HÉCTOR PALHARES MEZA | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN

¡Llévese el bueno, suma trece, mi buen!
PREGÓN DE BILLETEROS DE LOTERÍA
SIGLO XX

Los naipes, los dados, la lotería y otros juegos de azar se practican en México desde la era virreinal.. La lotería adquirió un fuerte cariz nacionalista hacia los comienzos del siglo XIX Sus integrantes articularon un florido lenguaje –esencialmente popular– al cantar las imágenes que poblaban los recuadros del tablero. Así, la bandera, el nopal, el metate, la calavera, el corazón; conviven al lado del catrín, la maja, el valiente, el bandido, el lépero, el aguador, el indio o la china poblana. Iconografía del siglo XIX que echó mano de la variopinta sociedad y de otros símbolos que dan cuenta de lo mexicano.

LA REAL LOTERÍA DE LA NUEVA ESPAÑA

El sorteo de la lotería –destinado a las obras de caridad y de beneficencia– llegó a América el 17 de agosto de 1770, gracias a la intervención del virrey marqués de Croix. El primer juego que se celebró en la Península Ibérica tuvo lugar hacia 1763, durante la regencia de Carlos III. El monarca había permitido que se establecieran distracciones populares de este tipo debido a que aumentaban los ingresos del erario sin quebranto de los contribuyentes, y así dar apoyo a las obras públicas y a la asistencia social.

El primer director de la Real Lotería en Nueva España fue Francisco Xavier de Sarría  quien,  bajo  la  óptica  de la Ilus-
 



tración, la promovió a partir de modelos ingleses y holandeses. En el centro del virreinato se expidieron los primeros billetes y su distribución se organizó de tal modo que la Corona obtenía el catorce por ciento de las ganancias. Aunque en un inicio el boleto costaba veinte pesos, buscando que fuera accesible para todos los estamentos de la sociedad, se redujo el precio a cuatro pesos y se instituyeron las fracciones de billete.


[…] Se trataba de crear un juego […] despojándolo de su aspecto pernicioso, el que se asociaba al vicio, al ocio improductivo y, por ende, a la pérdida de los exiguos capitales de la mayor parte de los jugadores, suscribe el investigador Juan José Reyes.

A partir del siglo XVIII los huérfanos españoles del Colegio de san Ildefonso debían extraer los números y cantarlos. El primero de los Niños de la suerte fue el pequeño Diego López de cinco años de edad. Su intervención consiguió que fueran donados quinientos reales de limosna para el colegio. Los ocho jóvenes debían tener entre quince y dieciséis años y saber leer, además de asistir al sorteo vestidos de color azul y bien aseados.

 

Los juegos del azar y de la suerte se practicaron desde la Antigüedad. En Roma, el emperador Heliogábalo (c. 204-222) solía repartir billetes de lotería –algunas veces incluso falsos– para divertir y divertirse. La lotería moderna nació muy probablemente en los Países Bajos alrededor del siglo XV. De ahí pasó a Italia –Florencia– y a Francia. Uno de los sorteos organizados por el rey Luis XIV tuvo como objetivo el financiamiento de su boda con María Teresa de Habsburgo.
En los Estados Unidos –que más tarde llegarían a ser un centro neurálgico del juego– la lotería quedó un tanto menguada por la religiosidad protestante. Sin embargo, los impuestos voluntarios apoyaron la construcción de notables centros universitarios como Harvard (1636) o Yale (1701).
La lotería llama a la fortuna jugando con el azar. Es un universo donde conviene, con aventura y riesgo, buscar un lugar llenando el tablero antes que los demás. En la lotería se juega con imágenes. Las láminas nos muestran cómo cada época tienta la suerte con sus personajes, animales y cosas, señalan lan investigadoras Gabriela Huerta Tamayo y Teresa Espi­nosa Pérez
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LA LOTERÍA EN EL MÉXICO INDEPENDIENTE

Durante la guerra de la Independencia el virrey Félix María Calleja instituyó dos loterías forzosas […] una para la capital y otra para los estados, [en las que] se obligaba a comprar billetes a todos los empleados del gobierno, la nobleza, el ejército y el clero, y de esta manera recabar fondos para combatir a la insurgencia, reseña la historia de la Lotería Nacional de México.

