esta lápida, amado Padre, que aqui en mis memorias te dedico, sea un signo de mi amor y de mi gratitud. A ti debo mi buena salud, mi educacion, la moral que me enseñaste con tus buenos consejos y con tu paciencia y virtudes; por todo te doy las gracias (y que el público me perdone si lo hago entrar en ciertas intimidades de familia) tambien te doy las gracias por aquel lunar azul, de tu pierna derecha, que en el mis/mo lugar de mi cuerpo me dejaste. |
Memorias manuscritas de Concepción Lombardo de Miramón, “Capítulo III°: Mi juventud, quienes fueron mis verdaderos maestros. Tenancingo, Querétaro, vuelta á México”, Fondo dcccii-2, t. 1, 1859-1917. Colección del Centro de Estudios de Historia de México carso, antes condumex. La paleografía es autoría de quien escribió este artículo; es literal y respeta la ortografía del documento primario. |
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