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Inventaron
el cine, y con el cine es como si de pronto todas nuestras fotografías
Y daguerrotipos y pinturas se llenaran de vida y movimiento.
Como si todas nuestras banderas austriacas y francesas y mexicanas
del cuadro de Cesare dell’Acqua quien inmortalizó
nuestra salida de Miramar a México se pusiera a ondear,
y los remeros a remar y mi corazón de nuevo a latir sobresaltado. Carlota,
loca, en noticias del imperio
de Fernando del paso. |
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En 1864, Fernando
Maximiliano de Habsburgo, de 32 años de edad, llega en
compañía de la princesa Carlota de Bélgica
a Veracruz. Cerca de las dos de la tarde del sábado 28
de mayo, la fragata austriaca Novara toca puerto. Los
distinguidos pasajeros pisan tierras nacionales el domingo a
las cinco y media de la mañana. Autoridades y habitantes
del país fueron a recibirlos. La mayoría de quienes
los vieron desembarcar los conocían, ya que tiempo atrás
recorrieron por el país imágenes de los protagonistas
del Segundo Imperio mexicano. |
Los archiduques Maximiliano y Carlota
Plata-gelatina
Fondo CDXI, Segundo Imperio
Colección del Centro de Estudios de Historia de México,
CONDUMEX
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Desde finales
de 1861 hasta octubre de 1863 –año en que ocurre
el ofrecimiento formal de la corona de México al archiduque–,
fue notorio el cuidado de las partes comprometidas por dejar
testimonio del episodio histórico que daba inicio. En
Miramar la comisión mexicana propone el trono y Guissepe
Malovich toma la fotografía oficial. El encuentro queda
fijado luego en un grabado que apareció en L’Ilustration,
el 24 de octubre de 1863 y en una pintura de Cesare dell’Acqua
de 1864. En ambas imágenes José María Gutiérrez
Estrada lee un discurso en uno de los salones de Miramar. La
reproducción fotográfica del óleo la hizo
Ghémar Freres de Bélgica y se difundió
ampliamente. La fotografía la presentamos en octubre
de este año. También de Cesare dell’Acqua,
pero de 1866, es el óleo La
partida de Maximiliano y Carlota de Miramar a México
concebidas para completar una serie de pinturas del Salón
Histórico del Castillo de Miramar. Histórico y
emotivo en su contenido: Carlota y Maximiliano contemplan a
la multitud que los despide con pañuelos y flores frente
al Adriático. Al fondo de la embarcación, están
los remeros perfectamente uniformados que los transportaran
a la lujosa Novara. Los
oficiales de marina, desde sus embarcaciones levantan los remos
en señal de despedida. |
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Pero nos dieron, Maximiliano,
un trono de cactos erizados de bayonetas. Nos dieron una corona
de espinas y de sombras. Nos engañaron, Maximiliano,
y me engañaste tú. Nos abandonaron, Max, y me
abandonaste tú. Setenta veces trescientos sesenta y
cinco días me lo he repetido, frente al espejo y frente
a tu retrato, para creerlo: nunca fuimos a México,
nunca regresé a Europa, nunca llegó el día
de tu muerte, nunca el día en que, como ahora, aún
estoy viva.
Carlota
en Noticias del Imperio
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Anónimo mexicano
Retrato de Maximiliano
Ca.
