El anecdotario de su azarosa vida personal relata que en 1893 escapó de la cárcel de Belén en la que se encontraba preso y, gracias al apoyo incondicional de su amigo Antonio Cervantes, pudo refugiarse en la que fuera casa de los condes de Santiago de Calimaya, hoy Museo de la Ciudad de México. En la azotea del antiguo palacio estableció su estudio, donde realizó extraordinarias pinturas en los muros del lugar, con una temática de influencia simbolista que exaltó a la mujer como gloria y condena del hombre.
Largos y constantes exilios se vinculan a la vida del artista, tanto en Estados Unidos como en Europa. Fue en el Viejo Continente, alrededor del año 1896, cuando conoció a Claude Monet y al magnético mundo parisino impresionista, cuyas técnicas y colorido representarían un hito en su trayectoria artística. Como establece la misma Patricia Clausell: […] mi padre sostenía que había sido [Monet] quien [viendo al abuelo] extasiado ante uno de sus cuadros por segunda vez, se le acercó y comenzó a hablarle, lo invitó a su estudio a pintar y él aceptó […].
De este movimiento, el maestro Clausell aprendió los ejercicios en plein air que para los artistas representaban la posibilidad de captar la luz y sus distintas tonalidades en un mismo paisaje. A su regreso a México, pudo formar parte –junto con Gerardo Murillo y sus amigos – de experimentos análogos, mientras impartían clases de pintura en el campo de Ixtacalco, Xochimilco y otras poblaciones. A este respecto Alfonso Toro señala que: […] A pesar de que Clausell […] es un autodidacto, su obra debe considerarse íntimamente ligada con la de la escuela impresionista francesa, por muchos
de sus procedimientos de técnica […].
Es el caso de Paisaje con bosque y río, elaborado tal vez entre los años de 1910 y 1920. Este óleo retrata un escenario de contenido naturalista y evocador. En las aguas del río verde esmeralda que, con delicado movimiento, equilibran la composición, se perciben dos planos: un bosque arbolado y la roja arenisca que parecería invitar al espectador a adentrarse en la obra. La pincelada corta y pastosa caracterizó el trabajo del pintor en este tiempo, amén del empleo de verdes, ocres y tonos azulados que utilizó para determinar el juego de luz y cromatismo en sus obras. Sobre esto, Fausto Ramírez apunta que […] en el apogeo de la estética del Impresionismo se vio al artista como un hombre dotado de una sensibilidad singularmente aguda para captar los más […] fugitivos tonos y matices, y para traducir en términos pictóricos, con fidelidad portentosa, las impresiones recibidas ante el motivo visual […].
Este paisaje da cuenta de la maestría en una paleta experta en trazo y color. Joaquín Clausell, a pesar de su relación inexorable con la naturaleza, murió por accidente, hundido en el fango de las Lagunas de Zempoala el 28 de noviembre de 1935. |