
HÉCTOR PALHARES MEZA | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN
En 1861, el Presidente Benito Juárez suspendió los pagos de la
deuda externa mexicana. Esta suspensión sirvió de pretexto al
entonces emperador de los franceses, Napoleón III, para enviar
a México un ejército de ocupación, con el fin de crear en ese
país una monarquía al frente de la cual estaría un príncipe
católico europeo. |
FERNANDO DEL PASO, Noticias del Imperio
EUROPA Y MÉXICO
Hacia la segunda mitad del siglo XIX las naciones europeas se encontraban inmersas en una competencia militar expansionista en América, Asia y África que les asegurase la hegemonía económica.
Luis Napoleón Bonaparte subió al trono francés en 1852 como III. Apoyado por los intereses de una burguesía industrial cada vez más pujante, el emperador buscó devolverle a Francia la antigua gloria alcanzada en tiempos de Napoleón el Grande. Sólo un obstáculo impedía llevar a cabo su idea de forjar un imperio universal: el creciente poder de los Estados Unidos de América fundamentado en el destino Manifiesto y en la Doctrina Monroe.
Por su parte, Gran Bretaña, acorde con los valores de la reina Victoria de Kent (1819-1901), buscaba consolidarse como la nación más poderosa en términos imperialistas.
Mientras tanto, México se debatía entre el proyecto de conservadores –partidarios de una monarquía– y liberales –defensores de una República– por la búsqueda de una identidad nacional, luego de los ajustes que habían seguido a la guerra de Independencia. |
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En 1861 Benito Juárez decidió suspender el pago de la deuda externa –cuyos principales acreedores eran precisamente ingleses, franceses y españoles–, con el fin de apoyar las reformas que el país necesitaba en materia de educación, urbanismo, transporte y desarrollo del comercio y la industria.
Después de la Convención que tuvo lugar en Londres el 31 de octubre del 61, las potencias aliadas enviaron a sus delegados para negociar la situación de México. Por la llegada de los representantes europeos a los puertos de Veracruz y Tampico el presidente envió al general Manuel doblado para gestionar una prórroga del pago y con ello evitar una invasión militar. La alianza tripartita estaba conformada por Juan Prim de España, Dubois de Saligny de Francia y Charles Wyke de Gran Bretaña. Gracias a la astucia política de Doblado, el 19 de febrero de 1862 se firmaron los Tratados de la Soledad a través de los cuales México quedaba, por el momento, libre de un conflicto internacional. |
LOS EMPERADORES DE MÉXICO
La situación política y económica de México propició que Napoleón III impulsara una intervención que, por un lado, justificaba su urgencia de materia prima y, por el otro, hacía frente al imperialismo estadounidense.
El emperador francés ofreció al archiduque Maximiliano de Habsburgo (1832-1867) y a la princesa Carlota Amalia de Bélgica (1840-1927) el gobierno de nuestro país con el supues-
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to apoyo incondicional del partido conservador.
El 3 de octubre de 1863 una delegación mexicana visitó a Maximiliano en el Castillo de Miramar para invitarlo oficialmente a aceptar la corona. La comitiva estuvo encabezada por José María Gutiérrez de Estrada, seguido del presbítero poblano Francisco Javier Miranda, el coronel de ingenieros Joaquín Velázquez de León, el periodista Ignacio Aguilar y Marocho, el futuro embajador en Francia, José Manuel Hidalgo y Esnaurrízar; así como el militar Adrián Woll, Juárez Peredo, el rico empresario Antonio Escandón, el médico Ángel Iglesias Domínguez y el español José María de Landa.
El 10 de abril de 1864 se firmaron y ratificaron los Tratados de Miramar en Trieste, Italia, a través de los cuales la joven pareja aceptaba oficialmente el trono imperial.
Para junio del mismo año, el archiduque austriaco recibía el título de Maximiliano I de México. El investigador Konrad Ratz establece al respecto que:
[...] Como soberanos, Maximiliano y Carlota eran muy diferentes: el emperador, en cuanto a negocios importantes, consultaba a sus ministros, consejeros y generales. [...] Carlota tenía todos los talentos necesarios en una futura soberana: pensamiento político, presencia majestuosa, capacidad de trabajo, entrega a las labores del gobierno, dominio del terreno social y conocimiento de idiomas [...]. |
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EPISTOLAS FAMILIARES
Señor Mi Hermano: Profundamente interesada en la tranquilidad y bienestar de México […] Vuestra Majestad Imperial puede estar segura de que me esforzaré en mejorar y aumentar las relaciones entre la Gran Bretaña y el Imperio que la Divina Providencia colocó bajo Vuestra autoridad. Aprovecho con gusto esta ocasion de manifestar á Vuestra Majestad Imperial mis vivos deseos por vuestra felicidad personal y por la larga duracion y gloria de Vuestro Reinado asi como los sentimientos de sincera amistad y cordial estimacion con que soy Victoria Regina.
