semanario humorístico
de 1919 |
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uso de la caricatura fue uno de los medios de desprestigio más
utilizados desde el porfirismo. Ante una sociedad en su mayoría
analfabeta los cartones humorísticos estaban al alcance
de un amplio sector. Las rimas, versos y corridos también
estuvieron al servicio de la oposición con el fin de
llegar a una sociedad mermada y cansada de luchar. |
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El
testimonio que resguarda el Centro de Estudios de Historia de
México CONDUMEX nos lleva a analizar la percepción
generalizada sobre la figura de Venustiano Carranza Del fondo
DCXXI, 1916-1919, el impreso del semanario humorístico
Chiltipi-quín, de 16
páginas, foliado con el número 10 en marzo de
1919, año en que empezó a publicarse, tiene en
su portada una caricatura del jefe militar que surge imponente,
como dictador.
Chiltipiquín fue editado en San Antonio, Texas por el
famoso poeta y periodista Guillermo Aguirre y Fierro (1887-1948),
entre cuyas obras más destacadas está Sonrisas
y lágrimas (1942), reeditada varias veces con
el célebre título El Brindis del Bohemio, y retomado
del poema de Aguirre M. |
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Chiltipiquín
es el suplemento de Revista Mexicana. Ambas publica- ciones se
editaron desde el exilio:
“REVISTA
MEXICANA” es el periódico mexicano
más serio en el momento actual. Estudia todas las cuestiones
importantes con profundidad y señala la orientación
conveniente y patriota a los mexicanos desterrados. “CHILTIPIQUÍN”,
es el semanario lleno de gracia, de sabor picante y sabor sabroso.
“REVISTA MEXICANA”, es un periódico que hace
pensar alto y sentir hondo; “CHILTIPIQUÍN”,
destierra el aburrimiento y hace reír. “REVISTA
MEXICANA”, evoca la Patria ausente para acordarla; “CHILTIPIQUÍN”
exhibe a los asesinos de nuestras instituciones para castigarlos.
En dólares: “REVISTA MEXICANA” vale por un
año $3.50, “CHILTIPIQUIN” vale por un año
$1.75, total $5.25 pues bien, dejamos ambas suscripciones por
$4.50, siempre que se paguen adelantadas. |
OTRA MIRADA AL CARRANCISMO |
Guillermo
Aguirre y Fierro
Semanario humorístico Chiltipiquín
Foliado con el número 10 en marzo de 1919
Impreso de 16 páginas Fondo DCXXI,
1916-1919
Centro de Estudios de Historia de México, CONDUMEX |
La
Revolución mexicana fue el primer movimiento político,
económico y social del siglo XX, antecedente de grandes
transformaciones mundiales como el octubre rojo soviético.
Al estudiar aquel proceso, a noventa y cinco años de
su irrupción bélica, distinguimos luchas disímbolas
de acuerdo con las regiones del país, donde grupos
con necesidades también diferentes fueron a las armas
contra la dictadura del general Porfirio Díaz. Así,
grandes caudillos defendieron sus creencias, e incluso combatieron
entre ellos para alcanzar sus propósitos: Francisco
I. Madero y la burguesía en el norte; Emiliano Zapata
y el campo sureño; Doroteo Arango, Pancho
Villa, y la clase obrera de Durango y Chihuahua principalmente;
y tras mermarse los ejércitos mas no los ideales, las
fuerzas de Venustiano Carranza lograron con dificultad aplacar
el fuego y firmar la Carta Magna que desde entonces nos rige.
Carranza
se consolidó en el mapa político gracias al
Plan de Guadalupe (1913), donde las ideas nacionalistas confluyeron
con atractivas propuestas, como la igualdad de los mexicanos,
un decidido impulso a la pequeña propiedad, una postura
en contra de los latifundios, el reparto de tierras a las
comunidades, llevar a acabo un sistema equitativo de impuestos,
ayudar al obrero, al minero y al peón rural, así
como apoyar a la Casa del Obrero Mundial.
