FAUVISMO

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La explosión del color a cien años del estruendo

1905 marcó el año de las vanguardias en el arte. Para el investigador Mario De Micheli […] era la fascinación de una visión nueva […] espejo de un alma colectiva libre de todo vínculo de esclavitud civil […] Los artistas de vanguardia […] reflejaban todas las razones de la rebelión contra la cultura, los cánones y los convencionalismos vigentes.



Georges Rouault
El desembarco (o Paisaje negro)

1919
Acuarela y gouache sobre papel entelado 26.5 x 39.9 cm

UN NUEVO ARTE PARA UNA NUEVA REALIDAD

La invención de la fotografía a mediados del siglo XIX afectó la percepción del artista, que si bien se inspirará en la naturaleza, no hará una copia fiel del entorno. El cuadro –según la investigadora Lourdes Cirlot– pasa a ser una realidad autónoma [...], [que] no depende de su similitud con la realidad. Por primera vez la pintura ha dejado de ser representación y recreación. Ahora es creación. El arte siguió una vía de reconocimiento donde el espectador jugó un papel activo en el proceso de percepción estética. Del Impresionismo y la descomposición de la luz y el color siguieron planteamientos que se separaban velozmente de la tradición.

En palabras de la investigadora Eréndira Negrete: Hacia el ocaso del siglo XIX la pintura impresionista ya cumplía un par de décadas e importantes artistas del momento planteaban una revolución en la temática y las técnicas que llevarían a nuevas corrientes como el Puntillismo, el Simbolismo, el Expresionismo y el Fauvismo.

Todo lo que era espontaneidad, sinceridad o pureza adquirió matices atractivos para los maestros que encabezaron una lucha abierta y furiosa contra la academia. El gran estudioso del arte E. H. Gombrich los define como [...] creadores, cuyas obras pusieron de manifiesto una sinceridad incorruptible, artistas que no se contentaban con perseguir efectos y que no darían una sola pincelada sin interrogarse a sí mismos para saber si satisfacían su conciencia artística.


LA IRRUPCIÓN DE LAS FIERAS

Gustave Moreau (1826-1898), quien no buscó hacer copias o emular siquiera a los artistas del Museo del Louvre, reveló a un grupo de pintores que sólo debían retener lo esencial del lenguaje de los grandes maestros del pasado, para transformarlo y adecuarlo a sus propias experiencias. Es así como el 18 de octubre de 1905 la sala siete del salón de Otoño en el Gran Palais de París se vio cubierta de furia. Un tornado de pintura proclamaba la libertad con perspectiva forzada. Encabezados por Henri Matisse (1869–1954), André Derain (1880–1954) y Maurice de Vlaminck (1876-1958), en sus lienzos el color superaba la profundidad y las líneas libres fluían de forma dinámica. El crítico de arte Louis Vauxcelles al ver la muestra expresó: ¡Donatello au milieu des fauves! (¡Donatelo en medio de las fieras!). A partir de este momento se les conocería como fauvistas.

Opuestos a las ideas de Auguste Comte y al Impresionismo, los fauvistas perseguían –como decía Matisse– la expresión, sin distinguir entre los sentimientos y la manera de comunicarlos. A pesar de nunca haberse cohesionado como grupo ni de haber escrito un postulado o manifiesto, los temas y principalmente el uso vibrante del color los unía. Mónica López Velarde afirma que buscaban ser un puente entre la sociedad y las demandas contestatarias.

Se sumaron a la apuesta Georges Braque (1882-1963), Othon Friesz (1879–1949), Albert Marquet (1875–1947), Raoul Dufy (1877-1953), Kees Van Dongen (1877–1968) y Georges Rouault (1871–1958). Como distingue el investigador De Micheli, en realidad, el fauve más consecuente fue Vlaminck [...] Distinto fue el caso de Rouault que, más tarde, siempre declaró que nunca había sido fauve.


