LAS CRIADAS    

 
Poesía en voz alta: 
Genet y el teatro a 60 años de Las criadas
 
ALFONSO MIRANDA MÁRQUEZ | DIRECCIÓN
 
 

El traje del actor es un revestimiento simbólico. Los objetos y ornamentos que se usan en la representación pertenecen a una liturgia; nada debe faltar ni sobrar.

JUAN SORIANO

Un proyecto escénico que aglomeró con natural entusiasmo a jóvenes creadores, lúcidos y deseosos de compartir la palabra [.] con el público. Así es como define Mónica Lavín -autora de Rebeldía contra la falta de imaginación- a Poesía en voz alta. Una de las aventuras más entrañables de la literatura dramática mexicana, que tras la Segunda Guerra Mundial, se abrió al orbe e incursionó en un lenguaje que derivaría en una nueva comprensión de lo real. La Ruptura, libre de los temas nacionalistas y de lucha, indagó, afirma la investigadora Teresa del Conde, en el mundo individual del creador.

 

 

Entre los años de 1956 y 1963 un grupo de intelectuales realizó un teatro de vanguardia fruto del pensamiento y la mentalidad occidentales que caracterizaron una época dividida entre capitalistas y socialistas. Juan José Arreola, León Felipe, Elena Garro, Leonora Carrington y José Luis Ibáñez, entre otros, acompañaron -como indica Lavín- a los dos defensores que desde el principio hasta el final hicieron suya aquella trinchera dramática: Juan Soriano y Octavio Paz.

 

 
EL DIVÁN EN EL ESCENARIO
 
Poesía en voz alta, afirmó Arreola, dio cuenta de las pasiones del hombre manifiestas en personajes, portavoces de una realidad interior que pudo exteriorizarse para denunciar la vida anquilosada de México. Las presentaciones abrevaron en la Antigüedad grecolatina y en el Teatro del Siglo de Oro Español y dieron cabida a otras épocas, géneros y autores. La nueva dramaturgia expresó una profunda rebelión hacia la sociedad y sus convenciones. Las puestas en escena confrontaron al público con su propio espejo, para que se lograran desvelar las represiones de su mente y volvieran a la conciencia. Poesía en voz alta vio en Jean Genet y su obra Las criadas, el vínculo con los aspectos sublimes y grotescos de la existencia.
 
Ofelia Guilmain compartió el escenario con Rita Macedo y Mercedes Pascual; cada diálogo entre la señora y sus inclementes captoras, Soledad y Clara, evidenciaban las diferencias sociales que liberan los rencores hasta la catástrofe. Neurosis, perversiones y psicosis se articulan en un relato que se inspiró en un hecho real. Doble homicidio, Follie à deux, que tuvo lugar en una casa de la calle Bruyère del barrio de Les Mans en Francia, una tarde de febrero de 1933. En palabras de la investigadora Mónica López Velarde: La vida de un sujeto: cadena de significantes. La palabra papel había desatado el delirio a dúo de las hermanas [Christine y Léa] Papin. El drama de un instante inflamó al escenario. Las criadas, "insumergibles", en un sólo acto -de libertad- se nombrarán de otra manera, otro referente engarzado a un asesinato feroz.
 

El género en el que Genet narró el crimen fue el teatro: desdoblamiento de roles, juego de máscaras y la relación entre el amo y el esclavo -léase sirvientas-, de los que resultó un suceso sin parangón en la historia de la criminalística: los ojos arrancados de la Señora no pudieron ser testigos de la muerte por inanición en la cárcel de la hermana mayor, ni del destino incierto de la otra.

