DE LA COLECCIÓN DE MUSEO SOUMAYA    

 

TERCERA PARTE

DR. ALFONSO E. PÉREZ SÁNCHEZ

ESCUELA FLAMENCA

La pintura flamenca es la que aporta a la colección un número más crecido de piezas, expresión, quizás, de un peculiar gusto del coleccionista fundador y propietario. En la misma hay varias piezas sobresalientes, siendo todas interesantes.

La más antigua es una tabla de la Adoración de los Reyes, obra de fines del siglo XV o de comienzos del XVI, indudablemente de un maestro flamenco o germánico de formación flamenca, que trabajó en el mundo checo o húngaro y que algunos críticos han identificado con un «Martinus» que firmó una tabla en 1491. Si así fuera, podría considerarse alemana, pues Martinus ha sido habitualmente incluido entre los maestros germánicos.

Lo mejor es, sin duda, las dos tablas con la leyenda de San Jorge y el dragón, obras maestras de Martín de Vos, espléndidas de color y primores técnicos. También del siglo XVI son algunas tablas como la de Las Bodas de Caná, anónima de mediados del siglo, o cobres, como un diminuto Incendio de Troya de fines de la centuria.

Más interesantes son las obras de Pieter Brueghel el Joven, que muestran toda la vitalidad heredada de su padre, a quien copia con variantes en el gran lienzo, firmado en 1610, con los Proverbios flamencos, que reproduce la tabla del Museo de Berlín. Otra tabla, también firmada en ese año, muestra a un Músico ciego con zanfonía rodeado de niños en una aldea, chispeante de observación de la vida popular.

Pieter Brueghel el Joven|Músico ciego con zanfonía rodeado
de niños en una aldea
|1610|Óleo sobre tabla|47 x 66.7 cm

Una tabla mostrando la Crucifixión se le atribuye con fundamento. Se trata de una versión del tema pintado con variantes, en diversas ocasiones, por el autor, mostrando el Calvario con una multitud de espectadores a pie y a caballo.

Un pequeño cobre con el episodio bíblico del Encuentro de Jacob con Esaú en un frondoso paisaje se considera del interesante paisajista David Vinckeboons y es, desde luego, un interesante ejemplo de su arte, heredero por igual del de Brueghel el Joven y de Van Conninxloo.

Mucha más importancia tiene el Juicio Final, considerado de Denis Calvaert, artista de nacimiento y formación flamenca, pero que trascurrió gran parte de su vida en Bolonia, que muestra un dibujo preciso, de tradición flamenca, y una delicadeza de tonos y modelado de herencia corregiesca. Idénticos componentes se advierten en un Descanso en la huida a Egipto, considerado de un anónimo flamenco trabajando en Italia, que deriva claramente del propio Correggio.

Una tabla de Frans Francken II muestra, fundidas en un paisaje, las Obras de Misericordia, encarnadas en unos personajes característicos del pintor, con sus menudas cabezas de ojos vivaces.

Al círculo de Frans Porbus el Joven se atribuye un retrato de busto de la reina de Francia María de Medicis, ejemplo discreto de la retratística de corte.

Pedro Pablo Rubens, el supremo maestro de la pintura barroca flamenca, se halla representado por varias obras de su estilo más peculiar. Ante todo, un Retrato del cardenal infante Fernando de Habsburgo con armadura, que le muestra apenas llegado al gobierno de Flandes. Es una pieza de importancia, con toda la vivacidad y energía de los retratos oficiales salidos de la casa de Rubens. Tras esta importante obra, sólo la cabeza de Hombre barbado, sobre tabla, seguramente estudio para un apóstol, puede ser considerada de su mano, pues tiene una fuerza análoga a los apóstoles del Prado. Un Demócrito y Heráclito con un tercer personaje, posiblemente autorretrato del propio Rubens, es lienzo interesante, pero que no muestra la firmeza de la técnica del maestro y habrá de ser considerado copia de taller u obra de discípulo hábil, y
 

Anónimo | Descanso en la huída a Egipto | Siglo XVIII
| Óleo sobre lienzo | 78.2 x 60 cm

 

un Mercurio y Argo es claramente copia del original en tabla del Museo de Dresde. Otra obra relacionable con los modelos de Rubens es el curioso lienzo que muestra a muchos niños alados (ángeles o geniecillos) jugando con leones. Las figuras proceden de los paneles laterales del ciclo decorativo dedicado a Jaime i de Inglaterra en el Salón de Banqueting Hall en Londres y se deberá, pues, a un imitador y admirador del gran maestro.