No obstante, la política carrancista no fue bien recibida
por las demás fuerzas que pronto vieron en don Venustiano
una amenaza a sus propios intereses. Como señala el
investigador John Womack en su artículo La nueva Reacción
[…] de
acuerdo con el Plan, el derrocamiento de Victoriano Huerta
[1914]
debía significar el triunfo constitucionalista y, al
menos en teoría, el fin de la Revolución. En
realidad fue sólo el principio. Venustiano Carranza
era el primer jefe de la Revolución pero no el único
[…]
Womack en su libro Zapata y la revolución señala
que las críticas eran severísimas: […]
Carranza
no despertaba la menor simpatía entre los agricultores
y trabajadores del campo de Morelos. Senador de los congresos
porfirianos, viejo corpulento e imperioso, de tez colorada,
anteojos oscuros y barbas a la Boulanger, montado en su caballo
como si estuviese en un sillón, […]
era políticamente obsoleto.
Las
desavenencias entre los llamados caudillos populares se reflejan
en esta declaración del propio Venustiano, quien creía:
[…] que los zapatistas eran “hordas de
bandidos” y Zapata era el nuevo Manuel Lozada, aquel
temible “Tigre de Álica”, el cacique indígena
de la sierra nayarita que había asolado el occidente
de México con sus “hordas de salvajes”.
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ROBAR,
DESPOJAR, QUITAR,
DESVALIJAR, SISAR O… |
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De
acuerdo con el Tumbaburros de
la Picardía Mexicana de Armando Jiménez,
editado en 1977, carrancear
es una voz del pueblo que proviene de la alusión al jefe
constitucionalista y a sus tropas: […] carrancear
y robar el pueblo los convirtió en sinónimos.
Como afirma el historiador Lorenzo Meyer en su artículo
A la clase política le
falta ‘clase’: La
Revolución de 1910, y el despla- zamiento de la élite
del viejo régimen por los nuevos señores de la
guerra, dio a las armas la posibilidad de ser el medio ideal
para acumular riqueza y oportunidades. Generales como Ángel
Flores, […] Abelardo Rodríguez, Maximino Ávila
Camacho y Gonzalo N. Santos, conforman apenas un puñado
de ejemplos entre centenares de personajes enrique- cidos con
el poder revolucionario. Para entonces “carrancear”
era ya sinónimo de corrupción.
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CARICATURA
Y SÁTIRA POLÍTICA:
COMBINACIÒN QUE ANIQUILA |
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Editorial,
Tejolotazos, Piquín del Monte y Piquín en escabeche
fueron algunas secciones del Chiltipiquín. En el molcajete,
firmado por Chantecler, seudónimo de Guillermo Aguirre
y Fierro, los versos de El clero y los carrancistas satirizan
la política de Carranza, quien a pesar de la política
de separación de la Iglesia y el estado, así como
su programa de desamortización de los bienes eclesiásticos,
la percepción popular era que la población no
iba a beneficiarse.
A pesar de los ácidos comentarios vertidos en Chiltipiquín,
al final resalta su compromiso con el pueblo mexicano y es testigo
de las múltiples revoluciones que vivimos en los albores
del siglo pasado: |
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[…] hallará Ud., sin embargo […]
amor entrañable a México, a sus tradiciones, a
sus costumbres, a su grandeza y a su libertad. Probablemente
algunos espíritus […] suponen que nuestra
pluma está empapada de odio; pero ese odio no es sino
una manifestación de la ternura que inspira la Patria.
Ya lo dijo Zolá: el odio es la forma del amor. Y en el
caso concreto, los odios […] son la consecuencia
inevitable de un amor profundo a México. |
| MONSERRAT
UGALDE BRAVO ALFONSO MIRANDA MÁRQUEZ | CURADURÍA
E INVESTIGACIÓN
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