Achille-Émile-Othon Friesz nació en La Haya en 1879. Muy pronto fue motivado por sus padres a ser pintor. Aprendió de Charles-Marie Lhuillier. Contemporáneo de Georges Rouault, Raoul Dufy y Henri Matisse, estudió en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes en París con León Bonnat. Fue Camille Pisarro una de las influencias más perdurables en su creación. Debutó en 1900 en el Salón de la Sociedad de Artistas Franceses. Después vendría en 1904 el Salón de Otoño y en 1906 el de los Independientes.
Gozó de reconocimiento en vida. Uno de sus últimos trabajos lo produjo con Raoul Dufy para la decoración del Palais de Chaillot en 1937. Al final de su vida será un reconocido maestro en la Academia de la Grande Chaumière.
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Émile-Othon Friesz
El desfile del circo Medrano (detalle)
1909
Óleo sobre tela 65 x 81.3 cm
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Francés finisecular, Othon Friesz vivió y murió en París. Se formó en el Impresionismo y transitó al Fauvismo, estilo este último en el que más fue reconocido. Formó parte luego de aquel ambiente bohemio e inédito de la nueva corriente artística que propuso la expresión moderna por excelencia: el Cubismo.
Othon Friesz compartió con Braque y miró con atención la obra de Picasso. |
| Fauvismo y Cubismo para el nuevo arte |
Hacia 1909, año fecha del cuadro El circo Medrano, el impresionismo era cosa del pasado. El nuevo arte propugnaba por la expresión, no la impresión. Recién se había formado en 1905 el primer movimiento de vanguardia del siglo XX, el Expresionismo con el grupo Die Brücke (El puente), al tiempo que salían del Salón de Otoño de aquel año los fauvistas.
En 1909, la llamada nueva asociación de artistas de Munich organizaba la exposición en la galería de Tannhäuser, que concentraría a Rouault, Derian, Van Dongen, Vlaminck, Picasso y Braque, los más importantes fauvistas y cubistas del momento.
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Georges Rouault
El desembarco (o Paisaje negro)
1919
Acuarela y gouache sobre papel entelado 26.5 x 39.9 cm |
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Aquel cubismo que había representado la más completa y radical revolución artística desde el Renacimiento conservaba del Impresionismo una lección temática fundamental: el registro de la vida moderna.
En 1907 Picasso daba a conocer el cuadro que marca la modernidad en arte: Las señoritas de Avignon. el cubista más reconocido venía de su periodo azul, que con cierta melancolía, presentaba cafeterías y tabernas pobladas de parroquianos, prostitutas, mendigos y borrachos. Una predilección especial por los circos y sus habitantes más emblemáticos: arlequines, acróbatas y bufones.
Uno de los cuadros más conocidos con este asunto es sin duda La familia de saltimbanquis, 1905, actualmente en la National Gallery of Art de Washington, cuyos personajes pertenecieron al famoso Circo Medrano. |
El Circo Medrano
Según relata Fernande Olivier en su libro Picasso y sus amigos, además de los cabarets turbios, los cafés cantantes de baja condición, las callejas de mala muerte de París, Derian, Braque y Picasso gustaban de asistir a las funciones del circo Medrano.
Durante las noches del Circo Medrano, cuando nos encon-trábamos allí todos, Picasso se quedaba en el bar, entre el cálido y un tanto repugnante olor que subía de la cuadra. Se quedaba allí, lo mismo que Braque, y se pasaba la velada entera hablando de los clowns. Se divertía con el aspecto torpe de ellos, su acento, sus ocurrencias, bastante tribales cuando no estaban en la pista...
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Camille Pissarro
Campesino en camisa azul
c. 1879
pastel y lápiz sobre papel montado en cartón 49.5 x 32.4 cm |
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En el cuadro de Othon Friesz, el arlequín observa desde la pista cómo pasa aquel caballo con su jinete, que es visto además por otros caballeros. Su presencia es central en el asunto del lienzo. No es gratuito. El arlequín o clown será una de las figuras recurrentes para el arte de vanguardia. Apunta Teresa del Conde al respecto:
Evidentemente existe una identificación por parte de Picasso con el Arlequín; estuvo tan familiarizado con el teatro, la comedia del arte, el circo, los bufones y los gitanos que no tiene nada de extraño que representara con insistencia esta figura, por lo demás muy plástica y dueña de una larga tradición representativa. |
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Raoul Dufy
Los caballos rojos
c. 1926-1953
Gouache y acuarela sobre papel 49.6 x 63.8 cm
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Para el suyo Friesz eligió contornos negros, vigorosos y suaves, y en color rojo y azul, insinuar la típica vestimenta de rombos. un gorro y la pierna entrecruzada dan un sentido de cercanía con el personaje. Al lienzo lo invade un azul. Aquí una variante del significado del color que caracteriza la melancolía. No será lo celestial, al menos que queramos ver en lo mundano su iris de trascendencia.
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MONICA LÓPEZ VELARDE ESTRADA | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN |
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