El primer ejemplo de periodismo impreso en nuestro país han sido los seis números de la Gaceta de México, de enero a junio de 1722 –que conserva el Centro Estudios de Historia de México carso–. Si bien circularon hojas volantes con noticias frescas desde la llegada de la imprenta a México en 1539, el establecimiento de una prensa ininterrumpida se volvió tarea difícil. Durante el virreinato fue un negocio no redituable que, de acuerdo con el estudio de la investigadora E. Rosalba Cruz Soto, obstaculizaron diversos factores, como los altos costos de la tecnología y la dificultad de abastecerse de papel por la prohibición de elaborarlo en tierras novohispanas, además de verse sujeto a la censura inquisitorial por las disposiciones del Santo Oficio, o estar limitada por la escasez de transporte y vías de comunicación, así como por una baja demanda que se concentraba en el clero y por el alto precio de los ejemplares.
Con esta reunión de Gacetas se conserva también un dictamen anónimo centrado en el primer número publicado en 1722, y que en su erudita exposición deja ver los criterios que estaban a la vista para calificar la tarea periodística de entonces.
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Las cuestiones de actualidad, verosimilitud, especialización, interés público, orden de exposición, censura, agenda, entre otras, están analizadas en cincuenta y cuatro parágrafos numerados. El texto manuscrito, fechado el año de 1722, informa que se vendió por Escrúpulos en el local de Antonio Fernández que estaba en la calle de la Acequia, cerca de la Plaza Mayor y frente al Colegio de Santos en el centro de la Ciudad de México.
El preámbulo expone que el autor está Ajustado/ En el arregladisimo peso de la verdad, a fiel de la razon; y que quien lo realiza es: Entratante Baratillero/ Aprendiz de Politico/ Deseoso de correccion, Estymulado desu conciencia. Receloso de Expresar los escrupulos […] porque creya,
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que solamente sabios entraban en la/ cuenta, por vnicos enla estimacion del Autor [el de la Gaceta]./ Pero ya quesu humanidad nose desdeña deque/ Ignorantes tengamos parte enla enseñanza, pro/pondré mis dudas, deseoso dequedar satisfecho/ desu Elocuencia. Supone así que la crítica puede llevarla a cabo, y que Minerva, Homero, Virgilio o Poncio, entre otros, revisarán su exposición conforme al discernimiento racional. Con la misma pluma sesuda, advierte que los gaceteros que escriben algo de/nuevo no dejan todo en un pliego, y por otra parte que el que tiene esta relación nopara solo/ en Gazeta, pica en Historia. Y así convendrá con ellos en que sus publicaciones son importantes para los Anales y que es debido ser verdaderos.
Así, aun con el riesgo de retirársele el beneficio de la Gaceta, el dictaminador inicia las precisiones de las que aquí se incluyen algunas:
- En el parágrafo cinco, con la lógica de que para que contenga/ todas las noticias del mes pasado la gaceta debe publicarse en febrero y no en enero. Y reprende que el Autor, el Gacetero, señale que hay noticias, de la historia Antediluviana, por lo que ironiza esta falta de actualidad aludiendo a un amigo que estrenaba ropa usada diciendo: Mañana Estreno mi Vestidityo Viejo.
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- Apercibe al Autor que omita la mas exquisita no/ticia, que puede aprovechar a nuestros successores en/ lo resuelto sobre la pretensión de Silla en el Pres/ biterio dela Metropolitana, por la Nobilísima/ Ciudad, y Señor Conde de Orizava […] re/ solucion [que] puede servir destablecimeinto en lofutu/ro y los discretos la hecharan menos ensus Anales. Señalará también que fue error escribir que la duración de la Solemnidad de/ el siglo, no fue por tres dias (como dice) [sino] por nueve. Las consecuencias de estas omisiones, advierte, pueden causar desprecio/ enla censura politica alos futuros Anales.
- Con un certero y vivaz comentario, el dictaminador observa que el señor Gacetero equivoca los títulos de las Ciudades: pues Lima no es imperial. Y concluye este apartado noveno con educativos versos: Duda el oydo, y la Vista/ entre martizes, y Vozes,/ Si son fragantes las Aves,/ si son Canoras las flores.
