EVA MARÍA AYALA CANSECO | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN

La afición por coleccionar es una suerte de juego pasional.
MAURICE RHEIMS, ESCRITOR E HISTORIADOR DE ARTE (1910-2003).

En 1918 la señorita Asúnsolo López Negrete (1904-1983), conocida como Dolores Del Rio hizo un viaje a los Estados Unidos con sus padres. Se hospedó en el histórico Hotel Menger en San Antonio, Texas, que desde su construcción en 1859 había alojado a importantes personalidades, como el presidente de los Estados Unidos Theodore Roosevelt, la actriz francesa Sarah Bernhardt y el general confederado Robert E. Lee. 441 tarjetas postales son testigos de su estancia, de sus ensoñaciones artísticas y de su adolescencia, un periodo apreciable aunque todavía poco conocido en su formación. El álbum de Dolores Del Rio del Centro de Estudios de Historia de México CARSO muestra también una parte del mundo de la postal en manuscritos amistosos e imágenes fotográficas, algunas de ellas concebidas como series.

En ninguna de ellas se indica cuál es la razón por la que la familia Asúnsolo López Negrete se distanció de México hasta enero de 1919. Tal vez influyó la pandemia de gripe española que cobró millones de vidas. Su prima Rosario López desde nuestro país le escribió: la fiebre española estaba muy fuerte, y cuando cinco internas del Colegio (tal vez el Francés donde también estudió Dolores) enfermaron: entonces despacharon a todas a nuestras casas. En otra ocasión comenta: Figúrate que la Paquita tiene la influenza española, a poco se muere.
 


NOTICIAS DE EDITORES Y FOTÓGRAFOS

 

La época dorada de la postal en México se vivió en vísperas de la Primera Guerra Mundial, y hacia 1920 la fotografía ya se había consolidado como el medio por excelencia para su realización. Desde su surgimiento en 1896, este objeto se convirtió en uno de los más coleccionados en el mundo. En nuestro país, distintas empresas como Osuna, Miret y la Compañía Industrial Fotográfica (CIF), por mencionar las más importantes, se especializaron en el ramo de artistas.



 

En el conjunto de estas postales de Dolores Del Rio la gran mayoría aparecen sin texto. La futura actriz las recibía en conjuntos de diez o más ejemplares que incrementaban su colección, según explican en sus misivas tías, amigas y primas. La primera fecha que aparece es 1917 y fue enviada a Dolores por su amiga Leoti. Es probable que en conjunto, esta colección haya sido iniciada hacia 1914, cuando ya tenía edad para ir al teatro y cuando sus padres la llevaron por primera vez a España para premiar su buen desempeño en el colegio.

Los trece retratos iluminados de la famosa cantante aragonesa de cuplés Raquel Meller (1888-1962) fueron producidos en Ediciones Beltra, que se ubicaba en Paseo de Gracia 123, Barcelona, España. Las de los toreros Juan Belmonte (1892-1962), Joselito (1895-1920) y el gran matador mexicano Rodolfo Gaona, así como las de la cantante española Pastora Imperio (1889-1979), tienen sellos de distintos fotógrafos y monogramas de firmas ubicadas en Madrid. No tienen ninguna inscripción al reverso, lo que indica que no fueron enviadas sino que tal vez hayan sido adquiridas por la joven coleccionista en nuestro país o posiblemente en uno de los dos viajes que realizó con sus padres en 1914 y 1917 a la madre patria.

La serie de imágenes de la película silente italiana Madame Tallien (1911), reproducida por Renau y Cia., según indica la leyenda en el reverso fueron obsequios de American Suply Co. Otro de los sitios en donde la actriz mexicana adquiría los preciados objetos de su colección fue en el local El encanto de E. Soto M., en 5ª Tacuba 63 en la Ciudad de México.

