UNA
BODA EN FAMILIA: ESTRATEGIAS DE UN AMOR |
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“Estoy
muy ocupado, y por eso seré demasiado corto no obstante la gravedad
del negocio que boy a proponerte en discucion y que tu resolveras con una palabra”.(1)
Así comienza la carta de declaración matrimonial
del joven Porfirio Díaz a su primera esposa, Delfina
Ortega, quien murió a temprana edad. |
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Durante
la segunda mitad del siglo XIX, el Estado mexicano estaba inmerso
en una lucha que parecía interminable entre conservadores
y liberales. Por otra parte, la segunda intervención
francesa había impuesto un régimen extranjero.
Un miembro de la familia Habsburgo, apoyado tanto por el papado
como por el mismo Napoleón Bonaparte, dirigía
la nación a la que Benito Juárez trataba de organizar. |
Si bien
la sociedad resentía los cambios políticos, las
formas de convivencia y unión continuaron con aquellos
ecos novohispanos que se resistían a desaparecer; las
influencias francesas en un principio fueron rechazadas y a
finales del siglo marcaron los cánones de moda y belleza.
Así, el amor, una de las más ancestrales formas
humanas salía triunfante entre frases afectuosas y promesas
por cumplir: |
En la balanza de
mi corazon no tienes ribal [...] no hay rason para que yo permanesca en silencio, ni para que
dejo al tiempo lo que puede ser inmediatamente.
[...] Con
la seguridad de que si es negativamente no
por eso bajaras un punto en mi estimacion y en ese caso adoptare
judicialmente por hija para darte un nuevo
caracter que te estreche más a mi, me abstendre de casarme
mientras vivas, para poder concertar en ti
todo el amor de un verdadero padre. |
La herencia
española dejó un legado claro: las mujeres no
podían estar sin la supervisión de una figura
masculina. A pesar de haber sido Delfina hija ilegítima
del doctor Manuel Ortega, bastó una leve presión
de Porfirio Díaz para que su tío le diera el apellido.
El rigor del padre era tal, que la misma Fina no confiaba más
que en su hermano Francisco Valverde, quien además era
uno de los mejores amigos del general. |
Gracias
a este licenciado oaxaqueño, la relación epistolar
entre Porfirio y Delfina se estableció. De hecho, el
mismo Valverde fungió como representante legal de su
hermana e intercedió ante los jueces para que los lazos
familiares no fueran un obstáculo para la unión. |
Al
general que recientemente había salido avante de la resistencia
francesa, en la ahora célebre batalla poblana del 2 de
abril de 1867, no le importaba que su futura esposa fuera su
sobrina carnal. Sin embargo, en el entusiasmo de la victoria
a la cabeza del Ejército de Oriente, algo le preocupaba: |
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Si mi
propuesta [...] no es de tu aceptación, te ruego
que nadie sepa el contenido de estas [letras], que
tu misma procures olvidarlo y la quemes. |
| El carácter fuerte
de Díaz se entrevé cuando dice: |
No me pongas dificultades
para que yo te las resuelva porque perderíamos
mucho tiempo en una discusión [...] Si me
quieres dime sí o no claro y punto. Yo no puedo ser
feliz antes de tu sentencia. No me la retardes
|
La respuesta
no tardó, a pesar de la distancia entre Puebla y Oaxaca
y de un correo que se veía afectado por continuos asaltos.Tan
solo seis días después el general obtuvo respuesta: |
[...] Mas a lo sublime del
amor hay algo desconocido para el idioma pero
no para el corazon, y para lo
comun en ellas me despido llamándome sencillamente tuyo. |
Yo quisiera
estar delante de ti para hablarte todo lo que siento, y que mis palabras llegaran a ti tan vivas como Son en
ti. Pero ya que la providencia me tiene separada de tu Presencia
tengo que darte la respuesta tan franca y Clara como tu me lo
Suplicas, [...] y que sin Prejuicio de que alguna vez
tenga derecho á esplicarte las Citas reflecciones me
resuelvo con todo el fuego de mi amor á decirte que gustosa
recibire tu mano esposo a la ora que tu lo dispongas.(2) |
La mujer
decimonónica tenía claro que su promesa era irrevocable.
No obstante, también estaba consciente de que el peso
de sus palabras ponía en juego su integridad: |
Esperando
que mi resolución franca la recibiras no como una ligeresa
que rebaje mi dignidad sino por no hacerte sufrir incertidumbres
dolorosas. |
| La inteligencia de Fina es
asombrosa, incluso cuando dice: |
[...] mi
alma, mi Corazon y toda mi máquina se encuentra profundamente
conmovida al ver los conceptos de [a] quella [carta]. |
Seguro
Porfirio Díaz esbozó una sonrisa al leer estas
líneas. La palabra “máquina” no pudo
ser más afortunada, sobre todo si recordamos que el orden
y progreso que viviría el país unos años
más tarde con el general, pondría a México
en el vagón de la modernidad. |
El archivo
del Centro de Estudios de Historia de México CONDUMEX
permite un acercamiento distinto para con los protagonistas
de nuestra historia e ir más allá de sus vestiduras
con el fin de comprender a los hombres y mujeres que entretejieron
su relato de vida con el de un país, hoy ávido
de relecturas que nos entreguen la pasión de los siglos. |
ALFONSO
MIRANDA MÁRQUEZ | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN |
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1 Propuesta
de matrimonio de Porfirio Díaz a Delfina Ortega. La paleografía
del documento manuscrito primario es literal, por lo cual se
respetó la ortografía original y es autoría
de quien escribió este artículo. Las abreviaturas
están desatadas y para su identificación están
resaltadas.
2 Respuesta de Delfina Ortega a la propuesta de matrimonio de
Porfirio Díaz. Mismo criterio paleográfico que
el documento anerior. |
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