La lucha entre liberales y conservadores durante el siglo XIX hizo que las familias quedaran divididas. Recordará el seguidor de las aventuras de Concha que el gobernador Juan José Baz había capturado a Miguel Miramón y lo había encarcelado en las inmediaciones de la Ciudadela en la capital:
Miramon seguia rigurosamente bijilado en su Pricion de la Exacordada, enserrado en celda y con centinela de vista. Pasaba largas semanas sin saber la suerte que habian corrido sus compañeros, é ignoraba de los acontecimien/tos politicos. Sus Padres, no omitian pa/sos para mejorar sus situacion y por medio de algunas personas influentes, lograron ver á su hijo. Luego obtuvieron el favor de que pudiese sa/lir de su celda algunas horas al dia y que pudiese recibir los alimentos que su familia. En el Patio de la Pricion, circulaban los criminales detenidos y con el dulce y afable caracter de Miramon, pronto se cau/tibó la simpatia y el cariño de algunos de ellos. Se hacia comprar grandes pliegos de pa/pel y en union de sus compañeros de pricion aquellos ladrones y asesinos, confeccionaba globos, que los Domingos y dias festivos, con el permiso del alcalde de la Pricion, lanzaban con comun envidia al espacio. El gobernador Juan José Baz, hacia frecuen/tes visitas á los presos y solia hablar con Miramon, y dirijirle algunas palabras satiri/cas y ofensivas; una de esas veces, lo encon/tró en el patio, rodeado de sus nuevos amigos los criminales, ocupado en unir con el engrudo, barios pedasos de papel. Se acercó á él y le dijo “Muy bien, Señor Oficial, celebro el verlo tan divertido”, ¿se puede saber lo que está usted ha haciendo? “Si Señor gobernador, le contestó, estoy fabricando un Globo que me serbira de medio de transporte para salir de aquí. Miramon, hablaba siempre con aquellos criminales de su fuga y les decia, “bamos, mu/chachos, que me piden ustedes para cuando salga yo de aquí? y ellos contestaban, “mi coro/nel la libertad.” “Si, si, se las daré y yo mismo vendre a sacarlos; pero antes deben pro[me]terme ustedes que seran buenos.” Si, mí coronel, lo prometemos.” ¿Pero como cumplirles aquella palabra? Miramon meditaba continuamente la manera mas segura para fugarse, concibió un plan desidió ponerlo en práctica; suplicó á su madre que cada ves que lo fuera á ver, le lleva/se una piesa del trage militar de soldado, se/mejante á los Regimientos que custodiaban la Prision.
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La madre cumplió exactamen/te las instrucciones de su hijo, y ya en poder de Miramon el completo equipo de su disfras, de/cidió el dia de su evacion. En México, la luz del dia aparese la mitad del año, es decir, el verano, á las seis de la ma/ñana, y el invierno á las cinco. En la Pricion circulaba diariamente, antes del alba una patrulla […] Los corredores de la prision estaban á esa ho/ra casi obscuros, habiendose consumido las velas de los faroles que habia en sus extremidades. Miramon con su disfras de soldado, y protegido por aquella obscuridad, esperó ansioso de/tras de la puerta el pasage de la patrulla, cunado esta se acercó y oyó los pasos del último solda/do salió de su celda y se únio á ella. Marchando con sus compañeros, bajó la escalera y al llegar á la puerta de la la Pricion, se acercó al oficial de guar/dia, puso su mano en la frente y le dijo:…
¿Habrá alcanzado su libertad don Miguel Miramón? ¿Cumpliría su palabra de sacará a sus compañeros del encierro? No se pierda nuestra la siguiente entrega…
Memorias manuscritas de Concepción Lombardo de Miramón, “Capítulo III°: Mi juventud, quienes
fueron mis verdaderos maestros. Tenancingo, Querétaro, vuelta á México”, Fondo DCCCII-2, t.. 1859-1917. colección del centro de Estudios de Historia de México CARSO.
La paleografía es autoría de quien escribió este artículo; es literal y respeta la ortografía del documento primario. Las abreviaturas se han desatado y para identificarlas se subrayaron. Las diagonales indican cambio de renglón.
Anónimo | Concepción Lombardo de Miramón, detalle (a partir del retrato de Cruces y Campa) | c 1867 | Plata sobre gelatina | 17.4 x 11.3 cm |Col. Centro de Estudios de Historia de México CARSO.
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