LA REPRESENTACIÓN DE LO IRREPRESENTABLE
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Pieza del mes en Plaza Loreto

ENTRE FLORES, CANTOS Y VELADORAS EL ALMA SE ESCAPA DEL MUNDO TERRENOHAVIA UN MÁS ALLÁ QUE CON FRECUENCIA NOS RESULTA EXTRAÑO, OMINOSO, OTRO. ES JUSTO ESTE TEMOR HACIA LO DESCONOCIDO LO QUE NOS HACE REPRESENTAR DE MÚLTIPLES MANERAS A L ACATRINA, CALAVERA, HUESUDA, FRIA, DIENTONA, TILICA, FLACA, TIESA, PELONA, A LA "TÍA DE LAS MUCHACHAS" O SIMPLEMENTE: A LA MUERTE.

Marchamos siempre, y a perdernos vamos
¡Ay! De la muerte en el océano obscuro, ¿Hay más allá riberas?... no es seguro
Quién sabe si las hay; mas si abordamos
A esas riberas torvas y sombrías
Y siempre silenciosas, Allí sabré tus quejas dolorosas, Y tú también escucharás las mías.


MARÍA / IGNACIO MANUEL ALTAMIRANO

La dama, al contemplar el cuerpo inerte en el dintel de su mansión caído, maldiciendo lo negro de la suerte, pretende dar el beso apetecido. Llora, solloza, grita ante la muerte del hombre por su pecho tan querido, y antes de que bajara hasta la puerta la gente amedrentada se despierta.

EL CALLEJÓN DEL BESO (LEYENDA DE LOS PLATEROS) JUAN DE DIOS PEZA

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Muchas culturas de la antigüedad consideraban un universo organizado en tres planos: el supramundo, lugar donde viven los dioses; el mundo de los humanos; y el inframundo, espacio gobernado precisamente por la muerte… Una zona tan extraña como propia, capaz de despertar tanta atracción como desprecio.

Precisamente es lo que representa esta imponente pintura neoclásica de Miguel R. Martínez cuyo título no puede ser más afortunado, así, llano y certero: La muerte. Entre dos columnas que evocan la sobriedad grecolatina, a manera de axis mundi, que comunican esas tres esferas cosmogónicas, encontramos una de sus más tradicionales y paradigmáticas imágenes: un esqueleto de extraordinaria factura que nos da la bienvenida a su reino.Ese borde indescriptible está coloreado con acertados pigmentos, pues entre grises se asoma la blancura de la vida a los territorios ennegrecidos de la muerte. Desde esta realidad incapaz de ser representada en su totalidad, Martínez fue hábil para crear una fría concepción del tiempo. La calavera se yergue con la guadaña, emblema de lo que es capaz de cortarlo todo. No hay obstáculo que no fenezca ante ella, por más ricos o pobres, nobles o viles, nuestros destinos se encontrarán en su camino.

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Bajo la inclemente mirada opaca lo perecedero del mundo se sugiere sutilmente. Con amplia sonrisa y un brazo en posición de espera nos recuerda a las vanitas que plasmaron lo efímero y vano de los placeres humanos. Por ello, la calaca se encuentra pisando un libro, símbolo de la sabiduría humana, una corona que representa el poder del estado y una especie de tiara que identificamos como el poder de la Iglesia. Así mismo, dos banderas que bien podrían encarnar a las naciones o, como es una pintura de 1831, incluso podríamos hacer un símil con las inconciliables ideas centralistas y federalistas que cubrieron al siglo XIX mexicano. Todo está bajo los pies de la muerte…


Esta obra pudo formar parte de la arcada de un túmulo funerario o pira, en esas misas solemnes de difuntos. Es probable que haya estado acompañada de una colgadura fúnebre que en el ámbito cristiano simboliza el tránsito del alma que espera con ansia el día del Juicio Final para poder contemplar el santo rostro de la divinidad.

La tradición novohispana no quedó atrás el 27 de septiembre de 1821 con la independencia de España, pues hasta la fecha sus esencias nos han influido. Por ello, es pertinente exhibir en conjunto el monumental terciopelo genovés del siglo XVIII. Pese a su presencia lúgubre, posee hilos de oro que nos recuerdan que no todo se ha perdido.

Los artistas fueron capaces de asir lo inasible, por lo menos de manera referencial. Algo de “lo siniestro” se encuentra en estas obras que tradicionalmente concebimos como bellas; he aquí la magia de estas piezas, que como indica Eugenio Trías son: “una visión fugitiva […] que nos muestra la visión desnuda y sin velos de la belleza”. Sigmund Freud decía que el hombre estaba dispuesto y predispuesto al horror por la llamada “pulsión de muerte”. El sujeto preferiría ignorar la verdad para no desgarrarse al ver lo extraño o absoluto; con la muerte eso es imposible.


Lo funesto aparece allí donde no pisamos tierra firme, donde nuestra seguridad se difumina y se va para no volver como el alma de aquel muerto que yace sobre su petate, o entre flores blanquecinas que le dan el “último adiós” al niño de alma pura que acaba de dejarnos.
Con lágrimas enjugadas y el corazón encogido el arte se ha encargado de perpetuar este último y efímero instante. En estas representaciones mortuorias se manifiesta una continua búsqueda de esperanza; no todo es tragedia, y quién mejor para contarlo que los mexicanos; tal vez, como decía Samuel Ramos en
Perfil del hombre: es tanto el miedo, que utilizamos la burla, el humor y la fiesta como un mecanismo de defensa.