- Repara también en la semántica: Y me parece que las queson Vul/garidades, nodebe nombrar individualidades, pues/ este termino no es Sinónimo a Vulgaridades, y/ son dignissimas de Gazeta. Yassi cuidado con la pro/piedad de vozes […].
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En el punto once, si el Gacetero ha dicho que sigue la costumbre de la prensa de Madrid, es necesario que las Vulgaridades –como los relatos que avisan que los reyes están en Aranjuez o van a misa o salen a cazar–, del virrey también se cuenten para cumplir con la información que los ignorantes buscan en las gacetas.
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El dictaminador indica la falta de estilo en relación con la omisión de fechas en las noticias de provincia: […] Y/ tambien las estrañaran los Politicos en los futuros/ Anales, por defectuosos enlos puntuales preceptos de/ Numeria […] Venerada delos Antiguos, Diosas/ del Guarismo, y menos conformes a las reglas, que para/ mantener siempre presentes las memorias de lo pasado,/ contra las injurias del tiempo, enseña la Mussa/ Clio […] primera en el Choro de las nueve, y inventora/ de la Historia.
- Y a propósito del orden de las noticias, en el parágrafo trece considera que las locales han de venir después de las cortes de otros reinos. Criterio que se funda
- […] en que la cortezana curiosidad/ buscaprimero enlas Gazetas lo que no tiene presente. Y le acomoda la décima del libro de Francisco de la Torre y Sevil: O gran juicio! Que al rebez/ discurres quanto concuerdas,/ gran memoria! Que te acuerdas,/ de lo que delante vees./ Rara es tu cabeza, pues/ al rebez de todos Vás,/ cuanto colocado hás,/ para el monstruo inconstante,/ a Mexico azia delante,/ y lo demas azia atrás.
- A continuación critica que el Gacetero no registra la edificación del Monasterio de Capuchinas en la ciudad de Querétaro, y que esta falta puede interpretarse como acto de malicia, por lo que reconviene más duramente con una copla del mismo don Francisco Torres, en su libro sobre Owen: El Chronista aquien mueve/ o la lisonja, o el odio,/ enqualquierplana, que escribe/ dize mentiras de oficio.
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Más abajo, porque el Sr. Gacetero, asuarbitrio quita, y pone titulos, lo reprende: Saco Virgilio Thesoro / De éstiercol, que en Ennio vees,/ Yel politico al revez/ éstiercol saca del oro
El dictaminador señalará los entuertos en la Gaceta acerca de las ciudades de provincia con los artificios del retórico: epigramas, diatribas, ironías, con glosas del conocedor y referencias bibliográficas del académico. Con tan agudo examen, termina por exhortar: […] ruego, y pido al Sr. Gazetero suspenda la pluma,/ yque se refugie prudente a los mysteriosos sinos del silen/cio, adonde conosco acogidos muchos ignorantes, como yo, / que logran ensus aparencias ser por otros reverenciados/ de sabios Harpocrates. Y le insiste: […] le suplico rasgue, y borre este/ suprimer indegesto parto, con todos los apuntes, que tu/viere hecho para los futuros […]. Y se justifica con las siguientes palabras: Bienconosco enmi dictamen lo arresgado por la/ materia, pero si percibo en lo inculto lo picante, no dis/tingo el sabor enlo discreto. Censura concluyente cuyo peso específico no detuvo las prensas de los números venideros de la Gaceta y cuyas razones vibran aún en el necesario medio periodístico con los derechos de información y de opinión.
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La paloeografía es autoría de quien escribió este artículo, es literal y respeta la ortografía del documento primario. En este caso los subrayados corresponden a los del texto original y las diagonales al cambio de renglón.
El estudio de la Mtra. Rosalba Cruz Soto, “El movimiento de independencia y la prensa novohispana”, de diciembre de 2005, se encuentra disponible en el portal Bicentenario de la Independencia de México de la SEP / TELMEX / CEMEX / Digital Cultura, en la dirección de internet:www.bicentenario.com.mx/CGI-BIN/Galeria/albums/44/prensaNovo.pdf
El Dictamen Escrupolitico se encuentra en el expediente que se consigna así:
Gaceta de México. Primer periódico de Nueva España | 1684-1722 |
Impreso | 20.9 x 15.7 cm | Col. Centro de Estudios de Historia de México CARSO |
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