EVA MARÍA AYALA CANSECO | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN

De las obras de arte en vivo

CARLOS MONSIVÁIS

Para la emisión 2009 del Festival Fotoseptiembre, Museo Soumaya•Fundación Carlos Slim y el centro de estudios de Historia de México carso presentan la muestra Dolores Del Rio, la encantadora de cámaras. Del 17 de septiembre de 2009 a enero de 2010 se exhibirán por primera vez en Plaza Loreto 100 imágenes del fondo donado por Lewis Riley, esposo de la diva mexicana.

Las imágenes fueron tomadas entre 1904 y 1970 por fotógrafos mexicanos y extranjeros de la talla de: George Hurrell, Luis Márquez y Tom Kelley, entre otros 20 artistas. En el recorrido se muestran escenas de algunas películas y objetos personales de la actriz mexicana, quien reunía belleza, carisma fotogénico y talento extraordinarios, que grandes maestros de la lente plasmaron.

Dolores Del Rio (1904-1983) supo atraer y embelesar toda su vida. En palabras de Carlos Monsiváis: se creaba […] a sí misma, igual y diferente, tal como un artista va creando su mejor obra.

 

QUIETA O EN MOVIMIENTO :
LA BELLA DE MÉXICO

[la fotografía de glamour] es el resultado de los
claroscuros, el juego de las luces sobre el paisaje del rostro,  el uso de lo circundante a través de la composición, a través  del aura del cabello y la creación de sombras  misteriosas en los ojos.

JOSEF VON STERNBERG (1894-1969)

La diva mexicana nació en Durango en 1904, de acuerdo con su fe de bautismo, aunque Hollywood le restaría edad, afirma el especialista, amigo de la actriz y asesor de esta muestra, David Ramón. De sus padres provenían los apellidos Asúnsolo López Negrete –de la más encumbrada sociedad porfiriana– y de su primer esposo, Jaime Martínez del Río, recibió su nombre artístico. En el entorno privilegiado donde creció, Dolores era hija única, el tesoro de la familia. Desde su primera infancia fue plasmada en colodiones y plata sobre gelatina en los estudios fotográficos de su estado natal y la Ciudad de México.

     

Ella misma se sorprendería de su vocación artística y de su triunfo internacional: Yo era muy callada y muy tímida –le dijo a Elena Poniatowska en una entrevista– y siempreprocuraba que nadie me viera. Tenía yo una sola trenza muy gruesa, negra, que me caía en la espalda, pero quería lucir los caireles rubios y redondos llamados ingleses de mis compañeras [del colegio Francés].

…LA CONCIENCIA INTERMINABLE DE LA CÁMARA

[Las estrellas] Ellas eran eléctricas, estaban llenas de cualidades sexuales, encanto. Nuestro mundo era un cuento –de fantasía romántica. Éramos talentosos. Estábamos trabajando. […]No nos preocupábamos tanto como se hace hoy. Estábamos muy ocupados viviendo. Éramos los hijos de los dioses.

George Hurrell

En el séptimo arte conviven dos artistas de la cámara: el cinefotógrafo y el still photographer. El primero se hace cargo de la imagen en movimiento. Cuando se imprime un cuadro del celuloide se le conoce como fotograma. Por su parte, el trabajo del segundo artista –conocido como foto fija o still– era de carácter publicitario y se desarrollaba para la galería de retratos del estudio. La labor del still photographer tenía que ver con el retrato cinematográfico: los artistas personificando sus papeles o, para la firma de autógrafos. Las tomas en la filmación, ya fuera de los personajes en escena, de convivencias entre el equipo, e incluso del proceso eran para complacer a la estrella. Durante sus primeros años (1900 – 1950), la foto fija fue realizada por artistas cuya labor estética no fue plenamente reconocida, hasta que en los años sesenta Andy Warhol y otros maestros señalaron la creatividad, recursos técnicos e importancia social de estas obras.
 

Invitada por el cineasta Edwin Carewe (1883-1940) y escoltada por su primer esposo Jaime Martínez del Río, en 1925 la futura diva se marchó a Hollywood. Los asesores de Carewe Productions adecuarían el apellido de la artista al inglés, a partir de entonces, Del Rio. Las dos palabras empezarían con mayúscula y sin acento. Así era como ella firmaba sus autógrafos.

A su llegada a la meca del cine, Dolores Del Rio tuvo que trabajar arduas jornadas con fotógrafos, profesores y estilistas para plasmar la imagen de la dama elegante que era y el exotismo que las grandes compañías cinematográficas encontraban en ella. La mayor parte de las obras de este periodo en la muestra son fotos fijas de películas y personajes que representó. El estudio D’Gaggeri en los Ángeles, California, y las tomas de Fred Hartsook (1876–1930) dan cuenta de su primera década profesional. En la industria fílmica hollywoodense trabajó con los grandes retratistas de celebridades como Tom Kelley (1914 –1984), quien eternizara el famoso desnudo de Marilyn Monroe. George Hurrell (1904 –1992) hizo varias tomas para películas en las que participó la diva mexicana en la década de los treinta. Este foto-retratista consolidó el estilo que hizo de los actores en el star system norteamericano, iconos eróticos con posturas y efectos tan exaltados que daban la apariencia de seres divinos.

IMÁGENES DE LA BELLEZA MEXICANA

Si mi ida a Hollywood fue criticada por toda
la sociedad mexicana, el regreso fue mucho peor. No sabes qué murmuraciones […] Empezaron a decirme ¿con quién vas a hacer cine aquí? Yo quería ayudar a que el mundo descubriera mi país.

Dolores Del Rio en entrevista con Elena Poniatowska

A través de Orson Welles –pareja sentimental de dolores de 1941 a 1943– la actriz conoció a intelectuales y artistas mexicanos, como el poeta Salvador Novo. Cuando regresó a México mantuvo nexos de amistad con algunos. También se acercó al movimiento inspirado por el nacionalismo cultural que consolidaba un cine de estética mexicana. En especial, a la corriente de género rural desarrollada por Emilio Indio Fernández.

Dolores Del Rio también posó ante las cámaras del célebre fotógrafo de Broadway Irving Chidnoff (1896 – 1966) quien decía: una cara exquisita y una figura perfecta no significan nada para mí si el brillo de la personalidad falta […] es el cerebro el que brilla a través de los ojos y el carácter el que se revela por el porte de la cabeza.

El idilio de Del Rio con la cámara continúo hasta 1977. La muestra cierra con retratos emblemáticos de su carrera. Obras de Tufik Yazbek (1917 –1979), Max Munn Autrey (1821 –1971), Ernest A. Bachrach (1899 –1973), Irving Lipman (1906–2006), Wallace Litwin (1914 –2006) y las atribuidas a Manuel Álvarez Bravo (1902 – 2002).

Carlos Monsiváis la describe: Dolores […]es emblema resplandeciente de una belleza tan esencialmente logro cinematográfico que es don de época: pertenece a los años en que el rostro femenino fue objeto de culto religioso. […] En ella, la necesidad de la belleza fue un deseo consciente y una victoria inacabable.

[1] Estudio D’Gaggeri |Dolores Del Rio [1904-1983] | 1929 | Plata sobre gelatina | 27.8 x 22 cm | Col. Centro de Estudios de Historia de México CARSO
[2] George Hurrell | Dolores Del Rio [1904-1983] con vestido de Mariano Fortuny | 1937 | Plata sobre gelatina | 34.5 x 22.7 cm | Col. Centro de Estudios de Historia de México CARSO
 

 
Regresar