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ESTUDIO Y CONSERVACIÓN
DE UN VESTIDO DE ÉPOCA
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Memoria es aquello que recoge y conserva todos los aspectos de la existencia.HENRI BERGSON |
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EN EL MUSEO SE DESARROLLAN DISTINTOS PROCESOS ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DE UNA EXPOSICIÓN. HOY NOS OCUPA MOSTRAR AL LECTOR DOS DE LOS MAS IMPORTANTES. EL TEMA ELEGIDO ES UNA PIEZA DE USO COTIDIANO Y NO OBSTANTE, SEDUCTORA Y COMPLEJA: EL VESTIDO. |
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LA MEMORIA
En el trabajo diario del investigador se reconstruye la memoria a partir del objeto. El corte para este traje de gala de principios del siglo pasado fue revelador. Ninguna dama pudorosa de esa época hubiera mostrado algo más que rostro y manos antes de las seis de la tarde, es así que el escote pronunciado y las mangas cortas indican que se llevaba en la noche. La suntuosidad de los materiales: tul bordado en chaquira con aplicaciones de canutillo, piedras y perlas de papelillo, y el preciosismo con que está decorado son muestra de su cuidada confección y por lo tanto, su precio era elevado; la etiqueta Almacén El palacio de Hierro en el listón interior del corpiño lo confirma, ya que éste fue uno de los sitios más prestigiados en los que la aristocracia mexicana adquirió sus prendas. Desde 1864, Joseph Tron y otros barcelonesas que llegaron de la ciudad de Barcelonnette en Francia fundaron una compañía entre cuyos negocios sobresalió dicho emporio comercial. El competidor más importante de Tron y Cía. era la empresa Sears & Roebuck, líder en ventas por correo. |
El textil es de origen francés, un tul industrializado, y es probable que la confección del vestido sea parisina, de acuerdo a la especialista en moda Lydia Lavín. Sucedía con frecuencia que los trajes se importaban en tallas grandes para que al arribar a México se hiciera el ajuste a la medida. Esta prenda se redujo en la unión trasera y las bandas de raso que caen de la cintura cubren el arreglo. La académica de la universidad Iberoamericana comentó que el atuendo corresponde al de una mujer que buscaba notoriedad, tal vez una esposa joven. Para 1903 en el edificio que inauguró en nuestro país el concepto de tiendas francesas al estilo de Au Bon Marché ya existían los departamentos de confección y vestidos para señoras y el de Telas de seda y lana, en los que se vendían mercancías importadas. En la segunda mitad del siglo XIX, científicos ingleses y norteamericanos descubrieron distintos tipos de materiales sintéticos a partir de la celulosa cuyo uso se orientó a la industria eléctrica y a la telefonía. El químico y conde francés Hilaire de Chardonnet presentó en la Exposición universal de parís de 1889 una fibra artificial que revolucionó la industria textil: el rayón. La gran semejanza que este tejido guardaba con la seda, su alta resistencia al lavado y planchado y menor costo aseguraron su éxito comercial. |
Del estilo conocido como Revival Directoire o Revival Imperio, tiene un escote bajo y pronunciado; cae en “A” a partir del nacimiento del busto; y lleva mangas rectas que llegan un poco antes de los codos, opuestas a las abombadas de “pierna de oveja” de la costura Belle Époque. Durante 1909 este corte fue dominante para la rigurosa etiqueta. A estos elementos se sumó la pasión por las joyas que distinguió al atuendo Eduardiano, la abundante pedrería y el cristal que recama con motivos florales y geométricos, este bello traje da cuenta de ello. La magnífica pieza tiene rasgos de diseño de la casa parisina Callot Soeurs en el uso de materiales variados con brillo metálico, que junto con Poiret y Fortuny innovaron la moda. Un ornamento que sigue el gusto de la época son las bandas de seda, dos que parten del centro del corpiño hacia la espalda baja para formar un moño y dos más, que pueden haber estado en la cintura para unirse con las otras. En la colección del Museo Metropolitano de Nueva York existe una prenda de Callot Soeurs muy similar y del mismo periodo que la de Museo Soumaya. |
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El vestido fue parte de la colección de Daniel Liebsohn, perteneció a una mujer mexicana y según Lydia Lavín es muy probable que fuera llevado para los festejos y bailes del Centenario de la Independencia de México en 1910. Si para Foucault nada es más material, físico, corpóreo que el ejercicio del poder y el cuerpo es el objeto del poder actual, en este vestido se aprecia que la dama que lo portó, como las mujeres aristocráticas de la época, iba vestida para mostrar la bonanza de los hombres de su familia. En pleno cambio social, en los albores de la Revolución Mexicana y la primera Guerra Mundial, ésta mujer en apariencia vestida con mayor comodidad que su madre y abuela, siguió utilizando un corsé prolongado, de corte paloma: la libertad de movimiento aún tardaría diez años en llegar, seguida, varias décadas después, por el derecho de las mujeres a votar.
