MORELOS, EL LIBERTADOR

LA GRANDIOSA EPOPEYA
DE NUESTRA INDEPENDENCIA

  CONDUMEX EN MUSEO SOUMAYA


Tras el turbulento siglo XIX, con tantas luchas internas entre centralistas y federalistas primero, y conservadores y liberales después, los ciudadanos no tenían claro el camino nacional. Durante el porfiriato entre 1877 y 1910, el positivismo de Justo Sierra (1848-1912) y José Vasconcelos (1881-1956) con el grupo de los científicos, investigaron y escribieron intensamente sobre el devenir de México y conformaron lo que hoy conocemos como la historia oficial.

Federico González Garza
Discurso proclamado el 23 de diciembre de 1899 para el octogésimo cuarto aniversario luctuoso de Morelos

Archivo del Centro de Estudios de Historia de México
CONDUMEX, fondo CMXV, 1889-1951


EL HÉROE

Tras la muerte del cura Miguel Hidalgo y Costilla y expuesta su cabeza en la Alhóndiga de Granaditas como señal de victoria, el líder más importante de la gesta de independencia fue sin lugar a dudas José María Morelos y Pavón. En 1810 Hidalgo se había entrevistado con él para invitarlo al movimiento y pedirle que fuera al sur y tomara Acapulco. Morelos era chino, –hijo de padre negro y madre indígena–. A los 32 años emprendió la carrera eclesiástica en el seminario de San Nicolás. Fue un líder muy distinto a Hidalgo. Rechazaba la violencia indiscri-minada, le gustaba el orden en sus tropas, prohibía el saqueo y fomentaba la creación de ejér-citos pequeños para organizarlos mejor. Nunca se distanció de su religiosidad y antes de cada batalla ofrecía misa.

Lo anterior contribuyó a cambiar el concepto que la sociedad tenía de los insurgentes. Entonces los pueblos anhelaban la llegada de las tropas insurgentes para unírseles. De hecho a los seguidores de Morelos se les conocía como [h]ojalateros: ojalá que venga Morelos.


LOA PARA EL LIBERTADOR

Aunque la fecha exacta de la ejecución del insurgente se desconoce, probablemente fue entre el 23 y el 25 de diciembre de 1815 en San Cristóbal Ecatepec, por el virrey Félix María Calleja (c.1755-1828).

El archivo del Centro de Estudios de Historia de México CONDUMEX resguarda en el fondo CMXV, 1889- 1951, el discurso proclama- do el 23 de diciembre de 1899 para el octogésimo cuarto aniver- sario luctuoso de Morelos, por Federico González Garza (1876- 1951). Él nació el 7 de marzo de 1876 en Saltillo, Coahuila. Desde estudiante en la Preparatoria Ateneo Fuente se marcó su inclinación hacia la política y la retórica. Muestra de ello es el discurso que pronunció 21 años después de la muerte de Benito

Juárez, donde enaltece la figura del benemérito y exhortó al respeto de los derechos del hombre, y exigió que se cumpliera entonces su herencia democrática.

A pesar de haber interrumpido sus estudios debido al fallecimiento de sus padres, logró titularse en jurisprudencia de México hacia 1906. Entró a trabajar como telegrafista federal en ciudad Porfirio Díaz, Coahuila, donde conoció a Francisco I. Madero. Fue escritor y secretario de la mesa directiva del Partido Antirreleccionista. A raíz del encarcelamiento del líder revolucionario y de Roque Estrada, González Garza personalmente dirigió la campaña presidencial, y cuando fue conseguida fungió entre otros cargos, como Gobernador de la Ciudad de México y como Ministro de la Suprema Corte de Justicia.

Su filiación a la logia Fernández de Lizardi, se aprecia en este documento dirigido a los Hermanos Masones, así como a la inscripción de las letras A L G D G A D U M R M V H H seguidas por tres puntos, símbolo de los integrantes que debieron escuchar las palabras de don Federico. El equiparar la destreza de Morelos con los grandes personajes griegos muestra la admiración de
González por el insurgente:

En la grandiosa epopeya de nuestra Independencia hay un mártir entre muchos mártires cuya noble y gigantesca figura surge con romano relieve y helénicos perfiles, proyectando sobre la Patria agradecida los resplandores inmortales de su gloria que son hálito fecundo, de nuestras patrias libertades– Un héroe cuyo inmenso patriotismo recuerda, á los Aníbal, á los Epaminondas y Leónidas y cuya apología cuadrara bien entre las de los hombres de Plutarco […] 1

