CONDUMEX EN MUSEO SOUMAYA

Aquí  comienza...
un vocabulario espiritual de México

Parte II. De barro y cielo

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MÓNICA LÓPEZ VELARDE ESTRADA

En una tierra llena de tradiciones ancestrales: religiosas, militares y civiles; en un paisaje rico en vida natural y moral; en un mundo repleto de colorido y versos, Vocabulario en lengua castellana y mexicana recoge en 260 fojas un caudal de vocablos y expresiones nahuas ofrecidas a modo de equivalencias de más de trece mil  términos castellanos.

 

Desde la onomatopeya Ay ay ay,  y su cándido: Quexandose. Ax ax. Aqua. Elele, hasta  el Zongotear el cuerpo o la vasija, por no estar llena. Cocoxoca, la Bruxula para tirar derecho. Xictli. Yxtli, usos y costumbres, educación y enfermedades, fiestas y juegos, este especial repertorio del lenguaje cuenta una historia de comprensión, adaptación y coexistencia.

Entre todas las palabras que designan correr, están: Corro donde bailan. Maceualoyan.netotiloyan: Maceualoyan es sitio donde se baila, y netotiloyan, según Rémi Simeón, lugar de un edificio del gran templo de México donde se hacía danzar a los cautivos momentos antes de su muerte. Traducciones para los de placer, de fortuna, de ajedrez, de pasa, pasa, de bolos, de pelota con la mano, de rosas como quien juega con pelota. Y uno más: Juego de pelota con las nalgas. Ollamaliztli, donde olli designa la goma elástica que produce el árbol llamado olquauitl, de la que se hacían en especial bolas o balones utilizados para el célebre juego de pelota. Y maliztli, probablemente venga de Tziintamalli, nalgas o asentaderas.

Nuevo mundo de palabras y metáforas, el libro de fray Alonso de Molina será, como lo señala Miguel León-Portilla, punto de partida de la lexicografía náhuatl. Por ello los primeros  franciscanos habrían de apoyarse para sus fines en el primer maestro no indígena en lengua náhuatl. Así, de la labor del reverendo Alonso aparecerán otras voces con nuevas acepciones para designar en náhuatl objetos, plantas y animales no conocidos en México. Un ejemplo claro es el de algodón, ichcat. Después, con nueva imagen, se empleará para nombrar a las ovejas.




De ida y vuelta, como los viajes de Cristóbal Colón, los vocablos y sus significados se trasladaron entre naciones y nociones europeas y americanas. Trastocados términos y  alusiones; trasvasados significados a nuevos significantes, también el Viejo continente se dejó seducir ante la original frásis de estos naturales.
 

En el Diario de Colón (ya escrito por él o por fray Bartolomé de las Casas), aparecen expresiones de origen indígena: aje, ají, canoa, canibal, caribe, cazabi, guanin, hamaca, cacique. Voces que Corominas discutirá en su Diccionario crítico etimológico de la lengua castellana. La lengua peninsular adoptó muchos términos de las lenguas habladas en América y las interrelaciones fueron creciendo. De hecho maguei–motivo de una leyenda importante para los antiguos mexicanos: el nacimiento del pulque– es un término tahino (de Cuba). Metl es la voz mexicana para designar la planta que da el pulque, bebida con rango ritual.

Varias posibilidades lingüísticas apuntó fray Alonso para hablar de otra planta fundacional para nuestra cultura, el maíz:

Mayz desgranado. Tlaolli. Tlayolli. Tlaulli
Maiz seco en mazorcas. Centli. Cintli
Maiz blanco. Yztactlaolli
Maiz negro. Yauh tlaoli yauitl
Maiz amarillo. Cuztictlaulli
Maiz colorado. Xiuhtoctlaulli
Maiz pintado de diversos colores. Xuchicentlaulli
Maiz leonado. Quappachcentlaulli
Maiz que se hace en cincuenta días. Xiutoctepitl. Tepitl

Y de aquel material congénito al arte prehispánico, uno puede encontrar estas distinciones:

Barro. çoquitl.
Barro hazer. Ni, çoquichiua. Ni, çoquipoloa
Barro labrado para hazer loça. çoquipololli
Barro negro para teñir. Palli
o
Barro que nace en la cara. Ixçauatl. Ixçaçauatl. Içauatl. Ixçaçauatl. Ixocuilloaliztli. Ixtotomoniliztli

De lo mucho que escribió en náhuatl fray Alonso de Molina: Confesionarios breve y mayor, en lengua castellana y mexicana; Doctrina cristiana en lengua mexicana muy necesaria; Rosario o Psalterio de Nuestra Señora; Vida de nuestro padre San Francisco, en opinión de León-Portilla, es Vocabulario la pieza literaria con más mérito para la evangelización. De hecho la de 1555 fue completada por el mismo Molina con la segunda parte mexicano-castellano en una edición de 1571, que ha sido incluida en el libro Colección de incunables americanos, siglo XVI , vol. IV. Madrid: Ediciones Cultura Hispánica, 1944.
 
Obra básica para la cristianización, será un arma de aprendizaje humana y coloquial. El reverendo de Molina realiza esta hazaña seguramente instruido y motivado por el recuerdo del niño que fue, y se alimentó de los juegos y costumbres de sus coetáneos indígenas. En una sola página se puede encontrar esta notable antología de palabras básicas para vivir lo cotidiano con la G:

Gallina ciega. Ciuatotolixpopoyotl
Ganar la vida. Lo mismo es que ganansioso ser
Gana tener de hazer aguas. N,axixmiqui
Ganar amor de otro. Ni, quicnopilhuia yn tetlaçotlaliztli
Gangoso hablar. Ni, yacaquiquinoua
Gastar demasiado. Nitla, ixpoloa. Amonitla
Gorgoritas hazer la redoma o cosa asi. vaualca
Garrapata. maçaatemitl

El que más dejó impreso de sus obras, como le dice Jerónimo de Mendieta en Historia eclesiástica indiana, fray Alonso trasmite en su obra la admiración que debió sentir el almirante genovés ante el mar Caribe.

Azul, color, texutli
Azul mas fino. matlatin. matlatic
Azul de color de cielo. xoxouhqui


 
De Molina no podía contemplar en su lista la designación que hará un siglo después la Corona española para nombrar un pigmento que sólo se usaría en las vajillas de la corte, el azul rey; y menos aún se imaginó que tendríamos los mexicanos del siglo XX la referencia al azul Mitla para evocar el tono de los muros de un hermoso palacio mixteco.

Quién diría que el color que explora el primer lingüista en tierras americanas dará el nombre al libro Azul con el que Rubén Darío, un poeta nicaragüense, inaugura el Modernismo, movimiento literario que a finales del siglo XIX atraviesa el Atlántico para conquistar España.

1, 2, 3: Anónimo mexicano | El descubrimiento del pulque (detalles)| c. 1870 | Óleo sobre tela | 192.5 X 335 cm


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