
GABUELA HUERTA TAMAYO | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN
Alexander, barón de Humboldt (1769-1859), fue uno de los más grandes sembradores de ideas científicas, sociales, políticas, antropológicas, lingüísticas… El género que dio forma a todas ellas fue el del ensayo, que apoyaba su amplia curiosidad y alimentaba en conocimientos concretos de la naturaleza y la sociedad.
[…] el Sr. Bonpland [1773-1858] y yo – narra Humboldt – hemos recogido un considerable número de materiales, cuya publicación ofrecerá, me parece, algún interés para la historia de los pueblos y para el conocimiento de la naturaleza. Habiendo dirigido nuestras investigaciones hacia objetos sumamente variados y no pudiendo presentar sus resultados bajo la forma ordinaria de un diario, los hemos consignados en muchas obras distintas, redactadas con el mismo espíritu y ligadas entre sí por la naturaleza de los fenómenos de que se trata en ellas. [Viage a las regiones equinocciales del Nuevo Continente].
Venía de los reinos americanos del sur con una gran cantidad de especímenes, registros, relatos, cuando al encontrarse en Nueva España se vio tocado por el gran contraste entre esta región templada y las tórridas que acababa de dejar.
|
|
Se propuso explicar las causas que más han influido en los progresos de la población y de la industria de estas latitudes. Con el virrey José de Iturrigaray (1742-1815) y la Corona de los Borbones había comprometido estos trabajos que superarían el desconocimiento de las tierras de ultramar.
Humboldt anotó en la introducción de su Viage a las regiones equinocciales… que el Ensayo político del reino de la Nueva España [estudia] diferentes objetos de la economía que comprenden algunas consideraciones sobre la extensión y el aspecto físico de Méjico, sobre la población, las costumbres de sus habitantes, su antigua civilización y la división política del país y comprende también la agricultura, las riquezas minerales, las manufacturas, el comercio, las rentas, y la defensa militar de esta vasta región.
Su inclinación por las ciencias históricas y sociales nació en los países andinos pero aumentó en Cuba y Nueva España, de acuerdo con el investigador Jaime Labastida.
Friedrich Wilhelm Heinrich Aalexander von Humboldt condenó el racismo por el que se esclaviza, según su estimación, a 1 millón 148 mil personas en el Caribe: La trata no sólo es bárbara sino también irrazonable, denunciaba en 1801. Tanto para la región novohispana como para la isla dedicó ensayos de economía política.
|
La estructura general de estos ensayos sigue las teorías de los economistas ingleses Adam Smith y Roberth Malthus y, de acuerdo con ellas, aborda la geografía de los principales caminos comerciales, las industrias más productivas, estadísticas y datos médicos propios de los habitantes de la Ciudad de México y sus alrededores, registros de tipo antropológico sobre las comunidades indígenas… Comparó hallazgos, analizó y relacionó información con diarios y crónicas de viajeros, como Colón o Cortés, con estudios astronómicos de Sigüenza y Abad y Queipo, emprendió investigaciones de diverso tipo, como estadísticas poblacionales, la interpretación de la Piedra del Sol, la taxonomía de especies botánicas y zoológicas de sus recorridos… y todo aquello en que pudiera basar y enriquecer sus aseveraciones.
En Nueva España hizo registros climatológicos, orográficos, barométricos… en particular, en la zona central, lo mismo que estadísticas sobre la población a la que clasificó en castas, en hombres y mujeres, y por edades. Utilizó novedosos instrumentos de precisión para sus mediciones. Trabajó en el nuevo Continente, como también en Europa, las Islas Canarias y los territorios que alcanzó en Asia.
Su idea de lo que era la ciencia se alejaba, según anotó en su libro Cosmos (1845-1862), de ciertas reflexiones que afirman que ésta tiene sus raíces en las profundidades del pensamiento, del sentimiento y de la imaginación creadora, esto es, que la mantienen ajena a la experiencia, porque si se basara en ella no tardaría en envejecer y en verse condenada al olvido. Aunque no podía negar la exactitud de estas reflexiones, el suyo era en cambio un espíritu explorador y apegado a los caminos de la Ilustración y la Revolución Industrial.
|
|
Afirmaba: me parece que los que se han penetrado, por un largo é íntimo comercio con la naturaleza, del conocimiento de su grandeza; que, en este saludable comercio han fortificado á la vez su carácter y su espíritu, no sentirán verla mas y mas conocida y que se estienda incesantemente el horizonte de las ideas como el de los hechos.
