Manuel Ramírez Arellano, Pioquinto Clavería, Francisco A. Vélez, y Carlos Miramón, más ochenta hombres de caballería al mando de Juan Vicario se unieron a Miguel Miramón para atacar Toluca:
Entraron silencio/samente á la Ciudad y dispersos para no ser sentidos; la caballería de Vicario se quedó en la Plazuela de Tumbaburros (hoy de Alva), fueron recojien/do á los serenos y á la madrugada, al toque de llamar á Misa en la Iglesia del Convento de San Fran/cisco, fueron entrando á la señal convenida, penetraron en la sacristia al cuartel adonde estaba la artilleria y la infanteria, saltaron por alli y los demas que quedaron fuera del templo, lo hicieron por la puerta principal que dá á la calle del mismo cuartel, adonde hubo una fuerte refriega de tiras de fusileria de artilleria y explosiones de granadas de mano, todo lo cual fue en vano por/que los intrepidos asaltantes no pudieron triunfar. Fue tan violenta la sorpresa que el comandante general Plutarco Gonzales, que estaba muy tranquilo en su casa, creyó caer en poder de los enemigos y se salió á la calle por una ventana. Los asaltan/tes se retiraron presipitadamente por diferentes puntos sin que hubiera quien los persiguiera. […] Luego se les unió el comandante Ygnacio Falcon y otros y ya con esta fuersa que se puso á las ordenes de Miramon, se dirijieron a Puebla de Sultepec que estaba fortificada […] El plan de Miramon era de sorprender la guarnicion, y hacerse dueño de las armas y del parque y de sublebar la tropa; pero por avisos que tu/bieron los del Gobierno, á la llegada de las escasas fuersa de los conservadores salieron á batirlos y se emprendió una sangrienta batalla. La victoria se presentaba á favor de los conservadores, desgracia/damente en lo mas reñido de ella, una bala de fusil hirio gravemente á Miramón en la pier/na derecha y á su pesar tubo que retirarse de la accion. Por esta triste circuntancia, se desmoraliso la tropa y sus compañeros tubieron que ha/ser una violenta retirada. […] Era tanto lo que se desangraba me decia [Ramires Arellano] que me arrancaba yo pedasos de mi camisa para introducirlos en la herida. […] Plutarco Gonzales, sabedor de la derrota […] ansioso de encontrar al prófugo puso en mobimiento toda la policia que disponia […] No omitieron su visita al Pueblo de Santiago Tianguistengo, adonde estaba el herido, pero las Señoras Sarmiento discurrieron un ingenioso escondite.
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Hicieron abrir una fosa en el centro del jardin y alli metieron a Miramon […] Miramon me contaba cuando fue mi esposo, que eran tales los sufrimientos que probaba en aquel agujero que cuando oia pasos en el jardin encima de él gritaba “aquí estoy, saquenme de aquí”!
LOS REFUERZOS DE MIGUEL MIRAMÓN |
Manuel Ramírez Arellano (1831-1877), militar nacido en la Ciudad de México, estudió en el Colegio Militar y defendió el Castillo en la intervención norteamericana de 1847. Conservador, luchó contra los partidarios del Plan de Ayutla y combatió en la Guerra de Reforma. Durante el Segundo Imperio Mexicano fue condecorado con la Cruz de la Legión de Honor. Por diferencias con las fuerzas imperiales, hacia 1865 estuvo cuatro meses deportado en Yucatán. Fue general de brigada durante el sitio de Querétaro, de donde pudo escapar. En noviembre de 1887 ya en Francia, publicó Últimas horas del Imperio. Sitio de Querétaro. Traición del general Márquez.
El capitán Pioquinto Clavería hacia 1856 aparece en una lista nominal de prisioneros en la Puebla de los Ángeles, que fueron enviados a la ciudad de Matamoros. En esta misma lista también se encuentra el entonces teniente coronel Miguel Miramón y su hermano el subteniente Carlos Miramón.
Francisco A. Vélez (1835?-1919), militar nacido en Jalapa, que también estudió en el Colegio Militar de Chapultepec. En 1846 se incorporó a la Guardia Nacional de Orizaba y defendió Veracruz de las fuerzas norteamericanas. Cuando cayó la bandera mexicana él la alzó y su cuerpo lo utilizó como asta. En la Reforma, siendo general de brigada, combatió en el bando conservador. Fue comandante militar y gobernador de Guanajuato y San Luis Potosí. Unido las fuerzas liberales del general Vicente Riva Palacio, luchó contra el Segundo Imperio.
El conservador Juan Vicario atacó y tomó la guarnición de Iguala en contra de la Constitución de 1857, que había sido jurada en Guerrero por Vicente Jiménez, antiguo soldado del Batallón de Bravos en 1841, defensor del Plan de Ayutla y Gobernador de ese Estado. |
Memorias manuscritas de Concepción Lombardo de Miramón, “Capítulo III°: Mi juventud, quienes fueron mis verdaderos maestros. Tenancingo, Querétaro, vuelta á México”, Fondo DCCCII-2, T. 1, 1859-1917. Colección del Centro de Estudios de Historia de México CARSO.
La paleografía es autoría de quien escribió este artículo; es literal y respeta la ortografía del documento primario. Las diagonales indican cambio de renglón.
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