La recordación de dos momentos ilustres en la historia de México ha de servir para unirnos en una celebración fraterna, solidaria, entusiasta. Doscientos años de haber logrado la independencia y cien del estallido del movimiento revolucionario significan una sola envidiable realidad histórica: el nacimiento y la consolidación de un Estado que forma parte importante de la comunidad internacional, sostenido por un pretérito ilustre y fecundo, al que contribuyeron individuos de muy diversa contextura cultural y humana.
Nuestra evolución a lo largo de los siglos ha hecho que el país asimile diferentes experiencias formativas. Únicamente los Estados que han conquistado y defendido sus libertades fundamentales tienen posibilidades de perduración en el concierto mundial. México, para fortuna de todos los mexicanos, ha podido superar muy variadas y difíciles pruebas y haber consolidado la paz creadora.
Nos corresponde ahora, como representantes dignos de una sociedad adelantada, ejemplar entre los pueblos de la América Latina, seguir dando muestras de congruencia interna, pujanza industrial y adelanto continuo en los múltiples terrenos de la ciencia, la tecnología, el arte y las humanidades. Un riquísimo pasado de creación e investigación nos sustenta. Seamos dignos de tal herencia.
Anónimo mexicano | Vaso conmemorativo del centenario de la Independencia | 1910 | Vidrio estampado | 9.5 x 6.6 cm |