González Garza identifica a nuestro extraordinario estratega con el rey Leonidas (¿?-480 a.C.). El rey de Esparta fue uno de los principales protagonistas de la batalla de las Termópilas, contundente derrota sufrida por los griegos frente a las tropas de Jerjes. Del mismo modo recuerda a Epaminondas (415-362 a.C) artífice de la hegemonía de Tebas durante la primera mitad del siglo IV a.C., quien al mando de Pelópidas, el llamado Batallón Sagrado consiguió una contundente victoria en Leuctra (371 a.C.).
También evoca al general cartaginense Aníbal (247-183 a.C.), quien participó en la conquista de la península Ibérica cuando sólo contaba con nueve años de edad, y encabezó tras la conquista de Sagunto, la Segunda Guerra Púnica (c. 218 a.C.) en contra de Roma.

Don Federico compara la virtud de Morelos como humanista con la obra de Plutarco (46-120 d.C) y su libro Vidas paralelas, así como Escritos morales, en donde muestra sus conocimientos de política e historia.

Morelos fue el ideólogo de nuestra lucha y el 6 de noviembre de 1813, fue el primero en nombrar al movimiento como Independencia. Aunque en Los Sentimientos de la Nación no quedó claro el nombre que recibiría el territorio, lo mencionó como América Septentrional. Asimismo, declaró como única a la religión católica y planteó la abolición de la esclavitud y de las tributaciones parroquiales.También formuló una división de los poderes, anuló el sistema de castas y reconoció la propiedad privada.

Durante este discurso, don Federico hace un recuento de la bravura de Morelos:

[…] Allí están, testigos de sus glorias, Acapulco, Tuxtla, Chilpancingo, Chilapa, Techan y Oaxaca que forman una cadena no interrumpida de victorias sobre los españoles las que dieron un prestigio inmenso al héroe y a la causa de la Independencia nacional – Infundiendo ya serios temores al Gobierno Colonial, el Virrey Venegas manda sus mejores tropas al mando del sanguinario Calleja que hundiéndose con llano, cercan al caudillo en Cuautla, donde soportó con toda entereza y bravura, a lado de sus héroes, un sitio de 72 días que sólo es comparable […] con los de […] Zaragoza […]

El caudillo no luchó solo:

[…] Unido con los Bravo, Galeana y Matamoros, como él patriotas denodados empeñan al principio las azarosa lucha contando con escasísimos elementos (condando desde luego) [tachado], sirviéndose de su único cañón el famoso “Niño”, que solemnizando en otro tiempo las fiestas religiosas con sus estampidos, entonces entonaba himnos a la libertad con su tonante grito […]

Si bien, don Federico da cuenta de las dificultades que sufrió Morelos, en su interés de glorificarlo, desacredita el papel de los primeros insurgentes:

[…] Escoge como teatro de sus heroicas empresas todo el sur de nuestra con Patria, y las abruptas serranías, los torrentes caudalosos, los profundos barrancos y el mortífero clima, sólo habrán enardecer su patriotismo y nunca abatirán su espíritu indomable ni su pujante brío; y mientras en el centro y en el oeste sufren tremendas derrotas Hidalgo con sus compañeros, Allende, Aldama y Abasolo en Calderón y Oculco, él recorre triunfante é invencible las costas que bañan el mar Pacífico […]


Como educador Federico González, se preocupó por crear una conciencia histórica, que promovió su libro El problema fundamental de México. ¿Cumplen las Escuelas Oficiales, Especialmente las llamadas Preparatorias, su Misión educativa en México?

Su loa finaliza con una reflexión dirigida a su logia, con el propósito de que se comprometieran con la misión de un hombre entregado a sus ideales, y que ésta fuera sembrada en sus familias:

[…] Nosotros, que nos congregamos para luchar en paz por los santos principios, que ellos defendieron, por cuanto combatimos contra todo lo que deprime la libertad de la conciencia, jamás permitamos que agonice en nuestros hechos el fuego sagrado del patriotismo y que se entibie en modo alguno el culto por los héroes que ha de ser siempre ferviente […] Encendámoslo en nuestras conciencias; inculquémoslo por el ejemplo a nuestras esposas y a nuestros hijos y trabajemos con honradez por una patria fuerte próspera y feliz como la soñaron nuestros mayores […]


MONSERRAT UGALDE BRAVO Y ALFONSO MIRANDA MÁRQUEZ | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN

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