La herencia de don Francisco María Lombardo nunca llegó a sus hijas, pues los recibos y comprobantes del Banco de Londres no aparecieron. Sin embargo, Concha y sus hermanas no quedaron desamparadas:
Nos quedaban tres casitas, el jardin adonde habiamos pasado tantas horas alegres de nues/tra infancia, la biblioteca, los coches, los muebles las alajas de mi madre todo eso no bastaba para cu/brir las deudas de la testamentaria, y dejarnos un Capital cuya renta nos diera lo necesario pa/ra vivir. ¿Que hacer en semejante caso? La familia nos aconsejaba que siguieramos viviendo como antes, sin hacer ver al publico nuestra situacion “Si ustedes se mudan […] si quitan el coche […] nadie las buelve á ver y se casan mal” […] benció la razon, […] y dejamos nuestra amada casa de la calle de la Cadena, adonde habiamos nacido, y adonde nuestros Padres habian dado su ultimo suspiro. La parte mas difícil era la colocacion de tanto libro […] Decidimos pues, alquilar un entresuelo de propiedad de don Manuel Ferreros […] Nos pusimos a la obra y mas de tres meses trabajamos en arreglar/los y formar un catálogo de ellos. Diariamente ibamos alli una o dos de nosotras, y confieso que algunas vezes me pasabayo las ho/ras ojeando aquellos libros, y contrariada de no entenderlos […] El ver las estampas y gravados que habia en algunas de aquella obras ilustradas, tambien me divertia mucho, una vez mi curiosidad me llevó hazta ojear uno de aquellos libros prohibidos ¡pero ¡que horror! Me encontré con unas estampas obcenas, y vi una sola y me cau/so tanto horror que arroje el libro al suelo luego lo bolvi á tomar, y no lo quise abrir.
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Vi su titulo y me sercioré que era una obra en frances compuesta por barios bolumenes. Temiendo que mis hermanas las podian ver como yo, hise un paquete de todos aquellos libros y sin que nadie me viera hise de ellos un auto de fé1 en la caballerisa de mi casa.// ¿Que habia sido de Miramon en todo aquel espacio de tiempo de casi dos años en los cuales no lo habia yo buelto a ver? Despues de aquella visita á nuestra casa en la cual mi Padre lo habia tratado tan friamente lo habia yo perdido la vista y no habiendome interesado por el, no habia yo preguntado su paradero. Como tres meses y medio despues de la muer/te de nuestro amado Padre, Romualdo2 me dijo ¿“sabe usted Conchita quien ha buelto á México?” ¿quien? le pregunte. “Mi amigo Miguel Mira/mon” ¡ah! ¿“y que ha buelto á la Escuela Mili/tar”? le pregunte, “Quite usted allá me dijo, si ya es Teniente Coronel” ¿“de veras”? ¿y como ha sido eso? me parece estraordinario que en tan po/co tiempo y siendo tan joven, haya tenido ese grado”. Entonces me conto que el general Santa Ana habia quedado tan satisfecho de sus servicios en el Colegio Militar adonde lo habia nombrado Capitan instructor de táctica, que le ha/bia confiado el Batallon de California para disiplinarse, siendo ese Batallon compuesto de oficiales rebeldes y de reclutas. Cumplio con tanto genio militar esa ardua empresa, que satisfecho el Gefe de Estado lo mandó al Sur…
[1] Aludiendo a los procesos inquisitoriales. Concepción Lombardo refiere que quemó los libros.
[2] Esposo de Guadalupe Lombardo, hermana de Concha.
La paleografía es autoría de quien escribió este artículo, es literal y respeta la ortografía del documento primario. Las abreviaturas se han desatado y para su identificación están subrayadas.
Anónimo europeo| Retrato de una dama desnuda| c 1900|Φ 78mm
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