A través del Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario inglés, Peter Campbell Scarlett (1804-1881) –miembro de la Orden del Baño (Bath), quien había ocupado antes el mismo cargo en Florencia, Grecia y Brasil– tuvo lugar una fluida correspondencia entre la reina Victoria y el emperador Maximiliano. Para la joven Carlota de Bélgica (prima de por vía materna), la monarca también dedicó algunas notas de buenos augurios: Señora Mi Hermana y querida Prima […] He encargado [a Campbell] que entregue esta carta á Vuestra Majestad Imperial, y Os transmita las seguridades de Mi mas sincera amistad y estimacion.
El 9 y el 10 de noviembre de 1864 tuvieron lugar las visitas protocolarias en el Castillo de Chapultepec. Luego de las reuniones entre el ministro inglés y los emperadores de México, la Secretaría de Negocios Extranjeros de Maximiliano solicitó a don Alonso L. Peón de Rregil la traducción al español en El Diario del Imperio, con fecha del viernes 10 de febrero de 1865, de las cartas intercambiadas por sus Majestades Imperiales. |
Victoria I de Reino Unido
(Londres, Gran Bretaña, 1819 – Osborne, Isla de Wight, 1901) |
Alejandrina Victoria nació en el Palacio de Kensington. Hija única de Eduardo, duque de Kent, y de Victoria de Sajonia-Coburgo-Saalfeld, se convertiría en la heredera al trono en línea directa luego del deceso de su tío Guillermo IV en 1837.
Dos años antes había conocido a quien sería su príncipe-consorte, Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, primo suyo del lado materno y el gran amor de su vida. De su unión nacieron 9 hijos. Victoria fue coronada en la Abadía de Westminster el 28 de junio de 1838. Lord Melbourne, su principal consejero, la formaría en el ejercicio del poder para consolidar el gobierno más longevo en la historia de Gran Bretaña. Su política, enérgica y nacionalista, la hizo célebre y especialmente querida por sus súbditos. En los largos años de su reinado tuvieron lugar las Guerras del opio que abrieron un mercado fluido aunque ciertamente ilegal con los chinos, así como la crisis de la papa que obligó a una migración masiva de campesinos irlandeses a tierras americanas. Asimismo, las incursiones de la Compañía Británica de las Indias Orientales le conseguirían el título de Emperatriz de la India, luego de la invasión militar a aquel país.
En 1851 se celebró en Londres la Gran Exposición o Feria Mundial bajo la directriz del propio Alberto. El príncipe murió una década más tarde, vistiendo de luto a Victoria por los próximos cuarenta años.
La reina falleció en 1901 y fue enterrada junto a su marido en el Mausoleo de Frogmore, Berkshire. |
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En este documento que hoy se encuentra en custodia del de Estudios de Historia de México CARSO, encontramos
también el sugerente discurso público que Campbell pronunció en el Alcázar del castillo a pocos meses de la llegada de los archiduques a tierras mexicanas:
[…] La Reina y todo el pueblo británico aplauden los esfuerzos poderosos de Vuestra Majestad Imperial, para obtener estos resultados, y ardientemente confian en que una nueva éra de prosperidad y progreso empieza ya para un pais que ha sido víctima por tanto tiempo de la violencia y el desórden, pero que en lo sucesivo podrá, y en época no muy remota, elevarse á la altura que debe alcanzar entre los pueblos.
[1] El Diario del Imperio | Ciudad de México, jueves 9 y viernes 10 de febrero de 1865, números 33 y 34. En Tomo I, enero-junio de 1865 | Col. Centro de Estudios de Historia de México CARSO.
[2] y [3] Charlet & Jacotin Photographie | Carlota de Bélgica y Maximiliano de Habsburgo | c 1864-1867 | Carte de visite | Albúmina retocada con temple | 8.8 x 5.4 cm
[4] Alexander Bassano (1829-1913) |Victoria, reina y emperatriz | Plata sobre gelatina | 1887 | The National Portrait Gallery, Londres, Reino Unido
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