ALFONSO MIRANDA MÁRQUEZ | DIRECCIÓN

Después de que Concepción Lombardo relatara cómo Miguel Miramón se negó a firmar las Capitulaciones en Puebla y mantuvo su resistencia contra el entonces presidente Comonfort, la joven describe reacciones de la sociedad del México independiente reaccionaba ante los embates liberales o conservadores.

Suplico á mis amables lectores que dejan/do escondido a Miramón, vengan conmigo á Saber lo que pasaba en la modesta calle de Chiconautla. Mas de año y medio de la muerte de nuestro amado Padre, comensamos á recibir al/gunos amigos, había entre ellos barios filar/monicos; Lasarin un joven que tocaba admira/blemente el violin, antonio Galindo, hijo del General de ese nombre que manejaba la Vihue/la con gracia andalusa, Leonor Rivas, una de las jovenes mas hermosas que habia enton/ces en México, cantaba y únida á mi concerta/bamos algunas dudas que nos acompañaba la mamá de Leonor que era exelente pianista. Dos vezes por semana teniamos aquellos minúsculos conciertos, que se amenizaban con algunos ratos de conversacion, y que nos hacian pasar agradables esas noches. Mi novio Perry nos iba á ver diariamente, llegaba á la oración y después de pasar una hora en casa, se marchaba á tacubaya a/donde vivia. Los acontecimientos politicos, no nos intere/saban y viviamos ajenas de lo que ocurria en el pais. Sin embargo, el ruido que hacian los principales hechos de los Bandillos de la rebolucion, solian llegar á nuestros oidos. Un dia, estando Perry de visita en casa llegó aquel famoso Doctor atio [sic] que sin espe/ranza, no se cansaba de cortejarme. Luego em/prendió la conversación sobre la politica, y so/bre los hechos militares de los pronunciados, afectando su conducta y diciendo que el Gobier/no tenia que obrar enérgicamente y acabar con aquel puñado de rebeldes que agitaban el pais.

 

Perry los defendia, alegando á favor de los pronunciados, los continuos insultos que contra el Ejercito cruzaba la prensa liberal, la conversacion poco á poco se fue avivan/do, y el nombre de Miramon fue pronuncia/do, entonces Perry lleno de entuciasmo, dijo, “con ese valiente tendran que triunfar tarde o temprano.” “yo apuesto á que no,” dijo el doctor “yo a que si,” dijo Perry. “Pues bien esclamó el doctor lleno [de] cólera, apuesto cien pesos  contra uno, á que gana el Gobierno” “Acepto, contestó Perry, y ya verá usted lo que vale Miramón.” Quien hubiera pensado que aquellos dos hom/bres que me pretendian, tomarian tan a pechos la causa de aquel qué mas tarde debía de ser mi esposo? […].

Después de cuarenta días de la defensa conservadora, la ciudad de Puebla de los Ángeles fue tomada por las fuerzas liberales. Perry tuvo que pagar su apuesta y Miramón, desde su escondite, continuó la lucha…



Memorias manuscritas de Concepción Lombardo de Miramón, “Capítulo III°: Mi juventud, quienes fueron mis verdaderos maestros. tenancingo, Querétaro, vuelta á México”, Fondo DCCCII-2, T. 1, 1859-1917. Colección del Centro de estudios de Historia de M éxico CARSO.
La paleografía es autoría de quien escribió este artículo; es literal y respeta la ortografía del documento primario. Las abreviaturas se han desatado y para identificarlas se subrayaron. Las diagonales indican cambio de renglón.
Anónimo | Puebla, detalle | 1844 | óleo sobre lienzo | 36.5 x 49.5 cm
1. Instrumento musical de cuerda, pulsado con un arco o con un plectro –palillo o púa– que se ejecutaba desde el virreinato.
2.Suma considerable pensando que en 1867 la Ferretería H. Aburto de la Ciudad de México extendió una factura de 65 pesos por el ataúd de zinc que resguardó el cuerpo del emperador Maximiliano de Habsburgo.



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