HÉCTOR PALHARES MEZA | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN


 

¿Qué importa al florido campo,
si no halla fruto el otoño,
que ostente flores el mayo?

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

LA ESCUELA MEXICANA DE PINTURA

Hacia 1921 el entonces secretario de Educación Pública en México, don José Vasconcelos (1882-1959), lanzó un llamado a los artistas para utilizar los muros de los edificios gubernamentales con el fin de hacer llegar el arte para las masas. El nacionalismo cultural que siguió a la Revolución Mexicana quedó expresado a través de grandes arquetipos: la Conquista, la intolerancia y la desigualdad social del Porfiriato, el mestizaje y el nacimiento de una nueva estirpe –que en palabras de Vasconcelos, cumpliría con el ideal de una raza cósmica. En este contexto se originó el movimiento muralista cuyos principales representantes fueron Diego Rivera –autor de la primera obra de este género: La creación (1922) para el Anfiteatro Simón Bolívar de la Escuela Nacional Preparatoria–, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco.

Por la misma época, la compañía litográfica la Enseñanza Objetiva encumbró en sus publicaciones los más importantes asuntos de la mexicanidad dentro del discurso posrevolucionario, mismos que serían revalorados en los cromos calendáricos de la empresa Galas de México.

LOS CALENDARIOS DE GALAS DE MÉXICO

Los pequeños almanaques que circularon en el siglo XIX incluían caricaturas, juegos, oraciones religiosas y una somera información sobre el pronóstico del tiempo y las efemérides.

Don Santiago Galas Arce, inmigrante de Cantabria avecindado en nuestro país, fundó la imprenta que se convertiría en una de las más emblemáticas dentro de la gráfica latinoamericana entre los años veinte y setenta del siglo pasado. El auge de Galas de México en la comercialización de calendarios se dio a partir de la década de los años treinta. Mediante el empleo de la litografía y el offset se reprodujeron de forma masiva las imágenes dirigidas fundamentalmente a la clase media urbana: escenas taurinas y deportivas, actores y actrices de la pantalla grande, motivos de la vida cotidiana familiar, festejos rebosantes de color y tradición, procesiones y estampas religiosas, así como los célebres guerreros de cuerpo musculoso y las sensuales doncellas aztecas que forman parte del llamado Olimpo Mexicano. La empresa reunió y difundió buena parte de los arquetipos nacionales en el hogar, como regalo de los mercados, de la vinatería, de la cremería, de la miscelánea o del negocio llantero, etcétera; agentes primordiales en la economía de consumo que impulsó el gobierno civilista del presidente Miguel Alemán (1946-1952). Artistas de formación académica en México y Europa de la talla de Jorge González Camarena y Jesús de la Helguera, junto con el grupo de los llamados pintores de calendario como Antonio Gómez R., Armando Drechsler, Jaime Sadurní, Eduardo Cataño, José Bribiesca padre e hijo, Aurora Gil y Humberto Limón, entre otros, registraron en sus obras los grandes temas de Galas de México. La presencia visual que tuvieron en el negocio, en la casa o en el lugar de trabajo, marcaría un destino para las décadas subsecuentes.

A la muerte de Santiago Galas, su industria había masificado la cultura de los cromos allende las fronteras nacionales, sobre todo en los Estados Unidos y América Latina. La fábrica y su colección forman parte de Grupo Carso desde 1976, quien se preocupa por seguir conservando, investigando y difundiendo los óleos, impresos y fotografías que representan buena parte de la mexicanidad, dentro y fuera del país.

Como señala Alfonso Morales, especialista en el género de la pintura de calendarios: […] Herederos del arte costumbrista del siglo pasado, aliados del nacionalismo cultural que desató la Revolución y del cine de la época de oro, los cromos contienen un amplio catálogo de juegos y representaciones en torno a la identidad nacional. Música, danza, regionalismos y tradición se volvieron tópicos por demás entrañables.

Entre otros motivos estaban las llamadas muñequitas o figuras del eterno femenino que, plenas de sensualidad, se tornaron parte fundamental del imaginario colectivo. En los Estados Unidos, Norman Rockwell, Alberto Varga y Gil Elvgren realizaron estampas de las actrices del cine norteamericano. Los ilustradores mexicanos las reprodujeron adaptándolas a los tipos fisonómicos nacionales.

XOCHIMILCO DE CALENDARIO Y FLOR

 

[…] Xochimilco, esa minúscula Venecia ultramarina,
ciudad sobre agua y flores, único vestigio
de la antigua Tenochtitlan.

                           
ENRIQUE KRAUZE

La Feria de las flores inició en el año de 1856 en el barrio de San Ángel  –antiguo enclave carmelita–, por decreto del presidente don Ignacio Comonfort. El festejo se hizo extensivo a otras zonas de México como Tláhuac y Xochimilco, en donde se celebra anualmente una exhibición de cultivos propios de cada lugar: bugambilias, azaleas, claveles, pensamientos y, por supuesto, margaritas.

La joven que pintó A. E. de la Mora en el primer plano de este óleo, corresponde a los modelos de belleza que importaban los artistas del cine de época. Flanqueada por los canales de Xochimilco y por los emblemáticos árboles ahuejotes, “viejos del agua”, en opinión del antropólogo Alfredo López Austin, del náhuatl ahuexotl o escoba, refiriéndose a la forma de su follaje que se asemeja a una escoba de barrer.

Con ramos de margaritas en sus brazos, luce una amplia falda de pliegues que se sujeta por medio de un ceñidor bordado. La blusa se elaboró en coloridos diseños florales. Sobre el tema la investigadora Margarita de Orellana apunta: […] El textil es la cristalización de un nudo del imaginario de México. Es también un entretejido de imaginaciones tanto del indígena que los crea, en un nivel individual o colectivo, como del que los mira […].

La obra da cuenta también del tradicional sistema chinampero, que data de la época mesoamericana, y que consiste en la creación de plataformas sostenidas por pilotes, los cuales se clavan en el fondo del lago para edificar una isleta artificial dedicada a la agricultura y ganadería doméstica. Con el aprovechamiento del limo lacustre –restos de plantas y animales que se acumulan en las orillas–, se ha optimizado el cultivo de hortalizas y flores desde tiempos muy antiguos. Los productos son transportados al mercado a través de pequeñas canoas llamadas trajineras. La cronista Ángeles González Gamio suscribe: […] Su creación se sigue haciendode la misma manera: se delimita un área con estacas largas o carrizos. Sobre el fondo del lago se van vertiendo capas de tierra alternando con tiras de césped, hasta lograr una superficie de alrededor de 25 centímetros sobre el nivel del agua. Una vez formado el islote, que usualmente tiene la forma de un camellón largo y estrecho, se plantan estacas de un tipo de sauce llamado ahuejote, cada cuatro o cinco metros, a lo largo del borde; en pocas semanas éstos han comenzado a echar raíces y la chinampa se ha asentado lo suficiente para poderla trabajar.

Xochimilco destila colorido y tradición; ahí donde la sonrisa de la joven parecería inundar el entorno de este cromo del costumbrismo mexicano.

José Bribiesca Ruvalcaba | México lindo | c. 1953 | Óleo sobre lienzo
| 102 X 82 cm | Col. Galas de México / Museo Soumaya


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