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Ante el terrible temor hacia lo desconocido, afrontamos con risas a la muerte. En las “calaveritas” y en los tradicionales refranes y dichos, la sabiduría popular nos dice que Todos nacen llorando y nadie se muere riendo o Como la muerte de Apango: ni chupa, ni bebe, ni va al fandango. Hay quien dice que Vive demasiado aquel que vive hasta que todos se cansan de él, y Más vale morir de pie que vivir de rodillas o Que digan aquí corrió que aquí murió y si bien el envalentonado grita: A mi la muerte me pela los dientes lo seguro es que De aquí a cien años, todos seremos pelones.

ALFONSO MIRANDA MÁRQUEZ | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN

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1.-Miguel R. Martínez La muerte 1831 Óleo sobre tela 352 x 112 cm
2.-Anónimo novohispano Retrato funerario de monja coronada con azucenas Siglo XVIIIÓleo sobre tela 45.4 x 63.5 cm
3.-Anónimo novohispano Colgadura monumental fúnebre (detalle) Siglo XVIII Terciopelo negro de seda y pasamanería dorada 487 x 1284 cm


LA PORTENTOSA VIDA DE LA MUERTE. FRAY JOAQUÍN BOLAÑOS, MÉXICO, 1792
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Amigo:acaba de resolverte,
sin guardar más razones,
nada vale dilaciones
para la hora de la Muerte .


FRAGMENTO DEL LIBRO LA PORTENTOSA VIDA DE LA MUERTE

EL LIBRO DESCRIBE A LA NUERTE COMO UNA DE LAS FIGURAS MÁS IMPORTANTES EN LA ÉPOCA NOVOHISPANA ENVUELTA, EN LA COMPLEJIDAD Y LA AMBIVALENCIA DEL PENSAMIENTO VIRREINAL. rECORDABA QUE LA VIDA ERA VALIOSA SI TRANSCURRÍA CON VIRTUD Y DECORO, DE NO SER ASÍ, AL MOMENTO DE MORIR SU ENCUENTRO ERA DOBLEMENTE DURO.
Fray Joaquín Bolaños
La portentosa Vida de la Muerte 1792

Libro novohispano impreso sobre papel de algodón
Estampas calcográficas
Reencuadernado en piel con grabados dorados hechos con carretilla, lomo con cuatro costillas y tejuelos verdes. 276 fojas más ilustraciones. 20.9 x 15.5 cm Col.
Centro de Estudios de Historia de México Condumex

En uno de los capítulos se relatan los cuatro suplicios de la muerte según San Gregorio: los dolores del cuerpo, las angustias del alma, los temores del infierno y los aspectos de los demonios que en el momento final hacían presencia. La Muy Señora de la humana naturaleza tenía dos lados, preciosa para los justos y pésima para los pecadores. Hija del pecado original y nieta de la concupiscencia, la muerte también proveía el eterno descanso a los justos, en el abrazo del señor.

En esta enseñanza religiosa de recibir la muerte con dulzura y suavidad, fray Joaquín Bolaños cirscunscribe una serie de historias sobre los vivos y la Emperatriz de los Sepulcros, envueltas en moralejas y pasajes, más de carácter popular que bíblicos. Hombre de su época, fray Joaquín fue predicador apostólico del Colegio de Propaganda FIDE –de la fe– de Nuestra Señora de Guadalupe de los Zacatecas. Fray Antonio Margil de Jesús encabezó la fundación del colegio en 1707 y se hacía llamar “más humilde que la nada”.


Se va cuando los hombres piensan que viene y se viene, cuando ya piensan que se fue. / Sus pensamientos son tan finos, / y delicados que a unos los vuelven locos / y a otros los restituyen a su entero juicio. / Es tan buena la muerte, / que hasta los justos la desean; / y por otra parte, / es tan mala que ni los malos la apetecen.*

Las estampas calcográficas que ilustran el volumen provienen de la mano del buen dibujante sin el oficio del pintor educado. Están llenas de recursos ingenuos con la fuerza de la expresión popular novohispana que aún permanece en la iconografía tradicional del grabado y hasta en la lotería.

Este cadáver tan flaco / fue objeto de mis encantos, / Y fueron sus triunfos tantos, / que ajustándole la cuenta / abasteció de osamenta / a todos los camposantos.*

El libro nos introduce a la mística novohispana sobre la historia, las potestades, los ancestros y pasajes de la Biblia y de la tradición popular vinculadas con esta figura de representación grotesca y majestad ridícula que infunde miedo y respeto. En donde la muerte convive con los vivos, y ellos, sólo si viven con virtud reciben el descanso eterno. Del rico acervo bibliográfico de Condumex, este volumen nos recuerda una de las preocupaciones arquetípicas del ser humano, nuestra propia mortalidad.

Y adiós amigos, hijos, parientes y conocidos, / adiós, apartaos de mi vista, Y hasta que nos veamos en la eternidad.*

EVA AYALA CANSECO | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN

* Fragmentos del libro La portentosa Vida de la Muerte

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