1886
Marco de madera dorado, marco interior y preserver de latón
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En
El legado artístico de un imperio efímero. Maximiliano
de México 1864-1867, Esther
Acevedo afirma que de
abril de 1863 a abril de 1864, se empezó a definir, al
menos por escrito, lo que hoy llamaríamos la construcción
de una imagen publicitaria que comprendería la planeación
de un espacio donde habitar, las imágenes oficiales que
presentarán a los soberanos en las nuevas tierras, el
menaje de casa y las condecoraciones que establecerían
el protocolo. |
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Los flamantes
emperadores quisieron que sus efigies oficiales fueran realizadas
por el retratista de la realeza europea, Franz Xaver, uno de
los pintores más prestigiados en el género. Los
famosos cuadros de Maximiliano y Carlota son hoy colección
del Hearst Castle en California. Maximiliano se hizo fotografiar
para México. Carlota de vestido blanco largo, con las
manos cruzadas al frente, abanico y brazaletes. Maximiliano
viste uniformes militares con todas sus condecoraciones o se
presenta como de civil. Estas imágenes serán copiadas
por diversos artistas en Europa y en México, y se difundieron
por largo tiempo antes y después de la partida de Miramar
tanto en prensa como a través de las cartes de visite
que se vendían. Posaron una infinidad de veces que ya
en su tiempo fueron apreciadas y conservadas por un público
amplio. Figuras, monedas, litografías y fotografías
difundieron la grandeza del Segundo Imperio. |
Dime, Maximiliano, ¿qué
has hecho tú de tu vida desde que moriste en Querétaro
como un héroe y como un perro, pidiéndole a
tus asesinos que apuntaran al pecho y gritando Viva México,
qué has hecho sino quedarte quieto en los retratos
de los palacios y de los museos...
Carlota en Noticias
del Imperio
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General Miguel Miramón
Plata-gelatina
Fondo CDXI, Segundo Imperio
Colección del Centro de Estudios de Historia de México |
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Precisamente uno
de los fondos más ricos y especiales con que cuenta el
Centro de Estudios de Historia de México CONDUMEX es
el referido al Segundo Imperio. Correspondencia, diarios de
viaje, manuscritos, discursos, periódicos, entrevistas,
finanzas personales, libros y fotografías conforman uno
de los acervos más atractivos del país en el tema.
De éste presentamos una selección de fotografías
que inundaron parte del imaginario político y social
de nuestra nación en un tiempo breve. |
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Dos
fotografías alegóricas de la pareja imperial;
de Maximiliano charro y de Miguel Miramón exhibimos este
mes junto a la colección permanente de Maximiliano y
Carlota en Museo Soumaya Plaza Loreto: dos esculturas de los
efímeros emperadores; un pequeño pero espléndido
óleo sobre lámina de Maximiliano, retrato que
sigue el realizado por Joaquín Ramírez hacia 1866
de la colección del Museo Nacional de Historia Castillo
de Chapultepec; y un brazalete de Carlota de oro amarillo rematado
con dos bajorrelieves del águila imperial coronada; con
la inscripción ASMY Carlota
Amalia y el monograma del imperio cercado con 46
diamantes. |
Alegoría de la muerte de Maximiliano
Plata-gelatina
Fondo CDXI, Segundo Imperio
Colección del Centro de Estudios de Historia de México
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Construir
una historia en imágenes fue a los ojos del emperador
una necesidad y un privilegio, dice
Acevedo.El
Imperio de Maximiliano fue también el imperio del sentido
de la vista a través de la fotografía: predilección
privada e instrumento de su proyecto de modernidad. Medio con
el que difundió su rostro de soberano ilustrado y su
gesto de hombre de romántico: nacionalismo en las artes,
nostalgia por el pasado, atracción por conocer lo
que a sus ojos europeos le era exótico.
Uno de los cientos de retratos que circularon de Maximiliano
durante el Segundo Imperio debió ser guardado por Carlota
para llevarlo durante su locura. Una imagen de esposo que sobreviviría
sesenta años para escuchar el reclamo de la emperatriz
anciana en su retiro en el Castillo de Bouchout:
Y mientras tanto, tú,
¿qué has hecho tú de tu vida todos estos
años mientras yo he arrastrado mis guiñapos imperiales
de palacio en palacio y de castillo en castillo, de Chapultepec
a Miramar, de Miramar a Laeken, de Laeken a Terveuren y de Terveuren
a Bouchout; qué has hecho tú sino quedarte colgado
en las galerías, alto, rubio, impasible, sin que una
sola arruga más empañe tu rostro ni una sola cana
más blanquee tu cabello, congelado en tus treinta y cinco
años como otro Cristo joven, para siempre hermoso, vestido
de gala y montado en tu caballo Orispelo, y con tus grandes
espuelas de Amazoc? |
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MÓNICA LÓPEZ VELARDE
ESTRADA | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN |
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