MARQUÉS DE SANTO FLORO

Testigo de la conquista de Yucatán
  CONDUMEX EN MUSEO SOUMAYA

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La segunda mitad del siglo XVIII en la Nueva España estuvo marcada por tal auge económico, que la inminencia de los ánimos independentistas no podía augurarse. La minería permitió el crecimiento de otras áreas productivas como la agricultura, la ganadería y el comercio. La población aumentó, de igual forma que las expectativas criollas por una mayor participación en las decisiones y el gobierno del virreinato; en contraparte, la corona española buscaba mecanismos para asegurar el control político y económico. Aunque la Independencia se comenzaba a gestar, habría que esperar a la expulsión de los jesuitas en 1767 para que la rueda de la historia iniciara su giro.
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Tras el descubrimiento del Nuevo Mundo el largo proceso de conquista fue muy desigual en el continente. Si bien la primera fase se centró en las islas del mar Caribe, pronto comenzaron expediciones al norte que enfrentaron a los mayas, una de las culturas más importantes dentro del territorio mesoamericano. En 1511 se hundió un barco de exploradores y varios sobrevivientes llegaron a las costas de Yucatán, donde todos fueron sacrificados, a excepción de Gonzalo Guerrero y el franciscano Gerónimo de Aguilar. Ambos permanecieron en esas tierras y aprendieron su lengua y costumbres. El caso más destacado es el de Guerrero, quien tras la aculturación luchó poco después contra los mismos españoles.

Hernán Cortés y sus huestes llegaron a Yucatán y fue ahí donde por primera vez el mundo indígena identificó al conquistador con Quetzalcóatl.

El dios había prometido regresar en el año 1-Caña, que de acuerdo con el calendario indígena, correspondía precisamente a 1519. La familia Montejo tras un largo proceso (1517-1545) logró asentarse en el sureste.



Diego de Sande
Carta fechada el 11 de junio de 1636 en la ciudad de Mérida en la que informa la llegada de las provincias del marqués de Santo Floro que vino por gobernador de ellas

Archivo del Centro de Estudios de Historia de México CONDUMEX
Fondo XXXIX de Colecciones diversas

UN RESPETUOSO GOBERNADOR

Desde 1617 Yucatán fue considerada una Capitanía General, que si bien dependía de la Nueva España, por su situación geográfica se mantuvo con ciertas libertades. El 30 de octubre de 1635 desembarcó en el puerto de Dzilan en el actual Campeche, el Marqués de Santo Floro, Diego Zapata de Cárdenas, quien para el 17 de mayo siguiente y hasta 1643, se convirtió en alcalde de Mérida y gobernante de la región. Esta carta fechada el 11 de junio de 1636 en la ciudad de Mérida, que resguarda el Centro de Estudios de Historia de México CONDUMEX en el fondo XXXIX de Colecciones diversas, firmada por el Ilustrísimo Reverendo Licenciado Diego de Sande, informa la llegada de las provincias del Marqués de Santo Floro que vino por gobernador de ellas.

El célebre cronista franciscano Diego López de Cogolludo, dedica el capítulo nueve de su Historia de Yucatán al marqués:

Este caballero en el gobierno fue prudente, muy celoso del servicio de su Majestad y juntamente del bien común de esta tierra.

[…] Ya se dijo como su antecesor trajo apretado orden para asentar el nuevo servicio del tostón que los indios habían de dar a su Majestad cada año. El marqués como puntualísimo ministro, lo puso en ejecución aunque se le presentaron gravísimos inconvenientes. Cobrose dos años y viendo con experiencia lo propuesto, dio noticia de ello a su Majestad y real consejo de Indias […] Supo templar el poder de superior para no exceder con acciones públicas las modestias que como tal y mas de su calidad debe tener las cosas graves que se le ofrecian, nunca las resolvia sin consultarlas con personas doctas con cuyo parecer pudiese asegurar sus resoluciones y las del gobierno comunicando a los experimentados de esta tierra para su acierto.1

Al respecto, la carta de Sande refiere que él mismo tenía la comisión, para me ser en larealcaxa, es decir, revisar e informar los registros guardados en oro, plata, piedras preciosas y otros bienes provenientes de los tributos indígenas, quintos y diezmos –la quinta y décima parte del patrimonio, que se entregaban a la corona y a la Iglesia, respectivamente–, así como las cuentas de depósitos y deudas pertenecientes al rey.

La caja real de Yucatán se había establecido desde 1540. El control del dinero se otorgaba a personas confiables, como era el caso de Diego de Sande. Esta auditoría la llevaba a cabo un notario que tenía la facultad de dar fe pública. En una época en la que pocos sabían leer y escribir, su papel era relevante para la estructura política, económica y social de la Nueva España. A diferencia de los actuales, aquellos atendían los asuntos eclesiásticos.

Por otra parte, había desconfianza entre los distintos servidores públicos. Este documento afirma:

[…] hice nomas rason enel libro del govierno, yalos oficiales reales, para, que cumpliése, y no confiar avn regidor llamado Vovadilla, a quien sedio

[…] Él sostuvo su compromiso diciendo: […] estaré junto a estas provincias todolo quel tiempo diere lugar, aguantando las hordenes de Vuestra Excelencia para cumplirlas, como obra que lo e echo, y hare con las que en ellas y de su Majestad mande […]

De acuerdo con la investigación de Jarmy Chapa, en abril de 1636 siete buques bajo el mando del pirata Diego el Mulato atacaron la nave del Marqués de Santo Floro en Dzilan. Ese mismo año, Diego el Mulato apresó en alta mar entre Hecelchakán y Campeche el barco de Isabel Caraveo, reciente viuda del gobernador de Yucatán Fernando Centeno, a la que respetó y devolvió sus propiedades al enterarse de la pérdida de su marido.

El documento de Sande refiere:

A ocho deste llego […], aesta ciudad, de que el enemigo de Sandes, avia quemado el puerto de Holeoven que en vio delegar nos, y estava enel dado fondo, con nueve Urcas […] Éstas eran grandes embarcaciones, muy anchas por el centro, que servían para el transporte de granos.

El Caribe padeció durante más de 120 años los ataques piratas, que decayeron desde 1713, cuando España y Gran Bretaña firmaron los tratados de Madrid y de Utrecht. Aquellos asaltaban por su propia cuenta las embarcaciones de cualquier país. Hoy día, la ciudad de Campeche aún conserva sus magníficas murallas que la resguardaron de las continuas invasiones.

El archivo del Centro de Estudios de Historia de México CONDUMEX, a 40 años de su fundación, continúa su labor de difundir documentos como éste, testigos de nuestro pasado histórico, que muestran entre otras revelaciones los complejos y variados vínculos de poder en la Nueva España.

1 La paleografía de este documento manuscrito es literal por lo cual se respetó la ortografía original. Las abreviaturas desatadas están subrayadas para su identificación. Agradecemos la colaboración paleográfica y de investigación de Eréndira Haydée Negrete Ríos.


MONSERRAT UGALDE BRAVO Y ALFONSO MIRANDA MÁRQUEZ | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN


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