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ALFONSO MIRANDA MÁRQUEZ | DIRECCIÓN
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Se avrió el cajon del escritorio indi/cado en el testamento; pero no se encontró nada. Lue/go se abrió otro cajon, tampoco estaba, se abrieron otro y mas otro y finalmente se llamó á un carpin/tero para saber si habia un secreto y despues de de/sarmarmado el escritorio, no se encontró lo que buscaba/mos! El estudio de mi Padre, se componia de cinco cuartos que estaban en el piso superior de la casa junto á la Azotea [...] Despues de buscar infructuosamente el libro de cheques en el Escritorio, en los cajones de las mesas, y en los Estantes, se desidió el abrir libro por libro, y visitar los legajos y demas papeles. Mas de Tres meses empleamos sin fruto en ese trabajo y lo único que encontramos, fueron al/gunas cartas en ingles, las cuales daban a mi Padre noticias sobre el Banco de Londres. Escribimos á Inglaterra para saber sinos po/dian dar alguna luz sobre ese asunto, pero nos fue contestado que si no existia en nuestro poder el Libro de Cheques el Banco no tenia ninguna responsabilidad. Asi fuimos robadas, y desapareció de nuestra casa el capital, que durante largos años de tra/bajo, habia economizado nuestro Padre para nuestra subsistencia , á su muerte. Memorias manuscritas de Concepción Lombardo de Miramón, “Capítulo III. Mi juventud, quienes fueron mis verdaderos maestros. Tenancingo, Querétaro, vuelta á México”, Fondo DCCOR-2 T.1, 1859-1917, Colección del Centro de Estudios de Historia de México CARSO antes CONDUMEX.
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