Se hacia notar por su ilustración y claro talento, hablaba perfec/tamente cuatro idiomas, sin haber salido del país, Era poeta y escribia ciertos articulos satiricos que han quedado proberbiales en Mexico. Todas las noches iba á casa, y hacia la partida de tresi/llo con mis padres. Como pasaba por gente muy formal, que siempre hablaba de politica, poco ó nada hacia yo caso de él; ademas, aquello de la cojera era para mi mo/tibo de risa, sobre todo, viendo su amor propio que pretendia de buen mozo y elegante. Algunas veces cuan/do estaba descuidado le escondia [su muleta], y cuando se tenia que ir, me ponia a/tras de la cortina para ver lo que ha/cia, cuando se cansaba de buscarla salia de mi escondite riendome á carcajadas y diciendo "Aquí está, aquí está! Otra vez en plena calle me propuse hacerlo caer, y cuando estaba mas descuidado, le empujé la muleta y ¡pataplan! Al suelo. Yo creo que de todo eso se quiso vengar, y á fé que lo logró. Con una pasiencia angelical soportaba todas mis travesuras, bien que se traslucia en su cara la ravia que le hacia y eso era lo que a mi precisamemente me divertia. Me propuso enseñarme el in/gles, yo acepté y comensamos las lecciones con gran entusiasmo, á los pocos meses habia yo hecho grandes progresos y comensaba á hablar algo con mi maes/tro. Poco a poco se fue establesiendo entre nosotros cierta intimidad, de la cual yo no me daba cuenta, sin decirme una sola palabra de amor, me enamo/raba y yo sin saber como, ¡comprometi mi corazon á los quince años! El primer síntoma de ese amor, fue el sentir un gran disgusto cuando me dejaba para jugar el tresillo. La noche que no benia me sentia yo sola, triste, fastidiada, y mi corazon parecia salirse del pecho cuando despues de un dia de ausencia oia yo el ruido de su muleta que atravesaba el espacioso patio de mi casa.
Este hombre de mundo, como lo llama Concepción Lombardo, le hizo ver su suerte. Se convirtió en su primer amor, y Agustín Franco, correspondiendo su afecto, le propuso matrimonio.
Memorias manuscritas de Concepción Lombardo de Miramón, “Capítulo III°: Mi juventud, quienes fueron mis verdaderos maestros. Tenancingo, Querétaro, vuelta á México”, Fondo dcccii-2, t. 1, 1859-1917. Colección del Centro de Estudios de Historia de México carso, antes condumex. La paleografía es autoría de quien escribió este artículo; es literal y respeta la ortografía del documento primario.
1 El tresillo era un juego de cartas españolas muy común en la segunda mitad del siglo xix, que entró en desuso durante el Porfirismo ante la entrada de la baraja inglesa a México.
Escuela francesa | Juego de escritorio estilo Imperio de diez piezas | Segunda mitad del siglo xix | Bronce y cristal | 20 cm