UN RAMO DE VIOLENCIA

Vlaminck, impresionado por Paul Gauguin (1848-1903) pero sobre todo por Van Gogh (1853-1890), afirmó que ser pintor no es una profesión, del mismo modo que no lo es ser anarquista, enamorado, corredor, soñador o boxea- dor. Es un caso de natura- leza. La libertad desenfre- nada de la inspiración [...] La naturaleza amenazada por el artista extravía su tranquilidad y se pierde en la incandes-cencia.

Maurice de Vlaminck
Ramo de flores

sin fecha
óleo sobre lienzo 54 x 45 cm

El maestro aportó al Fauvismo dramáticos paisajes caracterizados por espesas pinceladas que recreaban obligados contrastes en sus llamadas formas arborescentes, constituidas por trazos discontinuos que generan unos troncos y ramas sumamente característicos.

Comúnmente, su obra muestra un camino o carretera en el centro de la composición, que respeta los principios de perspectiva lineal. También plasmó otros temas, como Ramo de flores, el cual perteneció a la Galarie Kleinmann & Co. de París, fue estudiada por The Wildenstein Institute y desde 1994 pertenece al acervo de Museo Soumaya.

Las naturalezas muertas han sido un género recurrente en el arte occidental. Los artistas de las vanguardias tomaron este tema tradicional con apuestas transformadoras. Afirma la especialista Lourdes Cirlot: [...] el uso de gruesos empastes junto con una nueva concepción del color son quizá uno de los aspectos formales más característicos del Fauvismo. Vlaminck lo refleja en esta obra, se ocupó por [...] el uso de los colores primarios y complementarios y el interés de una intensa luminosidad. Sobre un fondo azul emerge un ramo donde cada flor está creada con pinceladas curvas.

El cuadro debía ser sólo expresión, liberar sobre el lienzo la violencia de los sentimientos y del temperamento, donde el instinto se viera envuelto de brutalidad, de color, de luz, de pasión. La ciencia –decía Vlaminck– mata la pintura [...] Mi pasión me permitía todas las audacias, todas las desvergüenzas contra los convencionalismos del oficio del pintor. Quería provocar una revolución en las costumbres, en la vida cotidiana, mostrar la naturaleza en libertad, liberarla de las viejas teorías y del clasicismo [...] Un bárbaro tierno y lleno de violencia. Traducía, instintivamente y sin método, una verdad no artística sino humana.


LA TEMPESTAD

La vida de Georges Rouault estuvo sujeta a los vaivenes políticos de su tiempo. Como grabador, ilustró las secuelas de la devastadora guerra franco-prusiana (1870-1871). El investigador Héctor Palhares refiere que [...] Dentro de su lirismo ofensivo, en las propias palabras del artista, aparecieron sobre el lienzo prostitutas, gente del circo y una pléyade de personajes que evocaban los bajos fondos del París finisecular. Del mismo modo, se preocupó por recrear vistas que mostraban con toda intensidad el convulsionado siglo XX.

Desembarco, también conocido como Paisaje negro, estudiado por Isabelle Rouault, formó parte de los acervos M. Girandin de París y de la O’Hana Gallery de Londres, y desde 1995 pertenece a Museo Soumaya. Con influencia del artista Paul Cézanne (1839-1906) en la geometrización de las formas de trazo firme sumergidas en densos colores, este lienzo combina la acuarela y el gouache.

El trabajo de la luz lo aprendió Rouault desde los 14 años en los talleres de vidrieras, donde estudió cómo matizar los colores según la incidencia del sol. Aquí se refleja el ocaso sobre el muelle. La vela de la embarcación adquiere tonalidades anaranjadas y el faro, las nubes y la playa se tornan ocres mientras el oscuro mar muestra el pesimismo existencialista que fluía en el periodo de entreguerras.

A pesar de lo efímero de este movimiento artístico, su actitud contestataria continuó en otras vanguardias como el Cubismo, los maestros expresionistas alemanes, el Futurismo italiano y los dadás.

Este año celebramos el primer centenario de este movimiento que cumplió el postulado del célebre literato Émile Zola: ¡No quiero nada que no sea vida, temperamento y realidad!


ADRIANA VARGAS GUIZAR ALFONSO MIRANDA MÀRQUEZ | CURADURÌA E INVESTIGACIÒN




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