La presentación en el Teatro Fábregas en 1963, durante el sexto programa de Poesía en voz alta, estrechó la amistad entre Soriano -encargado de diseñar la escenografía, el vestuario, así como los carteles, invitaciones y programas de mano- y el director de escena José Luis Ibáñez. Sobre el montaje el artista expresó:

 
 

JEAN GENET PARÍS,
FRANCIA, (19 DE DICIEMBRE DE 1910-
15 DE ABRIL DE 1986)

Hijo de padre desconocido y de una sexo-servidora, quien lo entregó a la asistencia pública a la edad de un año, Genet pasó su juventud en varias prisiones por robar y más tarde acabó prostituyéndose. Antes de cumplir 18 años escribió El milagro de la rosa, después se alistó en el ejército, institución que lo expulsó por mostraractitudes homosexuales.

En 1937, después de vagar por varios países, regresó a París, donde pisó la cárcel en numerosas ocasiones acusado de robo, mendicidad, falsificación de documentos, y conducta impúdica y obscena. Tras diez condenas consecutivas, sobre Genet pendía la amenaza de la cadena perpetua. Consiguieron el indulto Jean-Paul Sartre, Jean Cocteau, Pablo Picasso y otros personajes de la vida artística e intelectual francesa.

En 1964, tras el suicidio de su compañero de vida, Genet intentó matarse. En 1968 participó activamente en los eventos estudiantiles del Mayo francés. Se manifestó en contra de las penosas condiciones de vida de los inmigrantes en Francia, y en 1970 tuvo acceso a los campos de refugiados en Palestina. Influenciado por estas experiencias escribió su última y póstuma novela Un cautivo enamorado (1986). Poco tiempo después Genet desarrolló, por fumar, un cáncer de garganta. Fue hallado muerto el 15 de abril de 1986. Casi olvidado, fue enterrado en el cementerio español de Larache en Marruecos.

 

Los hice gastar mucho para la obra Las criadas [.]. Cuando hubo el ensayo general vi que [en] el escenario casi todo sobraba. Empecé a quitar, hasta que no quedó casi nada. Fue terrible para mi patrocinador [,] pero estaba ya tan metido en el teatro. [.] Es que el teatro es como un elíxir. Llegaba Davidoff con unas botellas de cognac maravillosas y la Guilmain decía en broma: "¡Traigan esas botellas [,] yo aquí soy la primera actriz y ustedes son todas segundas, esto lo abro yo y les doy cuando yo quiera!" Se divertían muchísimo [.].

A 60 años de la aparición de la obra Las criadas, y a 44 de su presentación en México, recordamos las vivencias ominosas que quedaron atrapadas en la literatura descaradamente autobiográfica de Jean Genet. En palabras del también célebre novelista y dramaturgo polaco Witold Gombrowicz: Genet es capaz de convertir la fealdad en belleza, y lo sórdido o siniestro en poesía

 

 

 

[1]    Juan Soriano | Invitación para la obra Las criadas de Jean Genet. 
Sexto programa de
Poesía en voz alta | Teatro Fábregas | 1960 | Impreso
| 27.3 x 20.4 cm|Col. FUNDACIÓNJUANSORIANOYMAREKKELLERA.C.

[2]    Juan Soriano | Programa de mano de la obra Las criadas de Jean Genet.
Sexto programa de
Poesía en voz alta | Teatro Fábregas|1963
| Impreso a dos tintas con selección de color | 29.3 x 14.5 cm
Col. FUNDACIÓNJUANSORIANOYMAREKKELLERA.C.

[3]    Boceto de vestuario para la obra Las criadas de Jean Genet.
Sexto programa de Poesía en voz alta
| 1959 | Carbón sobre papel
| 60 x 45.5 cm | « Soledad Guilmaín / Clara Macedo», abajo a la
izquierda y a la derecha     
| Col. FUNDACIÓNJUANSORIANOYMAREKKELLERA.C. 

[4]   Rodrigo Moya|Mercedes Pascual  en la obra Las criadasde Jean Genet  
Sexto programa de Poesía en voz alta
| Teatro Fábregas
|1963 | Plata sobre gelatina | 12.9 x 18 cm
Col. FUNDACIÓNJUANSORIANOYMAREKKELLERA.C.

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