HÉCTOR PALHARES MEZA | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN

El artista italiano Rafael Sanzio realizó la primera versión de la Madonna del velo entre 1509 y 1510 para la capilla funeraria familiar del banquero Agostino Chigi (1466-1520) en la Iglesia de Santa Maria del Popolo en Roma. El óleo sobre tabla hoy forma parte de la colección de Musée Condé en el castillo de Chantilly, Francia. Como sucede en las obras de otros maestros italianos del Renacimiento, el tratamiento de las líneas y el sentido del espacio son capaces de crear una atmósfera cotidiana en santidad, en palabras de Juan Plazaola (SJ).

Rafael presentó una escena conmovedora de la Sagrada Familia donde María aparece ataviada con un traje rojo intenso y un manto azul celeste –símbolos del martirio y de la eternidad–, y sostiene entre sus dedos un finísimo velo transparente que descubre al alegre Niño Jesús quien levanta amoroso sus brazos. La imagen de la Virgen ha sido emblemática en el arte occidental […] ella involucra la más pura forma del amor incondicional, apunta Kyra Belán.

En segundo plano, con enternecida mirada ante la escena, un José entrado en años se sostiene apoyado en su vara. En el Evangelio de Mateo se lee: Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

Las representaciones de la Sagrada Familia en el arte de Occidente abrevan en el inicio del culto devocional a José promovido por los santos Vicente Ferrer (1350-1419) y Bernardino de Siena (1380-1444) en la Edad Media. El abrigo de amor filial se muestra en otros pasajes de las Escrituras como en el nacimiento y en la niñez de Jesús. José, luego de la revelación hecha por el arcángel Gabriel sobre la maternidad de María, ha comprendido su investidura de marido amoroso y padre espiritual del Salvador de su pueblo.

Este cuadro –suscribe la historiadora del arte Alexandra R. Murphy– dio lugar a más de ciento veinte copias posteriores. Mientras que el arte medieval tenía como función transmitir un mensaje de salvación que trasciende toda experiencia sensible, ahora la pintura y la escultura van a estar determinadas por el mundo que se puede percibir directamente, señala Manfred Wundram. Para algunos investigadores, la obra se mantuvo atribuida al pintor Gianfrancesco Penni (1488/96-1528) hasta la segunda mitad del siglo xx. En 1979 se documentó finalmente como pintura autógrafa de Rafael.

De las muchas versiones que existen de la Madonna del velo, la de Museo Soumaya Fundación Carlos Slim, atribuida a un seguidor de Rafael, fue adquirida en 1992.


 

Rafael Sanzio
(Urbino, Italia, 1483 – Roma, Italia, 1520)

Hijo del pintor Giovanni Santi, de cuya derivación latina incorrecta resultó Sanzio o Sanzi, fue uno de los artistas más emblemáticos en el tránsito del Prerrenacimiento al Humanismo.

Alrededor de los dieciséis años entró al taller de Cristoforo Vanucci el Perugino (1450-1523), sin embargo su mayor influencia artística la recibió de Leonardo da Vinci (1452-1519) durante su estancia en Florencia entre 1504 y 1509. A partir de ese año, su estilo delicado y con el empleo del sfumato heredado de Leonardo, cautivó al papa Julio II quien lo tendría como pintor favorito en la corte romana.

Durante su breve e intensa vida, Rafael recibió numerosas comisiones entre las que destacan las stanzie del Vaticano, sus retratos para la alta aristocracia de Urbino y la serie de Madonnas que se conservan en Florencia.

Una poderosa fiebre cortó su vida a la edad de 37 años. El maestro descansa en el interior del Panteón de Agripa en Roma.




En disposición casi idéntica a la del maestro italiano, la Virgen –con un estilo más cercano al Manierismo por la expresión en el rostro, los dedos estilizados y la pincelada suave – toma el velo sobre un Niño de alongadas proporciones que da fulgor a la escena. Líneas blancas de la almohada y de las sábanas que sostienen al infante y que se proyectan sobre el rostro amantísimo de su madre. Sobre el tema señala Umberto Eco: Uno de los orígenes de la estética de la claritas deriva sin duda del hecho de que en numerosas civilizaciones se ha identificado a Dios con la luz […] Dios se identifica, por tanto, con el resplandor de una especie de corriente luminosa que recorre todo el universo.

San José, de aspecto más joven que en la versión original, contempla a su familia. La historia del arte ofrece diversas representaciones iconográficas de José, pero en general la imagen que prevalece es la de un anciano, más un abuelo que un padre. Las carnaciones en los rostros y en el cuerpo del Niño recuerdan el cromatismo manierista que intensifica la expresión para dar un movimiento intrínseco en la obra. Atmósfera teatral, cotidianeidad familiar, dimensión que abreva en el misticismo.

El conjunto es iluminado por el cuerpo del Niño, irradiación de amor divino. La investigadora Matilde Battistini apunta: En la imagen de Cristo se encuentra una sistematización unitaria de muchos símbolos cosmogónicos de épocas anteriores y tradiciones esotéricas de origen antiquísimo. Su venida a la tierra coincide con la inauguración de un nuevo orden espiritual.

En Madonna del velo conviven numerosos signos y símbolos que dan cuenta de las muchas lecturas que se han hecho sobre la representación del Niño. En opinión del investigador Stefano Zuffi la tela es una alegoría de la Resurrección, en la que María retira de Jesús el sudario que cubrió su cuerpo tras la Crucifixión y la muerte, [ella] la primera entre todas las criaturas humanas, está iluminada por la luz que irradia el Niño.

Luz de existencia y de salvación. En el Primer Capítulo del Génesis se lee: Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.

El redentor se ampara en el regazo de sus padres para transmitir un mensaje de esperanza a la humanidad. Tema concebido por Rafael y luego abordado por distintas miradas, la Madonna del velo muestra el amor terrenal y el divino; enlace de vida eterna mediante el amparo maternal que desvela y protege a la vez.

El Niño corresponde levantando las manos en líneas paralelas a las de su madre; abrazo que en sí mismo ilumina al mundo entero.


[1] Seguidor de Rafael Sanzio | Madonna del velo | Segunda mitad del siglo XVI | Óleo sobre tabla | 110 x 95 cm
[2] Rafael Sanzio | Madonna del velo | 1509-1515 | Óleo sobre tabla | 120 x 90 cm | Col. Musée Condé, Chantilly, Francia.

 
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