Espacios íntimos:
retratos de Édouard Vuillard

LA INTIMIDAD FUE UNO DE LOS TEMAS SIGNIFICATIVOS PARA VUILLARD. TAL VEZ EL AMBIENTE FEMENINO DEL ENTORNO FAMILIAR DETERMINÓ SU APEGO A LA PRIVACIDAD.

Permaneció soltero y en compañía de su madre, viuda, hasta que ella murió. De la profesión materna, la corsetería, adquirió un gusto refinado por los tejidos que reflejó en lienzos y escenografías, tocados por un aire de serena cotidianeidad. Fue durante la exposición de 1892 de impresionistas y simbolistas cuando la crítica describió su obra como intimiste.

Discreto en relación a su vida personal, sus diarios fueron publicados varias décadas después del año en que murió; por ellos se confirmó la existencia de múltiples amantes. En 1915 narra a manera telegráfica el encuentro con Isadora Duncan: recibido con gran coquetería, largas charlas frívolas que terminaron con ella besándome.


A partir de la observación aguda de las personas,
Vuillard buscó plasmarlas en actividades sencillas
que evocaran sosiego, su quehacer y personalidad.



Édouard Vuillard
Retrato de René Blum

1912
Pintura a la cola sobre cartón montado en lienzo 73 x 100.3 cm

LOS PROFETAS

En 1868 se inscribió a la École des eaux-Arts de París, aunque también estudió en la Académie Jullian, y su diario está lleno de críticas sobre la educación que recibió. En 1890, a los 2 años y a raíz de su amistad con Pierre Bonnard, se involucró con el grupo les Nabis, fundado por Paul Sérusier, Maurice Denis, Paul Ranson y el propio Bonnard. Nabis es una palabra que en Arabe y hebreo significa profeta, inspirado escogido.

Denis proclamó que la pintura era una superficie lisa cubierta de colores montados en cierto orden. En esos años Mallarmé dijo sobre la poesía: no se hacen poemas con ideas sino con palabras. El grupo de artistas se caracterizó por la intensidad de su paleta y la síntesis en el dibujo, para ellos no existía la división entre pintura y artes decorativas, así se distinguieron en la producción de escenografías, tapices y biombos. Identificados con los simbolistas en su afán de plasmar el espíritu de las cosas, su propuesta convivió con un impresionismo que apenas empezaba a ser asimilado por la sociedad.


EL RETRATO DE RENÉ BLUM

A partir de los noventa la pintura de Vuillard fue dejando atrás el estilo Nabis y se orientó hacia un uso mayor de luz natural y una tendencia creciente a definir detalles con dibujo más preciso. En 1900 era ya un artista reconocido y con muchos encargos. Yo no hago retratos, pinto gente en sus casas, solía decir. A partir de 1910, este género ocupó la mayor parte de su tiempo creativo.

No podía ver una puerta sin preguntarse quién la atravesaría, o mirar la banca de un parque sin imaginar quién habría sido el último en sentarse. Era un observador agudo, no daba nada por hecho. John Russell sobre Édouard Vuillard

En 1912 realizó un retrato de René Blum, hermano de León, Primer Ministro socialista de Francia. Los Blum fueron parte del círculo de intelectuales judíos más relevantes de su país, entre ellos se encontraba también Marcel Proust, con quien sostuvieron una larga amistad.

El nexo de Vuillard y los Blum fue La Revue Blanche, revista editada por los hermanos Natanson y Félix Fénéon, en la década de los noventa, donde León y Édouard colaboraron con Proust, Zolá, Mallarmé, Apollinaire,Toulouse-Lautrec, Redon, Manet y Debussy, entre otros.

René Blum fue retratado cuando tenía 34 años, y concentrado, mira con atención su texto. Aunque la figura domina la composición, el artista empleó un espacio significativo para el entorno. Resueltos con mayor exactitud, se distinguen más algunos objetos sobre la mesa: los libros, el cuaderno, la pluma; otros se adivinan. Con intensidad de reflector, ilumina la escena desde arriba a la derecha, como si se desarrollara en el teatro, que fue una de sus grandes pasiones. A partir de la observación aguda de las personas, Vuillard buscó plasmarlas en actividades sencillas que evocaran sosiego, su quehacer y su personalidad. Blum fue conocido por las misivas que intercambió con Marcel Proust.


En esta obra aún conserva algo del estilo Nabis: el manejo del color puro, en capas muy espesas, una sobre otra modelan los volúmenes. La gama que para ello utilizó es diversa: sobresalen los verdes entre el amarillo, azul, negro, rosa; el rojo para dar énfasis a la piel y representar el decorado del tapiz y algunos objetos. De cerca se percibe sobre la base cómo el rostro se define por áreas delimitadas con firmeza, sólo cuando el espectador se aleja los tonos se fusionan. Con brocha dura y espátula, el pigmento fue repartido, y para algunos detalles se notan brochazos de punta seca, rápidos y vigorosos, de matiz distinto a las capas subyacentes.

Édouard Vuillard
La lectura en el salón pequeño

Segunda década del siglo XX
Pintura a la cola sobre papel montado en lienzo

Roger Kimball afirma que a partir de su experiencia en el teatro, Vuillard desarrolló la técnica de peinture à la colle sobre cartulina, cuya apariencia se acerca a lo que hoy conocemos como acrílico. Es el caso de esta obra, que en la parte izquierda muestra el montaje del cartón sobre el lienzo. El brillo intenso y homogéneo de la superficie se debe a la cola. La textura, granulada en comparación con la apariencia sedosa del óleo, es producto tal vez de un texturizante que el artista agregó al pigmento.

En 1931, René fue contratado por el príncipe Luis II de Mónaco para dirigir el Ballet de la Opera de Monte Carlo. Años después de realizada la obra, pintor y modelo perdieron la vida durante la Segunda Guerra Mundial: Vuillard cuando huía de las tropas alemanas y Blum en el campo de concentración de Auschwitz.


EVA AYALA CANSECO | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN


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