EVA MARÍA AYALA CANSECO | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN

Sueño con un arte de balance, pureza y serenidad […].
HENRI MATISSE

Hace 140 años, el último día de 1869 nació Henri Matisse en el pueblo de Cateau- Cambrésis, Francia. Recibió la educación típica de una familia de comerciantes de la región flamenca en el norte galo. Desde joven, sufrió una serie de enfermedades estomacales que lo postraban en cama hasta por ocho meses. Había estudiado leyes en la Sorbona y no descubrió su vocación artística hasta que en 1890 un fuerte ataque intestinal lo obligó a hospitalizarse.
 
Una larga convalecencia pasada en Bohainrelató Matissecon el consejo de un vecino y siguiendo su ejemplo, copié los modelos en cromo de una caja de pinturas que mi madre me llevó. Desde el momento que sostuve la caja de colores en mi mano, supe que ésta era mi vida […] Fue una atracción tremenda, una suerte de paraíso perdido en el cual yo era completamente libre, estaba solo y en paz…

Su siguiente aproximación al arte fue bajo la tutela del Manual General y Completo de Pintura al Óleo de Frédéric Goupil –instructor de la Academia Julian–. En 1891, cuando el estudio por su cuenta le quedó corto, dividió sus días entre la jurispruden­cia y la Escuela Municipal de Dibujo Quentin Delatour.

Al conseguir el apoyo de su padre para solventar un año de instrucción en París, asistió a la Academia Julian, donde fue por unos meses alumno de William-Adolphe Bouguereau (1825-1905), hasta que fue aceptado por el célebre maestro simbolista Gustave Moreau (1871-1958) en su taller de la Escuela de Bellas Artes.

Él y el joven Georges Rouault fueron los alumnos líderes de la cátedra. Durante una práctica descubrió a través de otro compañero el impresionismo, y sus colores le hicieron olvidarse para siempre de la paleta de ocres y grises.

INQUIÉTUDE PICTURALE

Para la mayor parte de los jóvenes artistas [escultores] que buscaban su desarrollo y su identidad, el problema era Rodin.

ALBERT E. ESSEN

La escultura ocupó un lugar importante en la experimentación y producción artística de Matisse, aunque sus pinturas fueron más numerosas. Su colega Henri-Charles Manguin (1874-1949) solía decir que, cuando su amigo sentía bloqueada la capacidad para pintar, recurría a la arcilla para organizar y aclarar la mente: padecía inquiétude picturale [intranquilidad pictórica] que resolvía experimentando con el volumen.

En 1900 el mundo de la escultura estaba dominado por la presencia monumental de Auguste Rodin (1840-1917). Los jóvenes escultores vivían fascinados ante él y muchos atravesaron periodos rodinianos. Cuando Matisse buscó al maestro para solicitar la opinión de su trabajo, se sintió decepcionado al observar que a veces para lograr una obra, ensamblaba distintas partes del cuerpo que habían sido modeladas o trabajadas por él o sus alumnos.

Aunque fue invitado a volver, no lo hizo y prefirió integrarse al taller del alumno y colaborador de Rodin, Antoine Bourdelle (1861-1929).

En 1905, los fauves se dirigieron al sur. Matisse fue al puerto francés de Collioure, en donde la presencia islámica de siglos pasados, que se entretejía aún en el paisaje y la calidez del clima, hizo a un contemporáneo del artista decir: ¿Es aquí todavía Francia, o ya es África, con sus grupos de agaves y sus palmeras salpicados aquí y allá entre los jardines? En este puerto Matisse vivió rodeado de artistas locales como el fotógrafo Paul Soulier y el pintor Étienne Terrus, miembros del grupo llamado Artistes roussillonnais.

Con Terrus visitó a Aristide Maillol (1861-1944) en su casa de Banluys-sur-Mer. La forma de esculpir de ambos artistas era muy diferente, Maillol prefería la solidez volumétrica y Matisse un uso nervioso y agresivo de la arcilla: Nunca discutimos de escultura porque no nos entendíamos. Maillol trabajaba en masas como los antiguos, y yo lo hago en arabescos como los escultores del Renacimiento. A Maillol no le gusta tomar riesgos, y yo no puedo resistirlos.

En 1906 descubrió la escultura en madera de Gauguin (1848-1903) expuesta en el salón de otoño. Quedó pasmado ante la fuerza y novedad de las obras que habían abandonado por completo las referencias clásicas. Eran bárbaras, primitivas y llamativas. Un año después, se acercó al arte africano que lo llevó a una experimentación dirigida a la reinvención del cuerpo humano.
 

LOS PEQUEÑOS MATISSOUS

Jean-Gérard Matisse nació en Tolouse en casa de los abuelos maternos. Su padre, de 30 años dijo: El periodo de estudio se terminó […] Es tiempo de que me gane la vida.

Los niños del artista eran llamados afectuosamente les petits matissous: Marguerite (1894-1982) –de su unión con Caroline Joblau– y Jean (1899-1976) y Pierre (1900-1989), de su matrimonio con Amélie N. Parayre.