El siglo XIX –con sus intervenciones extranjeras y la inestabilidad política resultado de la pugna entre liberales y conservadores– se apoyó en los recursos de la lotería para otorgar soportes económicos a los sectores marginados. Alrededor de 1824 se fundó la lotería de México, la cual quedó a cargo de la Academia de San Carlos como pago de la deuda que el nuevo gobierno independiente tenía con aquella institución. En 1861 el presidente Benito Juárez creó la Lotería Nacional y canalizó lo recaudado a las escuelas de Bellas Artes, de Agricultura y a la Casa Cuna. Durante el gobierno de Porfirio Díaz encontramos la versión más cercana a la moderna: la Lotería de la Beneficencia Pública


 


que dirigió el doctor Eduardo Lliceaga, gracias a la cual pudieron completarse las obras arquitectónicas del Hospital General y de la Castañeda para enfermos mentales.



LA LOTERÍA EN EL SIGLO XX

En agosto de 1920, durante el interinato de don Adolfo de la Huerta, se realizó la fundación oficial de la Lotería Nacional para la Beneficencia Pública. Tras varias sedes como la de Donceles o la antigua fábrica de cigarros en la colonia Tabacalera, se trasladó a una casa sobre el Paseo de la Reforma que perteneciera al controvertido yerno de Porfirio Díaz, don Ignacio de la Torre y Mier, miembro del célebre club homosexual de los 41.

Hacia 1943, por decreto del presidente Manuel Ávila Camacho aparece la Lotería Nacional para la Asistencia Pública. En 1946 se inauguró su sede definitiva: el edificio El Moro de estilo art déco que fue en su tiempo el más alto de Latinoamérica.

En opinión del historiador Enrique Krauze: “Sacarse la Lotería” es algo excepcional, y generalmente venturoso, motivo de fiesta o, por lo menos, remedio de agobios […] como saben bien incluso los jugadores más constantes, asiduos compradores de un solo número, buscadores de capicúas1 en los billetes, de que sus guarismos sumen trece, de que, en fin, algún día –más temprano que tarde– los alcance el vuelo feliz del azar.

Hoy, la lotería forma parte de nuestra realidad nacional, siempre atenta al mensaje del Niño gritón: ¡El premio mayor!, ¡se canta el premio mayor!…

1 Juan José Reyes apunta sobre los pregones que […] los infatigables e intuitivos billeteros confían en las supersticiones de los jugadores: el trece de la buena suerte, el capicúa, que consiste en el encuentro del principio y el fin (la cabeza, cap, y la cola, cua).

 

Los sorteos regulares de la Lotería Nacional son:

  • El Mayor (martes) con 53 mil números con nueve series de veinte fracciones cada una.
  • El Superior (viernes) con 50 mil números repartidos en ocho series de veinte fracciones cada una.
  • El Zodiaco (domingos) con 120 mil números en dos series.

Los sorteos especiales son:

  • Superior Extra (19 de mayo)
  • Magno Zodiaco (octubre)
  • Magno (5 de enero, 5 de mayo, 15 de septiembre y 24 de diciembre)

 

[1] Lotería de México | Cuarto de billetes impresos de Lotería | México, 14 de febrero de 1835 | Impreso | 30.6 x 10.7 cm | Fondo clvi | Colección Adquisiciones Diversas | Centro de Estudios de Historia de México carso, antes  CONDUMEX.

[2] Trabajo mexicano | Lotería | Primer tercio del siglo XIX   Óleo sobre lámina de zinc | 17.5 x 25.4 cm

[3] Trabajo mexicano | Lotería | Primer tercio del siglo xix | Óleo sobre lámina de zinc | 23.6 x 17.7 cm


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