El periodo de las jornadas de Humboldt y Bonpland en Nueva España va del 22 de marzo de 1802, cuando desembarcaron en Acapulco procedentes de Guayaquil, al 7 de marzo de 1804 cuando partieron por segunda vez a La Habana. El primer resultado de sus estudios fueron las Tablas Geográficas Políticas del Reino de Nueva España –escritas originalmente en español en 1803 y publicadas en 1807 en el Diario de México–. Se alimentaron en los archivos y bibliotecas novohispanos y luego en los estadounidenses y europeos. Publicó el estudio como Ensayo político del reino de la Nueva España en 1811 en francés, y en español vio la luz en 1822, con la traducción de Vicente González Arnao, en la imprenta Casa de Rosa en París. Los reinos españoles en América le habían abierto las puertas de las parroquias –que entonces llevaban registro del número de habitantes–, del Real Seminario de Minería, el Jardín Botánico, la Escuela de Medicina, la Academia de Artes de San Carlos, entre otros centros académicos y de documentación.
Humboldt se había propuesto en el Ensayo político: investigar las causas que más han influido en los progresos de la población y la industria nacional, y en cuanto tuvo reunida suficiente información también estableció comparaciones entre el estado actual de los Estados Unidos y los de México y el Perú.
|
Los contrastes con la meridional alentaron en principio su curiosidad. El capítulo dedicado a los indios escribió: México es el país de la desigualdad. Quizá en ninguna parte la hay más espantosa en la distribución de caudales, civilización, cultivo de la tierra y población.
El Ensayo político y La relation historique (1819-1825) exponen la sociedad novohispana. Para la historia de las ideas mexicanas y latinoamericanas del siglo XIX su repercusión no habría de ser menor en los diferentes ramos del saber: el obispo Manuel Abad y Queipo (1751-1825) mencionó las Tablas geográficas, el Dr. José María Luis Mora (1794-1850) lo citó en su libro Méjico y sus revoluciones. Y Jaime Labastida precisa el decurso que siguió su obra en nuestro país: A partir de la segunda mitad del siglo XIX otro Humboldt empieza a ocupar un lugar destacado en nuestra historiografía: es el Humboldt historiador, lingüista y antropólogo, el autor de Vues des cordillères et monuments des peuples indigènes de l'amérique [Vistas de las cordilleras y monumentos de los pueblos indígenas de América]. Lo siguieron historiadores preocupados por las culturas prehispánicas y la etnología, como Joaquín García Icazbalceta (1825-1894), Manuel Orozco y Berra (1816-1881) y Alfredo Chavero (1841-1906).
Obras originales en el Centro de de Historia de CARSO, de Humboldt y de estos y otros investigadores, guardan el conocimiento de nuestra historia.
La expedición a la América equinoccial y Nueva España representó un viaje cuyo éxito colmaría todas mis aspiraciones, anotó confiado en la autobiografía que redactó con su amigo de travesías Aimé Bonpland al salir de Europa. El itinerario científico en estas latitudes está referido en otros de sus libros donde la Tierra y el universo son su principal asunto, en particular en Cosmos, donde establece los fundamentos de la geografía.
El sabio constituyó una fuente cardinal para pensadores y políticos, como el chileno Francisco Bilbao Barquín (1823-1865) quien llamó, entre los primeros, América Latina a estas regiones que respiraban los aires de independencia bajo la amenaza de las intervenciones de Estados Unidos y Francia.
|
|
La maravilla de sus escritos constituyó un acervo de enorme trascendencia para los nuevos gobiernos americanos, los estudiosos de diversas áreas, así como para los exploradores y paisajistas estadounidenses y europeos.
El libertador Simón Bolívar (1783-1830) le manifestó su cariño en una misiva (10 de noviembre de 1821) que le hizo llegar a Europa:
El barón de Humboldt estará siempre con los días de la América presente en el corazón de los justos apreciadoresde un grande hombre, que con sus ojos la ha arrancado de la ignorancia y con su pluma la ha pintado tan bella como su propia naturaleza. Pero no son éstos solos los títulos que Ud. tiene a los sufragios de nosotros los americanos. Los rasgos de su carácter moral, las eminentes cualidades de su carácter generoso, tienen una especie de existencia entre nosotros, siempre lo estamos mirando con encanto.
Alejandro Humboldt
[1] Portada del libro Ensayo político sobre el reino de la Nueva España, tomo I, traducido al español por don Vicente González Arnao | Casa de Rosa, Gran Patio del Palacio Rreal y calle de Montpensier número 5, París | 1822 | 415 pp. | 21 x 13.5 cm. | Col. Centro de Estudios de Historia de México carso
[2] y [4] Mapa de Mégico de 1822, por Alejandro de Humboldt | En Alejandro de Humboldt, obra citada, tomo iv.
[3] Padrón de la población de la ciudad de México, realizado en septiembre de 1816 (detalle) | En Alejandro de Humboldt, obra citada, tomo i | pp. 456-457
|
|