Corazón. El artista representó la Natividad de Jesús, la transubstanciación en el corazón henchido y luminoso que resguarda la Eucaristía, y la apertura de gloria, en que Dios Padre ofrece a su Hijo a la humanidad. Los ángeles llevan en sus manos símbolos pasionarios, como la lanza, los dados y la columna.
Cargado de influencia francesa, José de Páez, muestra con realismo y ternura el símbolo de amor que levita con suavidad sobre un fondo azul. Su Sagrado Corazón de Jesús está coronado por espinas y ostenta una cruz. A un lado, el atributo ineludible, la herida de la que emanan sangre y agua: Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba (Juan: 7-37). El artista rodeó a la sagrada forma por ángeles y querubines, que por su alineación sugieren la figura de un espíritu mayor: el de Dios Padre.
La experiencia estética y mística del amor divino está representada en diversos objetos, como relicarios, incensarios, detentes y obras de facturas anónimas o de notables pinceles novohispanos, elaboradas en óleo, plata, cerámica, madera o marfil, todas son poseedoras de un importante flujo de significados y significantes relativos al sacrificio de Cristo.
Una joya anónima del siglo XVIII, en que el cáliz aparece como centro de los corazones, es Alegoría al Sagrado Corazón… Están nombrados con filacterias los hombres cuya devoción contribuyó a consolidar el culto por el Sagrado Corazón: El de San Ignacio de Loyola con las siglas IHS de la Compañía de Jesús rodeadas de rayos, símbolo de la expansión de la orden.
El de Santa Teresa de Ávila, se conoce por el dardo con fuego de un serafín. El de san Lorenzo muestra como atributo un cuerno de la abundancia lleno de oro. El corazón alado de san Cayetano, sostiene a su vez al Sagrado Corazón de Jesús y al de María, en el que está presente la profecía del sacerdote judío Simeón en la presentación al templo, “una daga de dolor atravesará tu corazón.”
Juan Plazaola, en La iglesia y el arte, anotó: […] por medio de la contemplación de las obras artísticas sensibles, ascendemos a la contemplación espiritual. El arte es como un lazarillo, que nos lleva de la mano hacia Dios.
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[1] Juan de Villegas | Alegoría del Sagrado Corazón de Jesús con la escena de la Nativida rodeada por los ángeles pasionarios y bajo la protección del Padre Eterno y El Espíritu Santo | Segunda mitad del siglo XVIII | Óleo sobre lámina de cobre | 49 x 38 cm
[2] José de Páez | Alegoría del Sagrado Corazón de Jesús rodeado por ángeles pasionarios y querubines | c 1775 | Óleo sobre lienzo | 63 x 48 cm
[3] Sylverio | Alegoría del Sagrado Corazón de Jesús según la visión de Santa Margarita María de Alcoque (1647 - 1690) | siglo XVIII | Estampa coloreada al óleo montada sobre seda | 28.5 x 21.5 cm
[4] Anónimo | Alegoría del Sagrado Corazón de Jesús, María, José, Teresa de Ávila, Lorenzo, Ignacio de Loyola y Cayetano ante un fraile franciscano y un donante con hábito carmelita | Segunda mitad del siglo XVIII | Óleo sobre tela | 80 x 56.8 cm |