CUATRO CAUDILLOS

REVOLUCIONARIOS

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La Revolución Mexicana se comprende, por muchos ángulos,
a través de la personalidad de sus hacedores

DAVID A. BRADING

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Agustín Víctor Casasola
Don Francisco León de la Barra
c. 1911
Plata sobre gelatina
13 x 8.2 cm
 

Los retratos de Francisco León de la Barra, Francisco I. Madero, Venustiano Carranza y Álvaro Obregón resultan emblemáticos para abordar el complejo proceso revolucionario mexicano; cuatro personajes que encarnaron las etapas del levantamiento. La imagen, apunta el investigador Eugenio Lamk: […] codifica y decodifica lo que media entre el espectador y el retratado, como si se tratase de un artificio que desvela algo más del que nos mira.

Del acervo de cuatrocientas fotografías de Daniel Liebsohn en Museo Soumaya, se encuentran retratos eróticos; de niños, toreros y artistas, que dan cuenta de los usos y costumbres en nuestro país durante el siglo xix y principios del xx.

El rubro que se refiere a la Revolución presenta los escenarios, personalidades y hechos históricos que intervinieron en el ocaso de la dictadura porfiriana y en la génesis del México contemporáneo.


Una plata-gelatina muestra al señor Francisco León de la Barra (1863-1939), en primer plano, luciendo con garbo y distinción un traje y sombrero de copa. El abogado experto en derecho internacional fue embajador mexicano en distintos países de Sudamérica. Además, como representante de la Conferencia de Paz en La Haya, don Francisco ganó un prestigio que lo llevó a formar parte del gabinete porfiriano como secretario de Relaciones Exteriores, y luego de la renuncia del mandatario en 1911, a ocupar el interinato, del 26 de mayo hasta el 6 de noviembre de ese mismo año. Por el triunfo del nuevo gobierno antirreeleccionista, el destacado funcionario se convirtió en gobernador del Estado de México, y finalmente se trasladó a Europa para seguir con su carrera internacional. Murió en Biarritz, Francia, en 1939. Su participación en la historia mexicana del siglo pasado lo pondera como el enlace del Antiguo Régimen con la era revolucionaria.

 

 


Agustín Víctor Casasola
Don Francisco I. Madero
c. 1912
Plata sobre gelatina
12.7 x 8.3 cm

También en plata-gelatina fue retratado don Francisco I. Madero (1873-1913), presidente de México durante casi dos años. Su familia era de origen portugués –de ahí que el apellido sea una derivación del vocablo lusitano madeiro–. El futuro gobernante estudió comercio y agricultura en Maryland, París y Berkeley, consecutivamente. A principios de siglo contrajo nupcias con Sara Pérez, su compañera y fiel seguidora en las difíciles incursiones dentro de la política nacional. Hacia 1909, en franca oposición a la dictadura porfiriana, fundó el Partido Antireeleccionista, lo que le costó ser encarcelado en San Luis Potosí bajo los cargos de conato de rebelión y ultraje a las autoridades. Luego de fugarse de prisión, escribió en los Estados Unidos –país que le dio asilo político mientras elaboraba su estrategia revolucionaria– el célebre Plan de San Luis. Éste fue el primero de los muchos que se promulgaron durante el conflicto armado. En él, Madero llamaba al levantamiento para el día 20 de noviembre de 1910 en punto de las seis de la tarde. Jesús Silva Herzog refiere sobre este hecho que: […] Catarino Benavides y una decena de individuos mal armados acudieron a la cita de Madero. Iniciaba así, de una forma paradójica,  la Revolución Mexicana.




Agustín Víctor Casasola
Don Venustiano Carranza
c. 1917
Plata sobre gelatina
11.1 x 6.8 cm
 

Aunque el gobierno maderista logró poner fin al régimen de Díaz, tuvo poca identificación con las clases marginadas. Se trataba más bien de un proyecto político que abanderaba la causa de la burguesía hacendaria. Madero eligió a Victoriano Huerta para sofocar las sublevaciones de los campesinos sureños, quienes eran acaudillados por el general Emiliano Zapata. Junto con Félix Díaz, sobrino del ex presidente, y el embajador norteamericano Henry Lane Wilson, Huerta encabezó el llamado Cuartelazo de la Ciudadela, complot que derivó en los asesinatos de don Francisco y del vicepresidente José María Pino Suárez, en febrero de 1913. Con su ejecución detrás del Palacio Negro de Lecumberri –como se le conocía a la temible cárcel–, llegaba a su fin el proyecto maderista.

 


Barón de Cuatro Ciénegas fue el epíteto de Venustiano Carranza (1859-1920). Fotografiado con traje militar y sombrero en mano, aparece con un grupo de correligionarios. Miembro de una acomodada familia de Coahuila, estudió en el Ateneo Fuente de la ciudad de Saltillo. Fue gobernador de su estado natal y ocupó la curul como diputado. Apoyó al presidente Madero en la reorganización del país y, tras la muerte de éste, formuló el Plan de Guadalupe, en el cual desconocía la presidencia ilegítima de Victoriano Huerta y se autonombraba Primer Jefe del Ejército Constitucionalista. El documento original permaneció oculto por muchos años, en la pata de la cama de latón perteneciente a la señorita Julia Carranza –hija de don Venustiano–, en la residencia que ambos ocuparon en la calle de Río Lerma. Como presidente de la nación, hacia 1914, Carranza buscó poner fin a las crisis políticas de México, orientado a un orden legal por medio de la Constitución de 1917, que se promulgó en el Teatro de la República de Querétaro. Aunque la carta magna definía, entre otras cosas, las nuevas relaciones obrero-patronales, así como las grandes reformas en materia de educación y repartimiento agrario, el proletariado y los campesinos seguían con los lastres de la marginación y el expolio del antiguo régimen, por ello no se sintieron realmente considerados por el gobierno carrancista.

El presidente murió asesinado durante el asalto a la choza donde pasaba la noche en Tlaxcalaltongo, Puebla, el 21 de mayo de 1920.

La última imagen corresponde a  otro caudillo de la fase final del conflicto armado, la llamada Revolución sonorense: el general Álvaro Obregón (1880-1928). El que fuera mandatario de nuestro país aparece sentado y sin su brazo derecho, perdido durante la Batalla de Celaya de 1915 en contra de los villistas. Se dice que cuando le preguntaron cómo había recuperado su extremidad en pleno campo de batalla, el presidente respondió: Pedí que lanzaran una moneda al aire, y fue mi brazo quien se levantó para alcanzarla. Obregón había sido secretario de Guerra y Marina durante la revolución, y partidario del carrancismo. Luego de entrar en disputa con don Venustiano, se levantó en armas contra él a través del Plan de Agua Prieta. Como presidente, se abocó a profundas transformaciones agrarias y consolidó la creación de sindicatos; además de reanudar las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. Por su marcada política en contra de la Iglesia, fue asesinado por José de León Toral en el restaurante La Bombilla de San Ángel en 1928, cuando estaba a punto de reelegirse para la presidencia.

 



Agustín Víctor Casasola
General Álvaro Obregón
c. 1920
Plata sobre gelatina
11.6 x 7.2 cm


Los rostros y miradas de cada uno de estos cuatro personajes dan cuenta del nacimiento del México moderno.


HÉCTOR PALHARES MEZA | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN


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