Dos
fueron los asuntos constantes en este periodo: bajo su sino
barroco, el religioso, con representaciones de la historia sagrada,
vida de santos, alegorías y esce- nas simbólicas.
El Greco de sombras y llamas como él mismo describía a sus obras: La sagrada familia, Cristo en la cruz y Las lágrimas
de san Pedro. San Francisco
en éxtasis de Zurbarán y la Inmaculada de Murillo junto con San Pedro y San
Jerónimo de El Españoleto privilegian
una visión del arte hispano de ese tiempo.