El descubrimiento
del pulque |
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Anónimo
El descubrimiento del pulque
C.1870
Óleo sobre tela
191.5 x 334 cm
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Los dueños de la
fiesta hacen fiesta, disfrutan de la fiesta, festejan, festejan
grandemente. Es disfrutada la fiesta; es hecha la fiesta.
Se convoca a banquete; se alegran. Y las ancianas, los ancianos,
los salineros, los fabricantes de sal, los desecadores de
sal, los desecadores de sal y los vendedores de sal, los comerciantes
en sal, los hombres de las salinas beben pulque; el pulque
es bebido; se embriagan. Vienen a poner en medio el pulque,
en un lebrillo florido.
DEL
CÓDICE MATRITENSE DEL REAL PALACIO Y CÓDICE
FLORENTINO
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Bebida
con rango, el pulque se servía en mezcla con otras sustancias
a guerreros o a los destinados al sacrificio. Era de uso sacramental
y festivo, el líquido ya fermentado de la planta del
maguey, el octli,
no podía ser tomado ni siquiera por gobernantes o nobles.
Sólo ancianos y mujeres embarazadas o en estado de lactancia
podían acceder a él. Para el pueblo, ingerirlo
estaba penado en algunos casos con la muerte.
Maguey es un vocablo tahino, es decir cubano. Metl
es la voz mexicana para designar la planta. En la
mitología de nuestros antepasados el pulque se relaciona
con Mayahuel, hermosa diosa de la tierra que seducida por Quetzalcoatl
viene a vivir con los mortales. Para que no sea descubierta
su amado la convierte en dicha planta y el hechizo nunca pudo
ser revertido. Según la leyenda, el aguamiel son las
lágrimas que brotan de la doncella presa. El pulque suele
también asociarse con la representación del conejo,
animal que hace sus madrigueras debajo de los magueyes y que
como comúnmente tiene un color rojizo en sus ojos, por
lo cual será relacionado con la embriaguez. Tzcentzon
Totochtini quiere decir cuatrocientos conejos, hijos
de Mayahuel. |
ESCENAS
COSTUMBRISTAS E IDÍLICAS |
La independencia
de México trajo consigo un fervor cívico proveniente,
en parte, del sentimiento de autonomía que experimentaba
la nueva nación.Tal vez ésta sea una de las
razones que hacen ver en el arte mexicano del siglo XIX constantes
citas plásticas de la historia patria antigua y coetánea.
Parte de la sociedad mexicana de mediados del siglo antepasado
tuvo un gran interés en saber qué había
en su territorio y en sus pobladores que sirviera de elemento
seminal para un país que recién se estrenaba.
Literatos, poetas, pintores y dibujantes del siglo XIX realizaron
el inventario de esencias, costumbres, sabores, paisajes,
gestas y héroes. Insuflado del espíritu romántico,
los mexicanos decimonónicos incorporaron en su imaginario
un pasado indígena regio y espectacular.
En el siglo pasado,
Galas de México, la imprenta más grande y una
de las más influyentes en la producción de cromos
realizó una parte sustancial de sus calendarios con
imágenes prehispánicas a partir del modelo grecolatino.
Olimpo de seres perfectos y arquetípicos, Alfonso Morales
dirá que los cromos
del siglo XX son la expresión extrema de ese retorno
al mundo de los bravos guerreros, las doncellas sensuales
y los glifos misteriosos.
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José Obregón (1832-1902)
El descubrimiento del pulque
1869 Óleo sobre tela
189 x 230 cm
Col. Museo Nacional de Arte, INBA
Fotografía: Arturo Piera López
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| EL
DESCUBRIMIENTO DEL PULQUE EN LA ACADEMIA DE SAN CARLOS
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Durante la República
restaurada y en el porfiriato el carácter indigenista
en la plástica fue recurrente. La Academia de San Carlos
promoverá asuntos históricos como contenidos.
Notables para nuestra historia del arte serán los que
retomaron en sus obras episodios precolombinos y de la conquista:
Leandro Izaguirre pinta El suplicio
de Cuauhtémoc; José Jara, Fundación
de Tenochtitlan; Rodríguez Gutiérrez,
El senado de Tlaxcala.
En
1869 José Obregón realiza la más conocida
representación del descubrimiento del pulque, según
Fausto Ramírez inspirado en los amores ilícitos
de Xóchitl y Tecpalcatzin. Se trata de un gran óleo
de 189 por 230 cms. Una de las críticas de la época
dirá al referir la exposición de ese año
en la escuela de bellas artes:
Lo primero que se observa en la galería continua, es
un notabilísimo cuadro del señor Obregón
[...] ¡Qué armonía de colorido, qué
pureza en el dibujo, qué dignidad y nobleza en sus figuras,
qué sentimiento en otras! [...][la obra] está
llamada a figurar muy alto en la historia del arte mexicano.
El cuadro del señor Obregón es enteramente nacional
y creemos que despertará el gusto por el género
que él inicia, y que ofrece a nuestros artistas asuntos
tan hermosos y tan nuevos.
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En la
mitología de nuestros antepasados el pulque se relaciona
con Mayahuel, hermosa diosa de la tierra que seducida por Quetzalcoatl
viene a vivir con los mortales. Para que no sea descubierta
su amado la convierte en dicha planta y el hechizo nunca pudo
ser revertido. Según la leyenda, el aguamiel son las
lágrimas que brotan de la doncella presa. El pulque suele
también asociarse con la representación del conejo,
animal que hace sus madrigueras debajo de los magueyes y que
como comúnmente tiene un color rojizo en sus ojos, por
lo cual será relacionado con la embriaguez. |
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Jesús
Helguera
Grandeza azteca
1965 Impreso
78.1 x 55.6 cm |
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El cuadro que
aquí presentamos recuerda casi de manera textual la afamada
versión académica. A diferencia de aquél,
el episodio está narrado en un exterior con el Popocatépetl
como fondo. Coinciden en mostrar como motivo principal a una
Xóchitl que acompañada por su padre Papantzin
da a conocer al gobernante de Tula, Topilzin, el preciado pulque.
Un huehuetlatolli o senado, precedido por un hombre viejo, acompaña
al jerarca. Es de señalarse la figuración del
trono del rey indígena: a la manera europea se ha dispuesto
un espacio con un icpalli o equipal, enmarcado por un sofisticado
dosel.
Nuestra
pieza pudo haber sido realizada hacia principios de 1870, muy
cercana a la de Obregón. De gran formato y una paleta
de colores primarios, destaca una ejecución simple en
las soluciones plásticas en cuanto a la perspectiva y
el dibujo. Con todo, es atractiva la candidez de los motivos
prehispánicos sobre todo en el tratamiento del vestuario
con grecas, plumajes y soles llenos de un contenido elemental
y vivaz.
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MÓNICA LÓPEZ VELARDE
ESTRADA | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN |
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