También Anthony van Dyck está representado en la colección a través de un excelente retrato de Ferdinand van Boisschot, lord de Saventhem, con la insignia de la Orden de Santiago, del que se conocen distintas versiones, pues fue personaje importante, muy ligado al pintor. Sin descartar la colaboración de oficiales en esta versión, puede decirse que es, quizás, la mejor de las desconocidas. Otros retratos de su círculo son también ejemplos significativos de su arte.

De otro discípulo y colaborador de Rubens en algunas empresas decorativas, Theodoor van Thulden, se posee un interesante lienzo alegórico de exaltación de Guillermo Príncipe de Orange, considerado suyo por sus semejanzas con otro conservado en el Rijksmuseum de Ámsterdam, y del círculo de David Teniers ii se muestran dos divertidas fantasías con escenas de monos parodiando acciones humanas: una Barbería, en la que los clientes son gatos, y una Taberna, género en que Teniers fue maestro y tuvo muchos imitadores.

De la pintura holandesa, los ejemplos se limitan al momento más brillante de su  historia: el siglo XVII, y con  testimonios de los dos géneros más destacados de su actividad: el

Seguidor de David Teniers el Joven|Barbería de monos y gatos
| Siglo XVII | Óleo sobre tabla | 73 x 106 cm

paisaje y el retrato. De este último, un notable Retrato de dama que algunos críticos consideran de Frans Hals y que, en todo caso es buen ejemplo de la retratística holandesa, sobria en el color y de hondo entendimiento de la psicología del retratado. Y del paisaje, hay un hermoso Paisaje con río y pescadores, firmado por Klaes Molenaer, excelente ejemplo de la maestría holandesa por captar el ambiente, dotando con un melancólico encanto su observación fiel de la naturaleza. Otro Paisaje con arboledas y un camino, que lleva una firma falsa de Hobbema, muestra la pervivencia de esa sensibilidad para interpretar el espacio ya en el siglo XVIII, al que debe pertenecer el lienzo.

 

Frans Hals | Retrato de una dama | c. 1630 - 1635
| Óleo sobre lienzo | 81.2 x 65 cm

Obra indudable de los comienzos de ese siglo es el Paisaje de fantasía o Capricho del Sur del pintor, de remoto origen francés, Isaac de Moucheron, lienzo de evocaciones italianas, pues estuvo en Roma de 1695 a 1697, que corresponde a la etapa en que, de regreso a Ámsterdam, evoca los modelos vistos en Italia.

Otro género, ampliamente cultivado en Holanda es el de la naturaleza muerta, dotado, casi siempre, de un sentido simbólico. Un ejemplo excelente de ello se encuentra también en la colección: la Vanitas de Jacob Marell, artista que trabajó casi siempre en Fráncfort y puede, quizás por ello, ser considerado alemán.

Por último, un opulento Bodegón de frutas con un conejo en un paisaje firmado por Adriaen de Gryff, representa muy dignamente la naturaleza muerta holandesa en su dimensión más barroca, próxima, en realidad, al bodegón flamenco.

 

Jacob Marrell | Vanitas (o Memento mori) | c. 1660
| Óleo sobre lienzo | 51.5 x 39.7 cm

ESCUELA GERMANA

 

La pintura germánica tiene una breve pero significativa representación, pues sólo tres obras importantes representan el mundo renacentista alemán, y las tres son obras de Lucas Cranach en su estilo más personal y característico: El Niño Jesús con San Juan Bautista, Adán y Eva y Lucrecia Romana -esta última, quizás, obra de colaboración con su hijo homónimo- son suficiente testimonio de la personalidad de uno de los más grandes maestros del siglo XVI en tierras germanas.

Un salto de casi dos siglos más nos lleva al austriaco Daniel Gran, presente con un centellante boceto para una de sus obras más importantes: Santa Isabel de Hungría dando limosna a los pobres, de la Iglesia de San Carlos de Viena.

Lucas Cranach el Viejo| El Niño Jesús con san Juan Bautista
| c. 1538 - 1540|Óleo sobre tabla|57 x 34 cm

 

Con todo ello se dibuja la imagen de una colección variada y múltiple que, como vemos, muestra ejemplos de todas las escuelas del arte del pasado, sin mostrar marcadas preferencias, buscando quizás la variedad; pretendiendo ofrecer al visitante la oportunidad de asomarse al panorama del arte europeo. También cuenta con bastantes dibujos antiguos que no pueden ser exhibidos habitualmente, pero que completan la imagen de un museo con voluntad de totalidad y de proyección educativa.

 

Daniel Gran| Santa Isabel de Hungría dando limosna a los pobres (detalle)
| c. 1736 | Óleo sobre lienzo | 98 x 53.6 cm

 
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