De acuerdo con la información en las misivas, muchas de las postales fueron compradas en el único depósito del señor Osuna ubicado en la calle 3ª de Motolinía 33, también en el Centro Histórico capitalino, quien era uno de los proveedores cercanos a la actriz. Un octubre le escribieron: Chatita linda te mando las dos últimas Bertini de la colección, [la más glamorosa de las divas del cine italiano] son 10 contando con estas las que te he mandado y una te mandó Elena, son once, te falta una que ya no la tenía el Señor Osuna, se agotó, era la más bonita.

El fotógrafo Osuna fue también un brillante hombre de negocios que se asoció con su principal competidor, Francisco Lavillete de la Compañía Industria Fotográfica –empresa que producía la mayoría de las postales de celebridades del teatro–. El negocio de Osuna con la Compañía consistió en trabajar como retratista y vendedor del amplio catálogo. Una de las tarjetas que recibió de su tía dice lo siguiente: Chatita […] El Señor Osuna te saluda, pobre; todas las muchachas se burlan de/ él.

LAS EVAS ETERNAS

Cuando coleccionaba este álbum, su joven dueña no sabía lo que el futuro le depararía. En entrevista con Elena Poniatowska dijo que en esa época no había soñado con ser estrella de cine: yo era una muchacha llena de prejuicios, de terrores. Lo que sí quería hacer era una carrera de bailarina […] quería interpretar mis propios bailes con una pequeña historia.
 

La mayoría de las postales que su tía le envió eran de actrices del teatro y bailarinas. Le escribiría que no le enviaba imágenes de actores del cine norteamericano porque en Estados Unidos hay muchas, pues de allá las traen […].

Para Dolores, asistir con la familia al cinematógrafo era un acontecimiento mágico, –afirma el especialista y amigo de la actriz David Ramón–. En 1919 su madre la llevó a ver a la bailarina clásica rusa Ana Pavlova. Es probable que escuchara por primera vez de la artista a través de su propia familia: Queridísima chatita: El cuerpo de baile de Ana Pavlova se estrena el día 15 dicen que es muy notable ya te diré si me gusta, ella es fea pero dicen que es un portento bailando.

 

El encuentro con la danza en vivo fue para Dolores la revelación de una vocación artística cuyos alcances aún no habría de imaginar. Años después, le diría a David Ramón lo que la interpretación significaba para ella: […] Ya no era Dolores, era Charmaine, una muchacha sincera, apasionada, encantadora, coqueta, humana; era la magia de la actuación, la posibilidad de convertirse en otro, dar vida a un ser humano como se da a un hijo, darle libertad de ser distinto de uno.

A Dolores siempre le gustó bailar y ser fotografiada. Su encanto no pasaba desapercibido. A ojos de su tía era tan bella como las divas italianas del cine silente: Chatita linda: Acabo de recibir tus postales en que estás retratada estás tan distinta que si no ha sido por la malla no te conozco, te pareces a esta Menichelli que te mando, fíjate y veras.

En una de las tarjetas de Mimí Derba (1893-1953) –tiplé, actriz y la primera mexicana directora de cine– que su tía le envió, dice: Chatita: Te mando con la Derba muchos besos, ya me dirás si te gusta. Veinte años más tarde, Dolores Del Rio compartiría el escenario con la Derba en La malquerida (1949) de Emilio Indio Fernández.

La mejor definición del afán coleccionista presente en el álbum de proviene de la idea del filósofo francés Jean Baudrillard: detrás de cada objeto real hay un objeto soñado.


Dolores Del Rio

[1] Álbum de tarjetas postales de Dolores Del Rio (441 postales) | Fondo MXXIV-2 | fines del siglo XIX – primera mitad del siglo XX | Álbum de cartoncillo y papel. Distintas técnicas fotográficas en el interior | 28 x 28 x 7 cm
[2] Tarjeta postal de Pina Menichelli, en La pequeña atolondrada | c 1918 Plata sobre gelatina | 13.8 x 8.8 |Col. Centro de Estudios de Historia de México CARSO

[3] Tarjeta postal de Lyda Borelli | Principios del siglo XX | Plata sobre gelatina | 13.8 x 8.9 |Col. Centro de Estudios de Historia de México CARSO

 
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