El trabajo del investigador y la conservación acompañarán al objeto para que en su totalidad, material e inmaterial, segunda piel, refleje el mundo social, que es un mundo de cuerpos vestidos.1 |
Costura francesa
c. 1910
Tul industrial de hilo de plata y de algodón rebordado con chaquira de cristal.
Aplicaciones de bisutería, perlas de papelillo,
chaquira y canutillo de cristal. Bandas y forro de raso de seda
Almacén El palacio de Hierro
107 x 174, 73 cm. de cintura, 4 Kg.
LA MATERIA DEL OBJETO
La historia de los textiles es virtualmente la historia de la civilización,2 así que su estudio histórico, científico y el conocimiento de la tecnología con que fueron producidos, son de suma importancia para su permanencia, así como para ser sujetos de restauración en caso de requerirlo. En ese caso la intervención se encarga de devolverle su esplendor a los objetos para que puedan narrar el tiempo a su modo, al ser ellos los testimonios de primera mano. Luego de este trabajo es importante protegerlos de la luz, humedad y temperatura inestables, del polvo y compuestos químicos presentes en el aire que al reaccionar con los textiles tienden a deteriorarlos. Lo más importante será tener presente su valor por quienes los conservan e investigan y así lograr su permanencia.
En el proceso de conservación de los objetos, es preciso examinarlos minuciosamente, y después realizar las pruebas químicas o físicas necesarias para saber con qué materiales se está trabajando. De este vestido se tomaron pequeñas muestras de lugares estratégicos, o bien de piezas que se habían caído durante su manipulación, y con el análisis de las pruebas de combustión correspondiente3 s demostró ser un vestido de cristal, ya que la chaquira y la pedrería con la que está completamente cubierto son de esta naturaleza. El hilo de la malla de tul tiene dos cabos: uno de algodón y otro de plata. La tela de color durazno del forro es muy similar a la seda: se trata de un rayón sumamente frágil, que se comenzó a emplear en la década de 1890 para abaratar costos y aumentar la producción.4 Tanto los hilos de las costuras como las bandas azules que lo decoran son de seda. Una vez detectados los elementos con los cuales fue concebido se ha de buscar el material acorde a su naturaleza, atmósfera y emoción. El estudio histórico es un apoyo fundamental: a partir de los vestidos de noche de la época, se pudo constatar la altura a la que originalmente debió de haberse portado la prenda, éstos no arrastraban, sino que se llevaban al ras. También pudimos conocer cómo se unieron las bandas azules decorativas, plegadas con hilo de seda en uno de sus extremos a la cintura.
Los cuatro kilogramos del vestido han sido una de las causas principales de su deterioro, además de la fragilidad de las aplicaciones, que ha ocasionado faltantes considerables. Lo más afectado por desgarres y pérdidas de aplicaciones son las bandas, el área que roza con el piso, las axilas, el cuello y la cintura, que funcionan como uniones y soportes estructurales.
Después del análisis y de valorar su estado de conservación, se pudo entonces determinar qué procesos de restauración convenían. En principio se descosieron las partes más dañadas para protegerlas durante su lavado. Se eliminaron pliegues y se colocaron entre dos tules, hilvanándolos con hilo de poliéster. Después, la decoración del vestido se reforzó anudando hilo por hilo, finalmente se lavó en un disolvente no acuoso para proteger las telas. Ya limpio, se procedió a calcar todos los faltantes de los elementos para realizar soportes auxiliares. Las telas seleccionadas son muy similares al original en textura, densidad y vaporosidad, y fueron teñidas para que se asemejaran a él lo más posible.
Las restauraciones tienen como objetivo alargar su vida y embellecer los objetos, y la atención debe recaer en ellos. Es preciso que sean realizadas por especialistas para no caer en errores irremediables, y ser ellos quienes los manipulen durante su delicado montaje para su exhibición. También es fundamental llevar un seguimiento posterior para asegurar que esté almacenado en las mejores condiciones, alejado del polvo y de la luz, y que se montó lo suficientemente holgado para no provocar deterioro en las telas.5 El vestido de cristal tendrá ya una vida, y a pesar de que nadie lo volverá a usar, será estudiado y disfrutado por el público en todo su esplendor.
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EVA MARÍA AYALA CANSECO | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN
ARACELI OCAMPO PLASENCIA | RESTAURACIÓN |
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