Luis Gonzaga, el Manco Osollo, (1825-1858) fue un táctico y estratega militar conservador. Combatió en la guerra México-Estados Unidos y luchó contra los partidarios del Plan de Ayutla. En la presidencia de Zuloaga se autoexilió en Estados Unidos. Como coronel, en 1856 tomaría parte de la batalla de Puebla y en 1858 en el Plan de Tacubaya. |
Cuando supimos el triunfo de los conser/vadores, y que todo peligro habia desaparecido, nos decidimos á dejar Tacubaya y á bolber á la Capital. Nos encontramos la ciudad con un aspec/to de alegria que no tenia antes; por las calles y Plazas se veia á los hombres politicos que habian estado presos y perseguidos, que con muestras de gran alegria, se estrechaban la mano y se felicitaban, en los paseos, y Cafés […]. Se preparaban grandes fiestas de Teatros de corridas de Toros, y de juegos de artificio. Nosotras fuimos invitadas para asistir á ésta última divercion. Los fuegos se quemaban en la plaza principal llamada de armas, (y que está en/frente del Palacio Nacional.) Mis hermanas y yo, habiamos conocido al general Zuluaga cuando estaba en la guarnicion en Tacubaya, asi es que nos causó doble satisfacción el convite y gustosas lo aceptamos. Cuando llegamos al Palacio fuimos recibidas por un oficial que nos condujo á un gran salon adonde estaba el Presidente Zulua/ga […].
Despues de saludarlo y felicitarlo […] nos condujeron á un balcon de Palacio, adonde presenciamos los fue/gos, que fueron bastante bonitos, é ingeniosos y que terminaron con el bello espectáculo de tres fuentes, de las cuales brotaba una abundante lluvia de fuego, y en cuyo centro aparecieron los nombres de Zuluaga, Osollo y Miramon. Los aplausos del público, el son de las musi/cas militares, y todo aquel conjunto de alegria parecia prodigiar una nueva Era de felicidad para la amada patria. Concluidos los fuegos nos condujeron a un espacioso comedor, adonde se habia prepara/do un refresco (que aquí que nadie nos oye, puedo decir en secreto á mis lectores que dejaba mucho que desear) El serbicio era to/do desigual, copas de diferentes tamaños, platos de distintos dibujos, biscochos y dulces colocados en las mesas sin órden ni simetría, alli abundaban las soletas y los basitos de nieve de leche y de limon, y mas parecia aquello el re/fresco de un bautismo de pobres, que la mesa de un Presidente. Los ayudantes del general Zuluaga, circulaban alrededor de la mesa ofre/ciendo á las Señoras, pequeñas copitas de ani/cete.
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Yo estaba sentada junto á mi amiga Leonor Rivas, y las dos estabamos de muy buen humor, criticabamos todo aquello que nos parecia horroroso; al lebantarnos de la mesa, dije á Leonor, “ya verás como yo recibo cuando sea Presidenta”, no dejes de convidarme”, me contestó, “ya lo creo, desde ahora te con/vido” y las dos soltamos una alegre carcajada. Quien hubiera podido pensar, en aquel momen/to, que al cabo de un año [1858] se cumpliria mi pro/fecia y que yo seria la Señora de aquel Palacio?
El júbilo de la sociedad conservadora se avivó cuando de Roma llegó el permiso para celebrar el enlace matrimonial entre Perry y Concepción Lombrado…
1 Llamada popularmente Zócalo, por una columna construida hasta su base en 1843, que conmemoraría la Independencia de España. Al corazón capitalino lo rodean, amén de diversos negocios, El Palacio Nacional, la Catedral Metropolitana, El Monte de Piedad y el actual Edificio de Gobierno de la Ciudad de México.
2 Bizcocho de soleta: Masa ligera compuesta de la flor de la harina, huevos y azúcar, también conocida como bocado de dama. Toma su nombre del lienzo que se pone en las medias para cubrir la rotura de la planta de los pies.
3 La nieve o granizado proviene del clásico mesoamericano y usualmente eran de frutas diversas. Con la llegada de los españoles, en Nueva España se volvieron famosas las nieves de limón y con agua y leche quemada, los sorbetes a los que se les espolvoreaba canela.
4 Anisete: Licor compuesto de aguardiente, azúcar y anís consumido habitualmente en los convites novohispanos desde el siglo XVIII.
Memorias manuscritas de Concepción Lombardo de Miramón, “Capítulo III °: Mi juventud, quienes fueron mis verdaderos maestros. Tenancingo, Querétaro, vuelta á México”, Fondo DCCCII-2, t. 1, 1859-1917. Colección del Centro de Estudios de Historia de México CARSO.
La paleografía es autoría de quien escribió este artículo; es literal y respeta la ortografía del documento primario. Las abreviaturas se han desatado y para indicarlas se han subrayado. Las diagonales indican cambio de renglón.
[1] Ignacio Serrano | Catedral de la de México | Segunda mitad del siglo XIX | Óleo sobre lienzo | 78.5 x 95 cm
[2] Urbano López | Primera vista del panorama de México | 1840 | Llitografía acuarelada | 32.9 x 46 cm
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