Durante los primeros años de vida de sus hijos, los Matisse tuvieron que vivir separados. Hasta 1908 la mejoría de la situación económica permitió que pudieran establecerse todos en París. La madre y los hijos en la capital francesa en el estudio de Saint-Michel y el padre en Collioure. Sólo cuando los niños tenían vacaciones se reunían con Henri por unos meses.

LAS FIERAS

En 1905, algunos alumnos de Moreau –entre ellos se encontraba Matisse– fueron aceptados para realizar la exposición que se convertiría en la legendaria sala VII del Salón de Otoño. En el centro estaba el busto de estilo clásico Torso de niño, de Albert Marquet, rodeado por los lienzos de colores estridentes. El efecto hizo que el crítico Louis Vauxcelles publicará la frase ¡Donatello en medio las fieras!, que fue el apelativo con el que se conocería a los fauves (fieras en francés): Vlaminck, Derain, Matisse, Rouault. El fauvismo, más que un grupo, fue una conjunción de propuestas estéticas en torno al color y la forma como elementos que reflejaban la emoción. Después de 1908, los fauves siguieron caminos estéticos distintos.
Este año fue clave para la historia de la escultura. Rodin presentó El hombre que camina. Bourdelle se separó de su maestro. En Banyuls-sur-Mer, Aristide Maillol estaba moldeando la versión agrandada de una obra que terminaría llamándose La Mediterránea y que se convertiría en el inicio de una nueva manera no rodiniana de esculpir, que llamó profundamente la atención. También se organizaron las primeras exposiciones individuales dedicadas a Bourdelle y a George Minne.

De 1903 a 1907, tanto el artista como la opinión pública consideraban que sus creaciones eran extrañamente fuera de lo común. Esta fantasía de no seguir la regla lo angustiaba y lo llevó a buscar formas de apegarse a la vida cotidiana, como tener cerca a sus hijos, que eran el ancla en su vida. Modeló a Pierre en 1904, a Marguerite en 1906 y en 1907 a Jean. Hilary Spurling, la biógrafa del artista, apuntó que Jean posó para […] la cabeza sonriente de un fauno, arrugada y correosa, en la que cualquier padre puede reconocer los sentimientos encontrados de un mal día, provocados incluso por el más amado de los hijos. Esta obra fue moldeada en Collioure, igual que el otro busto que hizo de su hija expuesto también en el Soumaya. Los hijos de Matisse crecieron en el mundo artístico y se involucraron con la obra de su padre: Marguerite cuidó siempre del taller y fue referencia obligada para los especialistas, Pierre fue galerista y Jean tenía los derechos de la obra.

En el Museo Matisse de Niza, Francia, existe otra Cabeza de Fauno, bajo el número de serie 2/10 y donado por la familia del artista en 1978. La escultura del Soumaya –con número de serie 4/10– comparte con la de Niza el tamaño, el estilo de la base y el sello de la prestigiada Fundición Valsuani.

Cabeza de fauno, afirma el especialista John L. Tancock, fue realizada durante su periodo fauvista culminante, y sugiere que resultó de la contemplación de esculturas en el Louvre. El tratamiento de la textura desvela un modelado indefinible porque Matisse no buscaba imitar a la naturaleza sino la expresión de emociones.

A Jean y Pierre, Henri Matisse los retrató poco. Marguerite fue una de sus modelos favoritas. La relación que padre e hija sostuvieron fue de atención recíproca. Él no sólo la pintó y esculpió, también estuvo pendiente de las críticas que ella le hacía sobre su trabajo. La mala salud que padeció durante su infancia la obligó a convalecer en el taller de Saint-Michel.

 

La hija del artista […] pasaba el tiempo en el estudio –solía decir Marguerite de ella misma–. El cariño que desarrolló por este lugar la llevó durante su adolescencia a mantenerlo en orden, y años más tarde a volverse pintora. En 1944, Marguerite fue arrestada por la gestapo debido a su vinculación con la resistencia francesa y liberada un año después.

En la época en que toda una generación de artistas se preguntaban hacia dónde se dirigía el futuro de la escultura, las reflexiones de Matisse apuntaban: Ya de mi parte, sólo puedo presagiar una manera generalizada y arquitectónica de trabajo, que reemplace el detalle descriptivo por una síntesis sugestiva y vivaz. Hacia allá vamos, de hecho, hacia la máxima antípoda del credo rodiniano.



Henri Matisse
[1] Cabeza de fauno [Jean-Gérard Matisse, 1899-1976] | 1907 | Bronce con pátina café | 13.7 x 10.1 x 11.8 cm
[2] Pequeña cabeza de Marguerite Matisse con la nariz achatada | 1907 | Bronce con pátina café | 13.7 x 8 x 87 cm
[3] Lujo, calma y voluptuosidad | 1904 | Óleo sobre lienzo | Col. Museo D’Orsay | © Sucesión Henri Matisse 2009



 
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